Me pasó el otro día que fui a comer a la casa de unos amigos y salió el típico tema que a veces se pregunta a un sacerdote: si ha tenido experiencias con el demonio, si ha tenido que, de alguna manera más extraordinaria, enfrentarlo o procurar ponerle límite.
Alguna anécdota siempre hay de manifestaciones del demonio y lo que uno puede hacer, que es rezar, echar agua bendita si no se trata de un caso que hay que llamar a un exorcista.
Pero lo que conversábamos es que al demonio le conviene más bien pasar desapercibido, que en esta guerra en que estamos metidos por llegar, Señor, al Cielo, la guerra de paz, a que venga tu Reino, lo que le conviene al demonio es que pareciera que no hay otra cosa que lo material, que no hay ni Dios, ni demonio, ni nada que vaya más allá de lo sobrenatural.
Por supuesto que la realidad es que no es así, que existe Dios desde siempre y para siempre, es el Creador del cielo y de la tierra.
Cuando decimos en el Credo, que es el Creador del cielo y la tierra, en esa primera palabra nos referimos no sólo a lo que nos espera, lo que nos tenés preparados Señor, para cuando pasemos de este mundo en tus bienaventuranzas, sino creador de lo invisible también, creador de todos los seres espirituales, que creó los ángeles. Todos tenemos un ángel que nos cuida.
SIN LA AYUDA DE LOS ÁNGELES
También fue gracioso en la charla con esa familia que tiene nada menos que nueve hijos, decía la mamá: “a veces me preguntan ¿cómo hago? Y pasa que, si no tienen fe, no les puedo explicar porque no se entiende sin la ayuda de los ángeles”.
Contaba cómo los ángeles de la guarda los han salvado más de una vez: una caída brava de un árbol, un chiquito perdido que aparece en brazos de una persona que lo trae…
Decía que los ángeles en su casa pedían vacaciones de vez en cuando porque tenían un trabajo muy intenso. Pero de eso ya hablaremos en estos días, el 2 de octubre.
Hoy lo que celebramos en la Iglesia es a tres grandes ángeles que se llaman justamente arcángeles: Gabriel, Miguel y Rafael que son de alguna manera, no para unos como es el ángel de la guarda que tenemos uno asignado, sino el Señor nos los pone de alguna manera a todos porque tienen una misión un poco más abierta a toda la humanidad o al menos conocida por todos y que nos permiten, como los conocemos, enriquecer al menos la parte conocida de ese mundo sobrenatural y tan real que es el de las criaturas angélicas y que forman parte también de nuestro mismo universo, están conectados con nosotros.
No es como está de moda ahora, no sé si tanto esto de los multiversos. No es otro universo que no tiene nada que ver con el nuestro, el de los ángeles, estamos en el mismo cosmos, de manera que nos ayudan a nosotros y también los demonios incluyen en nuestro mundo.
ACUDIR A ELLOS

Por eso conociéndolos podemos dar gloria a Dios por sus obras, por sus criaturas y también tratarlos.
San Gabriel que su nombre significa: fuerza de Dios, poder de Dios, que es el que anuncia a María que va a ser la Madre del Salvador. Trae ese mensaje del cumplimiento de la plenitud de los tiempos.
San Miguel Arcángel, “quién como Dios” significa su nombre, es el que vence las huestes de Satanás según aparece en el Apocalipsis.
Y san Rafael que aparece en esa historia del Antiguo Testamento, su nombre es: “Medicina de Dios”. Acompaña a Tobías en su viaje para que pueda cobrar una herencia que viene a su padre, para que conozca a su mujer, para que su papá sea sanado… Una historia muy linda del libro de Tobías.
Todo esto nos ayuda a acudir a ellos y algo que es muy importante que es que vivamos con visión sobrenatural, porque qué fácil es a veces quedarnos sólo en lo inmediato, en mis obligaciones, en lo que tengo que hacer, estoy cansado, no estoy cansado, tengo ganas de…
Somos materiales, tenemos los pies sobre la tierra, pero también somos seres espirituales y sobre esta naturaleza nuestra se apoya nuestra alma espiritual, nuestro ser hijos de Dios.
¿QUÉ PEDIRLE A CADA UNO?
Y esta batalla que mencionábamos al comienzo por que venga tu Reino, Señor, por que venza el bien.
En eso no estamos solos, contamos con la ayuda de los santos; en último término con la gracia de Dios, pero el Señor quiere que contemos también con la ayuda de los ángeles.
A estos tres arcángeles según la admisión que han tenido, que es conocida, se le es más frecuente encomendarles determinadas cosas.
Por ejemplo, a san Miguel Arcángel muchas veces se acude ante una presencia o supuesta presencia del demonio, cuando hay una influencia del maligno, en seguida la oración:
“San Miguel Arcángel defiéndenos en la lucha, sé nuestro auxilio contra la maldad y las acechanzas del demonio”.
A san Rafael, como se imaginarán es patrono de los viajes, porque acompañó a Tobías.
También san Josemaría recomienda, en algún punto de Camino, pedirle a san Rafael que le ayude a un joven a encontrar a la mujer de su vida y que además sea linda, buena y que sea rica, como ayudó a Tobías.
Y a san Gabriel se le encomienda (esto no lo sabía yo, lo busqué ahora): patrono de las buenas noticias, que traiga buenas noticias o bien que uno pueda comunicar bien las cosas, cosa que a veces no es tan fácil, cuando uno tiene que hablar de temas más difíciles, que quiere que se entiendan bien, ahí está también san Gabriel, Arcángel.

AGARRARNOS DE SU MANO
Además, hay muchas otras cosas que podríamos pedirle según nuestra devoción y necesidades y hoy especialmente porque Dios escucha y quiere actuar especialmente a través de esos intercesores que se celebran en la Iglesia cada día y hoy les toca a estos tres arcángeles.
Por eso podemos hoy procurar tenerlos más presente y agarrarnos más de la mano de san Miguel, cuando veamos alguna tentación, cuando tengamos que luchar; este que es soldado a las órdenes del ejército de Dios o más bien dirigiendo el ejército de Dios, el ejército de los ángeles.
Pedirle a san Rafael que nos ayude en el camino de la vida, aunque sea el recorrido de hoy, aunque no tengamos largos viajes.
Pedirle a san Gabriel que nos ayude a responder como respondió María al anuncio que él le trajo para que Dios se hiciera Hombre.
¿Cuántas veces en el día uno puede decir que sí? Quizá todos los días recordamos a este ángel si rezamos el Angelus:
“el ángel del Señor anunció a María”,
ese era el arcángel san Gabriel.
Que ellos, en este día de fiesta en la Iglesia, nos ayuden a enriquecer nuestra vida interior, nuestra realidad y más bien a ser conscientes de lo rica que es; que no estamos solos porque somos ayudados y tampoco estamos solos porque con nuestra propia lucha, nuestro propio camino, nuestra propia entrega y respuesta, también ayudamos a muchos otros cristianos y por eso el Señor cuenta con nosotros y no deja de darnos su ayuda.
Vamos a pedirle a la Virgen, que es la Reina de los ángeles, que en esta fiesta demos un pasito, al menos el día de hoy, en ser más sobrenaturales, estar más conectados con estos amigos nuestros que están en el Cielo y están también junto a nosotros.



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