Mañana comienza el mundial de la FIFA. Son 48 las selecciones nacionales que se darán cita con la intención de levantar la copa del mundo.
Últimamente toda gira en torno a esta competición. Videos, tendencias (Tim Payne incluido), Panini y sus figuritas o estampitas o cromos o como le llames, canciones como el “Dai Dai” de Shakira y Burna Boy y muchas cosas más.
También es un mundial diferente. Es la primera vez que se expande el torneo de 32 a 48 equipos. Y, por si no lo sabías, hay nuevas reglas de arbitraje y VAR. Te cuento algunas de ellas:
Habrá cuenta regresiva de cinco segundos para saques de banda y saques de meta. Si el saque de meta no se hace dentro de ese tiempo, se concederá un saque de esquina al equipo contrario.
- Los jugadores que se cubran la boca durante las confrontaciones van a recibir tarjeta roja.
- Habrá sanciones para los equipos que abandonen el terreno de juego en señal de protesta.
- Los lesionados deberán abandonar el campo y permanecer fuera durante un minuto antes de poder volver a entrar.
- EI VAR puede intervenir si se comete una falta antes de que el balón entre en juego en una jugada a balón parado.
- El VAR puede anular segundas tarjetas amarillas y tiros de esquina mal sancionados.
- Y hay una que me importa más, ya verás porqué: los jugadores sustituidos deben abandonar el terreno de juego en un máximo de 10 segundos, sino lo hacen no puede entrar la sustitución hasta 1 minuto después.
Estas reglas se suman a las muchas que ya existen y es esencial que todos las sepan. Me parece que nadie piensa que las reglas están de más. Yo creo que incluso se agradecen, porque hacen que los partidos sean más fluidos y más justo el resultado.
LAS REGLAS SON UNA AYUDA

Las reglas no son un peso, son una ayuda. A esto quería llegar…
Porque hoy te escucho, Jesús, mientras dices:
“No piensen que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolirlos sino a darles su plenitud. En verdad les digo que mientras no pasen el cielo y la tierra, de la Ley no pasará ni la más pequeña letra o trazo hasta que todo se cumpla. Así, el que quebrante uno solo de estos mandamientos, incluso de los más pequeños, y enseñe a los hombres a hacer lo mismo, será el más pequeño en el Reino de los Cielos. Por el contrario, el que los cumpla y enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.”
(Mt 5, 17-19).
Vuelvo a la idea que te comentaba: las reglas no son un peso, son una ayuda. Y no hay regla pequeña. Algunas parecen pequeñas, pero son grandes.
La “regla de los 10 segundos” que te comentaba tuvo su estreno en el amistoso Japón-Islandia en Tokio, y terminó siendo determinante en el resultado. A los 41 minutos del segundo tiempo, con el partido 0-0, Islandia hizo una doble sustitución, pero el jugador Kristian Hlynsson demoró más de lo permitido en abandonar el campo. El árbitro polaco aplicó el nuevo protocolo: le mostró la amarilla a Hlynsson e impidió el ingreso inmediato de su reemplazante.
La consecuencia fue que Islandia tuvo que jugar un minuto con uno menos, y fue justo en ese momento cuando llegó el gol para el 1-0 definitivo de Japón. Básicamente el estreno mundial de la regla se cobró un partido entero.
No hay regla pequeña. Tampoco en el seguimiento de Cristo. En cambio, existe la grandeza de lo pequeño: el que los cumpla y enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.
Lo pequeño tiene consecuencias enormes. Así es en el futbol y así es en la vida espiritual. No por neurosis, sino porque así es la realidad.
PIROMANÍACOS
Te pongo un ejemplo ilustrativo: “El Génesis dice que Adán y Eva pecaron comiendo el fruto prohibido del árbol de la ciencia del bien y del mal (Gn 2,9) (…) humanamente la trasgresión no parecía ser grave porque, según el Génesis, Adán y Eva sólo comieron un fruto de aquel árbol. Y es obvio que, puestos a desobedecer, podrían haber hecho cosas peores: talar el árbol serruchándolo, arrasar ecológicamente con el jardín del Edén, o incendiar el Paraíso con el deseo de ser los dos primeros piromaníacos de la historia.
Pero Adán y Eva no hicieron ninguna de estas cosas. Es decir, el castigo no fue por un enojo de Dios ante una catástrofe ecológica, sino porque ellos comieron tan sólo uno de los frutos prohibidos, daño en apariencia pequeño.
Pero si Adán y Eva hubiesen visto en breve pantallazo las consecuencias de su desobediencia, hubieran rechazado el pecado, es decir, si hubieran sido conscientes de que aquella manzana contenía el ADN de todos los males de la humanidad, se hubiesen alejado corriendo…” (En presencia de Dios Mayo, Pedro José María Chiesa).
Por eso Jesús lo que tú nos dices es algo que deberíamos haber aprendido hace siglos… Lástima que seamos tan lentos… Y esto por supuesto que se cumple también con tus “nuevas reglas”. Porque dices que vienes no a abolir la Ley o los Profetas; (…) sino a darles su plenitud.
Son “nuevas”, son plenitud. Son importantes, incluso lo que parece más pequeño.
Pero aquí es donde quería detenerme; en el corazón de todo esto. No se trata de reglas, que tengo que cumplir porque de no hacerlo pierdo el partido de mi vida. Son cosas que abrazo, que quiero, que sé que me hacen mejor, que me ayudan a ser santo, que me llevan a amarte, Jesús. Eso es lo que quiero: amarte. Por eso vivo estas cosas, no simplemente las cumplo…
PIENSA EN AMAR

No basta hacer algo, hay que querer hacerlo, hay que hacerlo, como decía san Josemaría “porque nos da la gana, que es la razón más sobrenatural” (San Josemaría, Amigos de Dios).
“Siempre experimentaríamos dentro de nosotros fuerzas que tiran poderosamente en sentidos contrarios y que generan inestabilidad. Una inestabilidad que conocemos bien, porque es nuestro punto de partida, pero que vamos superando paso a paso, a medida que conducimos esas fuerzas hacia la armonía, de modo que llegue el momento en que esa «razón más sobrenatural» que es «porque me da la gana», signifique: porque me gusta, porque me atrae, porque cuadra con mi modo de ser, porque encaja con el mundo interior que me he formado; en definitiva, porque he ido aprendiendo a hacer míos los sentimientos de Jesucristo” (Para mí, vivir es Cristo, Rodolfo Valdés ed.).
“Dios, que nos quiere como somos porque nos ha creado, nos quiere libres porque nos ama por nosotros mismos y solo se conforma con la apertura libre y amorosa de nuestra intimidad:
«Dame, hijo mío, tu corazón»
(Prov 23,26).
Así se comprende que «porque me da la gana» sea, para san Josemaría, la razón más sobrenatural para hacer el bien, aquella en la que se anuda el misterio del amor creador y redentor de Dios con la respuesta auténtica de su criatura amada, que tiene en su mano reconocerle como Padre y aceptar con confianza la voluntad de quien solo puede querer el bien de su hijo” (Ibid.).
Así que, no pienses en reglas, piensa en amar. Porque de esa manera Dios hará grandezas de tus pequeñeces. Como lo dice nuestra Madre santa María:
“Proclama mi alma las grandezas del Señor, y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador: porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava”
(Lc 1, 46-48).
Ayúdame Madre mía a parecerme a ti.



Deja una respuesta