VIAJES APOSTÓLICOS
“Jesús recorría todas las ciudades y aldeas enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia. Al ver a las muchedumbres se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: la mies es abundante, pero los trabajadores pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies”. (Mt 9, 35-38)
“Jesús recorría todas las ciudades y pueblos”.A lo largo de la historia de la iglesia hemos visto que muchos santos, sacerdotes y misioneros han sido buenos caminantes y buenos viajeros. Caminantes en la iglesia primitiva, cuando todavía no existían los transportes para trasladarse de un lado a otro, y caminantes en la iglesia más moderna, más actual. También misioneros han recorrido en todo el mundo pueblos y ciudades.
Se han batido récords en las distintas épocas, como los 40.000 kilómetros que recorrió santo Toribio de Morovejo, el segundo arzobispo de Lima, en su enorme diócesis que abarcaba costa, sierra y selva. Se dice también que san Juan Pablo IIrecorrió 1.200.000 kilómetros en los 104 viajes apostólicos que hizo durante su pontificado.
Los santos que han recorrido el mundo no lo han hecho por turismo. Tampoco fueron campañas filantrópicas para brindar alguna ayuda. Los viajes fueron apostólicos, 100% apostólicos, para predicar la palabra de Dios, para llevar los sacramentos y remover los corazones de muchas personas. Son viajes para enseñar el catecismo y motivar a la gente para que abran su corazón a Dios y caminen con Él; para recordarles que Dios está muy cerca, que no está lejos y que ha venido para que caminemos con Él hacia la meta que es el Cielo.
JESÚS NOS GUíA EN LA LUCHA CONTRA EL DIABLO
Está muy cerca el Señor, podemos caminar con Él.Ha venido para enseñarnos, ha venido para curar, ha venido amándonos a cada uno de nosotros,para que nosotros podamos amarlo a Él y podamos amar a los demás.
Cuando el evangelio de hoy dice que Jesús pasó por todas partes curando toda enfermedad y toda dolencia, no se refiere sólo a la salud del cuerpo, se refiere también a la salud del alma. Cristo viene para ayudarnos a luchar contra el pecado.
Solos no podemos, necesitamos de la ayuda de Dios y es el mismo Jesucristo que nos enseña en el Padre Nuestro, que nos pide que recemos, que pidamos a Dios Padre “no nos dejes caer en la tentación y líbranos de todo mal”. Líbranos del maligno, líbranos del diablo.
Es que el diablo ha conseguido una gran victoria en los tiempos actuales, ha conseguido que mucha gente no crea en Él, que le parezca pues una fantasía, una cosa que no es real y además en esta época los pastores no hablamos más veces del diablo. Tendríamos que hablar más veces para advertir que el diablo existe. En algunos lugares no se habla para nada del diablo, ni en los hogares, los padres de familia, en la educación de los hijos se han olvidado de hablar del maligno, ni los maestros en la escuela. Y lo que es penoso es quealgunos sacerdotes se olvidan en sus prédicas de mencionar al diablo. El diablo aprovecha estas omisiones para meterse en la vida y en los corazones de las personas.
EL DIABLO EN MEDIO DEL MUNDO
¡Cuánto mal vemos en el mundo! Cuántas cosas que claman al cielo, cuántas cosas que nos parecen increíbles que están sucediendo y no son buenas. Cuando vemos en el mundo tanta violencia, tanta muerte causada por los mismos hombres, cuando pelean por un pedazo de tierra, por tener una hegemonía… Las guerras no las quiere Dios y el diablo está metido ahí. Y se mete en los corazones de los hombres para que no amen, para que odien, para que luchen entre ellos, para que se maten…
Estamos espectando eso hoy en muchos lugares, en muchos sitios. El diablo está suelto y provoca la corrupción. ¡Cuánta corrupción hay en el mundo! Hay dos tipos de corrupción: la del dinero y de la carne. Estamos en la época de las coimas en los grandes negocios, el peculado y el cohecho en muchos gobernantes y autoridades, negocios turbios que muchas veces terminan en sicariato y el número de muertes por la delincuencia ha aumentado.
Además, hay todo un ambiente como de terror, de inseguridad, en determinados barrios peor… Es que allí está el diablo metido. ¡Cuánto robo, cuánta injusticia, cuánta corrupción por todos los lados!
la otra corrupción es la de la carne y lamentablemente se inicia a veces en muy temprano: la corrupción infantil, con criterios o contenidos pornográficos. ¡Qué pena, qué pena!Cuántos chicos jóvenes y no tan jóvenes, viven esclavizados por situaciones de impureza, con caídas graves, habituales, que ofenden a Dios y dañan su capacidad de querer. Están como disminuidos.
Da mucha pena ver personas jóvenes venidas a menos, con un corazón reducido, tristones, sin poder amar y con todas las limitaciones que trae la impureza. Hay un refrán que dice: “lujuria oculta,soberbia manifiesta”. ¡Qué difícil! Qué difícil es querer bien cuando hay un amor propio demasiado elevado, demasiado hinchado. ¡Cuánto se pierde!
UNIRNOS A CRISTO Y HABLAR DE DIOS
Por eso en el evangelio de hoy el Señor advierte que hay muchas personas que están extenuadas y abandonadas como ovejas que no tienen pastor. Así vemos hoy mismo en la sociedad muchas personas que viven así, abandonadas, sin amar, con conflictos, enredadas.
Es por eso que los pastores debemos predicar el amor a Dios, hacerle ver a las personas que Dios está y ha venido para todos y Dios nos trae lo mejor. Y también advertir todo lo que impide el amor a Dios: la existencia del mal, la existencia del pecado, la existencia del maligno –que es el demonio– que está allí tratando de entrar en la vida de las personas y no se toma vacaciones, está al acecho para meterse en los corazones y causar estragos en el amor humano.
Algo tenemos que hacer para salvar al mundo, para que todos se salven. Bueno Jesucristo viene para eso. Unirnos a Jesucristo para salvar al mundo, para salvar a las nuevas generaciones y decirles que se puede vivir con limpieza, con pureza, con amor, con un corazón grande. Porque cuando el corazón está limpio el corazón crece y va creciendo cada día más si hay amor. Y uno se siente feliz porque puede amar, puede amar de verdad, con honradez, con limpieza.
Habrá que decirle a la gente también –a mucha gente joven– que sí se puede ser honrado y que hace falta gente honesta, gente que no mienta, que no haga trafas, que no enrede… Personas que sean transparentes, que digan la verdad, que sepan querer a Dios y que sepan querer al prójimo. No renunciemos a crear una sociedad de gente buena, sana, honesta. Se puede, sí se puede.
“Hacen falta trabajadores para la mies” dice el evangelio de hoy. Sí, pero hacen falta que esos predicadores, esos trabajadores de la mies, hablen más de Dios, hablen más del camino que Dios ha señalado para todos. Que prediquen la verdad que Cristo nos dejó y que demos ejemplo también con nuestra vida de amor a Dios. El amor es real y cuando es real, es difusivo, se extiende, se contagia, hace muchísimo bien.
Que nuestra Madre la Virgen, que es la Madre del Amor Hermoso, nos enseñe a querer con un amor limpio que mueva los corazones de las personas hacia Dios que siempre nos espera. Con nosotros es el mejor sitio donde se encuentra el Señor: quiere estar en nuestros corazones. Vale la pena que abramos el alma y el corazón de par en par.



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