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P. Juan Manuel

5 min

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“Sígueme”, San Mateo

“Al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme»”. Con estas pocas palabras, el mismo Mateo nos cuenta cómo fue su vocación, esa llamada divina, que es muestra de predilección por parte de Dios.

Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves y que me oyes. Te adoro con profunda reverencia, te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía inmaculada, San José mi padre y señor, ángel de mi guarda, interceded por mí. Hoy la Iglesia celebra la fiesta de uno de los apóstoles, San Mateo, el autor del primer Evangelio.

Son pocas las noticias que tenemos de San Mateo, pero el Evangelio nos dice algunas cosas: lo primero es que es uno de los doce apóstoles, siempre presente en los cuatro evangelios que leemos. Jesús lo llamó especialmente a seguirlo y él, levantándose, lo siguió, contándonoslo con poquísimas palabras. Es una llamada divina, una predilección de Dios que también invita a seguirlo. El

Valor de la Vocación y la Entrega

Podemos reflexionar sobre nuestra vocación, ya sea como sacerdote, en el matrimonio, en un noviazgo, en la vida de soltero o en la vida religiosa. Es una llamada a seguir a Jesús allí donde Dios pide confianza, más enamoramiento y corresponder a ese amor que muchas veces no tiene un porqué, pues es un don gratuito y una entrega total al Señor. Eso mismo fue lo que hizo San Mateo: se levantó y siguió a Jesús, sin arrepentirse jamás de aceptar la invitación de Cristo ni pensar en lo que dejaba, sino en lo que ganaba.

Vale la pena dejar todo por Cristo, como decía Juan Pablo II en Cuatro Vientos, Madrid, a sus 83 años: «Les doy mi testimonio, yo fui ordenado sacerdote cuando tenía 26 años. Desde entonces han pasado 56. Al volver la mirada atrás y recordar estos años de mi vida, les puedo asegurar que vale la pena dedicarse a la causa de Cristo y por amor a él consagrarse al servicio del hombre.

Merece la pena dar la vida por el Evangelio y por los hermanos». El cura va de acá para allá, acumulando millas, viajes, personas e historias que se suman a su vida, pero es simplemente un don y un llamado de Dios que puedes acompañar en tu desarrollo personal.

Saulo

La Mirada de Jesús sobre el Publicano

Mateo era conocido como un publicano que cobraba impuestos, un oficio que no era bien recibido; los israelitas no lo querían y lo consideraban un pecador público alejado de Dios.

Benedicto XVI hace una reflexión muy bonita: Mateo no solo manejaba dinero considerado impuro por provenir de gente ajena al pueblo de Dios, sino que además cobraba con una autoridad extranjera, odiosamente ávida, cuyos tributos podían ser establecidos arbitrariamente.

Por estos motivos, los evangelios hablan en más de una ocasión de publicanos y pecadores, o de publicanos y prostitutas, viendo en ellos el ejemplo de la avaricia, como en el caso de Zaqueo, jefe de publicanos y rico.

Una Respuesta Inmediata y Sin Prejuicios

Se puede pensar mal del que se entrega a Dios o de Mateo por cobrar impuestos, pero Jesús se fijó en él. Como decía San Josemaría, «de cien almas nos interesan las cien»; no podemos ir diciendo «este sí, este no», porque todos somos hijos de Dios y no debemos ir solo a lo fácil.

La respuesta inmediata de Mateo a ese «sígueme» del maestro significó abandonar todo, incluso la seguridad de la riqueza y lo que pensaran los demás.

Al Papa Francisco le gustaba especialmente cómo este apóstol lo dejó todo, y rezaba muchas veces en la iglesia de Roma donde está el cuadro de Caravaggio, donde Mateo se siente mirado por Jesús y le responde dejando todas sus riquezas injustas para seguirlo.

Cuando Jesús va a la casa de Mateo, se acercan muchos publicanos y pecadores a comer con él, y Jesús no les hace asco, afirmando que no necesitan médico los sanos, sino los enfermos, y que no ha venido a llamar a justos sino a pecadores.

Benedicto

La Misericordia en Medio del Trabajo

Al Papa Francisco le gustaban las palabras de San Beda el Venerable, «miserando atque eligendo», relatando cómo Jesús, mirándolo con misericordia, elige a Mateo, quien deja su vida financiera para seguir al Señor. San Juan Crisóstomo hace un comentario significativo señalando que, en la narración de las llamadas, solo se menciona el trabajo en algunos casos: mientras Pedro, Andrés, Santiago o Juan pescaban, Mateo cobraba impuestos, un trabajo poco gratificante para la sociedad. Sin embargo, Jesús lo llama en medio de su trabajo, lo que nos debe asombrar porque Dios también nos busca en nuestras labores, al igual que buscó a Pablo cuando perseguía cristianos.

El Primer Evangelio y la Segunda Evangelización

La Iglesia atribuye a San Mateo la paternidad del primer evangelio. El obispo de Hierápolis, Papías, mencionó que Mateo recogió las palabras del Señor en hebreo y cada quien las interpretó como pudo, mientras que Eusebio de Cesarea relata que, tras predicar a los judíos y partir hacia otros pueblos, Mateo escribió su evangelio en arameo alrededor del año 50 para sustituir con un texto escrito lo que perdían con su partida.

El propósito era hacer llegar la doctrina a todas partes, dirigiéndose a los judíos dispersos en Palestina para que se convirtieran buscando a ese Emmanuel, el Dios con nosotros. Mateo predicó oralmente y por escrito siendo protagonista de la primera evangelización; ahora nosotros debemos realizar esa segunda evangelización en nuestras tierras sudamericanas, trabajando para llevar a Cristo a todas partes sin dejar a la gente en la ignorancia.

Los amigos

Extender el Reino de Dios

A los cristianos nos toca la responsabilidad y no podemos culpar a otros. Estamos esperando al Papa en Argentina, cerca de la basílica de Luján, con la ilusión de extender el reino de Dios a todas partes mediante medios orales o escritos. La Iglesia recomienda a todos sus fieles tener claro que estamos llamados a difundir la buena noticia: hablamos de Cristo, escuchamos a Cristo y mostramos a Cristo.

Le pedimos a nuestra Madre de Luján que nos ayude a transmitir a Jesús en lo que hacemos, sin pereza ni respetos humanos, imitando el maravilloso ejemplo de los evangelizadores de estos 2000 años. Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación, y te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía inmaculada, San José mi padre y señor, ángel de mi guarda, interceded por mí.


Citas Utilizadas

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 1-7. 11-13
Salmo 18, 2-3. 4-5
Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 9-13

Reflexiones

“Al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme»”.

Predicado por:

P. Juan Manuel

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