“Vengan a mí los que están cansados y agobiados que yo los aliviaré, aprendan de mí que Soy manso y humilde de corazón”.
Estas palabras creo que nos ayudan a entrar de lleno en lo que significa la solemnidad que celebramos hoy: la solemnidad del Sagrado Corazón.
MANSEDUMBRE Y HUMILDAD DEL SEÑOR
Jesús abre su corazón, nos muestra su intimidad,
“Soy manso y humilde de corazón”
y esto no es una simple frase que Jesús quiso decir para que viéramos cómo podíamos ser, sino que el Señor nos muestra de verdad lo que Él es y lo muestra con obras, vemos que es verdad, no es una frase vacía; la mansedumbre y la humildad del Señor son realidades que se tocan, se ven, se notan.
Podemos ir contemplando la vida de Jesús, su nacimiento en Belén, mansedumbre, humildad, está ahí como una criatura cualquiera y ni siquiera tiene las comodidades básicas de una criatura cualquiera, luego su huida a Egipto donde no se queja, no dice nada malo, es niño muy pequeño pero sus padres también no se quejan, sino que hacen lo que lo que Dios les está pidiendo.
En su vida pública el Señor guarda silencio ante los insultos, ante los reclamos, ante las injusticias, ante la dureza del corazón de quienes están escuchando y luego acoge a todos los que vienen a Él:
“vengan a mí los que están cansados y agobiados”,
se fija en ellos y le da pena, porque van como ovejas sin pastor y no sólo es un sentimiento o algo que los apóstoles escuchan, sino que lo ven de verdad.
Podemos preguntarle a Mateo, a la mujer samaritana, a la mujer adúltera, ¿Cómo fue la acogida que el Señor hizo de cada uno de ellos? sí son pecadores, sí han fallado, sí tienen que cambiar.
EN EL CORAZÓN DEL SEÑOR CABEN TODOS

Pero el Señor no los rechaza, en su corazón caben caben todos; cabe san Mateo que es un recaudador de impuestos, un traidor de la patria, podrían decir los judíos de la época, cabe la samaritana una mujer que había tenido cinco maridos y el hombre con el que estaba viviendo no era su marido, cabe la mujer adúltera a la que el resto querían matar, querían lapidar, caben todos.
Luego en su pasión el Señor también nos muestra ahí su corazón manso y humilde recordamos esa profecía del profeta Isaías:
“callado no abrió boca oveja muda ante los trasquiladores”
esa mansedumbre sin reclamar, sin quejarse, toda su vida es un continuo mostrarse con un corazón manso y humilde.
El Señor no sólo nos quiere mostrar su propia mansedumbre, sino que nos da un ejemplo, quiere mostrarnos que también nosotros estamos llamados a esa misma actitud, a ser mansos y humildes de corazón a aprender de Él.
“Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón”
una escena del evangelio que es muy gráfica en este sentido, está Jesús con algunas personas ha comido hace poco, está conversando o está predicando, María a sus pies escucha lo que Jesús va diciendo y la hermana de María, Marta, está agitada ordenando, poniendo las cosas en su sitio y cuando se queja delante del Señor, Jesús le dice:
“Marta, Marta tú te inquietas y te agitas por muchas cosas, pero sólo una es necesaria, María escogió la mejor parte”.
María está con su corazón manso, humilde escuchando, está absorbiendo lo que el Señor quiere decir.
CON TU GRACIA PODEMOS SER MANSOS Y HUMILDES
Y con tu gracia Señor sabemos que es posible tener ese corazón abierto, ese corazón capaz de amar, ese corazón abierto a tu gracia.
Precisamente es tu gracia la que nos permite ser mansos, ser humildes.
Nuestra propia fuerza no nos lleva muy lejos, sabemos que en cuanto las cosas empiezan a ir bien, nos enorgullecemos y cuando empiezan a ir mal nos desanimamos.
Señor nosotros queremos como Tú tener esa confianza, tener esa humildad y decir bueno con la gracia de Dios lo puedo todo.
Jesús ayúdanos en este rato de oración, te lo pedimos, ayúdanos a darnos cuenta de que con ese corazón manso y humilde como el tuyo podemos llegar muy lejos.
EXIGE LUCHA PERO VALE LA PENA

Exige lucha, exige esfuerzo sí, no es fácil a veces tener ese corazón humilde, ese corazón manso, ese corazón sencillo, pero vale la pena.
En la bienaventuranza y eso nos dice: que los mansos heredarán la Tierra y no es sólo una visión de futuro como si el manso por ahora va a tener que sufrir y ya mucho tiempo más después en el cielo va a encontrar su recompensa, pero heredarán la Tierra, aquí heredará la Tierra, no es sólo esa visión de cuando termine el final de los tiempos, sino hoy Tú Señor nos das esa recompensa, heredaremos la Tierra en esta vida, que luchemos por esa mansedumbre por esa humildad.
Es verdad que hoy en día la mansedumbre y la humildad no tienen tan buena prensa, no son virtudes valoradas, parecen debilidad, parece que el manso es el que ante la agresión o el ataque no reacciona, o el humilde es el que parece un poco que lo engañan, que está es verdad está ahí, pero no puede reaccionar.
Tu mansedumbre Señor es distinta, tu mansedumbre es la del que sí resiste, pero también actúa, la mansedumbre lleva a actuar, nos lleva a reaccionar cuando sea necesario y cuando sea importante.
JESÚS NOS BUSCA
Podemos mirar como Jesús le habla a esas personas que decíamos al principio; Mateo, la samaritana, la mujer adúltera.
A Mateo le dice: “tú ven y sígueme” y Mateo cambia de vida y cuando van todos esos amigos de Mateo a celebrar con él, bueno está celebrando que Mateo no sólo fue elegido por el Señor sino que de un paso y cambio de vida.
A la mujer samaritana seguramente ese encuentro con ella la cambió totalmente y el Señor le exigió ese cambio de vida, ese esfuerzo por salir de esa vida desordenada, la mujer adúltera mucho más evidente, el Señor le dice: “anda y no peques más” o sea cambia de vida.
LA MANSEDUMBRE Y LA HUMILDAD SON EXIGENTES

La mansedumbre es exigente, la humildad es exigente, el corazón del Señor es exigente, porque sabe que cuando está Él apoyando podemos mucho, podemos mucho más de lo que imaginamos.
Señor en este rato oración que estamos terminando te pedimos que nos ayudes a tener un corazón como el tuyo, un corazón manso y humilde y un corazón que exija, que sabe que si pone de su parte y se apoya en la gracia podrá lograr grandes cosas.
Madre Nuestra mañana celebraremos tu corazón inmaculado, ayudarnos también a mirar tu corazón, a fijarnos en él, para imitarlo y para poder tener un corazón como el de Jesús.



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