ESCUCHA LA MEDITACIÓN

DIOS ROMPE TU NOVELA Y TE PROPONE UNA MEJOR

Dios se presenta muchas veces en nuestra vida y nosotros nos asustamos. Nos parece que no es para nosotros lo que nos propone, nos parece muy difícil. Sin embargo, Él nos dice que no tengamos miedo, que Él siempre estará con nosotros y nos pide que dejemos las cosas que nos impiden seguirle a Él con más libertad. Si le hacemos caso notaremos que nos da alas para volar, nos hace felices y conseguimos hacer felices a los demás, viviendo cerca de Dios.

DIOSIDENCIAS

«Al oscurecer los discípulos bajaron al mar, embarcaron y empezaron la travesía hacia Cafarnaúm. Era de noche, soplaba un viento fuerte y el lago se iba encrespando […] De pronto vieron a Jesús que se acercaba a la barca caminando sobre las aguas y se asustaron. Pero Jesús les dijo: no tengan miedo; soy yo»

(Jn 6, 16-20).

Los discípulos se encontraban en una situación difícil. Era de noche y el mar estaba encrespado; no sabían qué hacer y estaban muy atemorizados. Son situaciones en las que nos podemos encontrar en cualquier momento. De pronto, sin nosotros buscarlo, nos podemos encontrar en una situación de peligro y no sabemos cómo salir de allí. Nos parece que estamos perdidos y que no hay remedio, que todo se viene abajo, que no hay nada que hacer.

Y sin nosotros buscarlo, aparece algo sobrenatural y aparece como una coincidencia. Se suele decir -algunos dicen- que es una “diosidencia”. Quizá en un primer momento no sabemos que se trata de Dios, como estos discípulos al ver a alguien caminar sobre las aguas, pensarían que sería un fantasma, un monstruo, algo fuera de lo normal y se asustaron mucho. ¡Estaban más asustados por ese personaje que caminaba sobre las aguas que por los maretazos de la tormenta que movía la barca!

SOY YO

A veces nos asustamos con lo sobrenatural, con lo que viene de Dios y no lo reconocemos. Nos parece que es un fantasma, algo que nos puede hacer incluso daño, algo que viene para nosotros pero se presenta como algo agresivo, como una presión. Y allí, en el evangelio que estamos comentando, vemos cómo Jesús le tiene que decir a los discípulos:

«No tengan miedo; soy yo».

¿Cuántas veces hemos oído esta advertencia del Señor? Mira, no tengas miedo, soy yo; no te voy a hacer daño, te va a ir muy bien.

Hoy ¿cuántos por miedo rechazan a Dios o a las personas que traen a Dios? Piensan que no traen a Dios, que es mentira, que esas personas buscan otra cosa, que vienen para aprovecharse de nosotros o para utilizarnos, para sacarnos algo… y entonces nos apartamos equivocadamente.

El Papa Juan Pablo II decía levantando la voz: “¡No tengan miedo!», y señalando a Jesucristo decía: “Él es el camino, la verdad y la vida”. Es que Jesucristo se presenta también en los momentos difíciles, cuando está a punto de ocurrir una tragedia… y de pronto, ahí está Jesús para calmarlo todo; para que abramos los ojos, para que descubramos un camino distinto que Dios nos propone, para que rompamos la novela que estuvimos construyendo para nuestra vida y empecemos otra que Dios nos propone, y que exige más esfuerzo y sacrificio.

UN DIOS DULCE Y EXIGENTE

Muchas veces el Señor se presenta de improviso, de sorpresa, se hace el encontradizo con nosotros, y cuando se presenta así, es para que cambiemos de vida, como a san Pablo que lo bota del caballo. El Señor quiere, quizás, que cortemos con ese estilo de vida que teníamos y nos propone otro que es más exigente.

El papa Juan Pablo II decía que Jesucristo “es un dulcísimo, pero también un exigentísimo amigo”, que cuando nos encontramos con Él ya no podemos seguir viviendo como si no nos hubiéramos encontrado. Es que Jesús nos hace cambiar a todos.

Es dulcísimo porque empezamos a notar su cariño, su amor, con un trato que antes quizás no habíamos experimentado -el cariño de Dios. Y decimos: cómo me quiere, nos trata muy bien, me trata mejor que a nadie, presta una atención en mí, está en todos los detalles para ayudarme… y lo hace con mucho cariño. Y yo ¿qué he hecho? No he hecho nada. Sin embargo, Dios se presenta así, y por eso nos dice: no tengas miedo, no te voy a hacer daño; voy a conseguir que seas muy feliz.

Cuando hay miedo, el miedo nos hace que nos pongamos a distancia. Es como si le dijéramos a Jesús: está muy bien todo eso que tú dices, pero no vayas tan rápido, me quiero tomar un tiempo, ahora no, todavía no, cuando pasen los años tal vez… Así podría ser nuestro lenguaje. En cambio, el lenguaje de Dios es: ahora mismo,

«ven y sígueme» (Mt 9,9)

como hizo con los apóstoles, o como le dijo al joven rico:

“deja todo lo que tienes [deja padre, madre, hijos, propiedades] ven y sígueme”

(cfr. Lc 18, 22).

miedo

DIOS SIEMPRE ESTA CERCA

San Josemaría nos decía que para las cosas de Dios hay que ir deprisa, estar de vuelta y saber trigonometría. Utilizaba esa metáfora para que entendiéramos. Si notamos que Dios está de por medio lo más inteligente es ofrecernos: “aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad; Tú eres Dios, Tú sabes más, no mi voluntad sino la tuya”. Estar devuelta quiere decir conocer bien todo: lo que pasa en el mundo, lo que pasa en el país, lo que pasa en la familia, lo que pasa en el trabajo, lo que nos pasa a nosotros…

Si estamos bien situados sabremos qué está pasando. Una de las definiciones de inteligencia es la capacidad de estar situado, en el sitio donde tenemos que estar con calidad de vida; y la calidad de una persona es la calidad de sus relaciones: cómo se lleva con Dios, cómo se lleva en su casa, cómo se lleva con su familia, cómo se lleva en su trabajo, cómo se lleva con sus amigos, cómo se lleva con las autoridades…

Y saber trigonometría es la pillería buena para hacer las cosas buenas, llegar primero, adelantarse. San Josemaría decía que la línea más corta entre dos puntos no es la recta sino que hay que saber saltarse los obstáculos, encontrar los atajos para llegar antes. Le decía al beato Álvaro del Portillo cuando era joven: “tienes que aprender a torear con garro, como los buenos toreros”, viene el toro y que pase por el costado y nos apartamos.

TE BUSCA A TI

En la vida tendríamos que llevar quizás una trituradora con nosotros para meter allí todos los problemas, como se hace con los papeles que uno quiere eliminar. Así, los problemas en la trituradora y no hacernos problemas.

Por eso Dios está cerca, por eso se acerca Dios. Él viene caminando sobre las aguas, nos busca a nosotros. Te busca a ti, te dice que no tengas miedo, que no pienses que se te va a complicar la vida. ¡Al contrario! te la va a descomplicar, te va a dar capacidad para volar, para mirar las cosas desde arriba, para respirar profundo y llenarte de paz.

Para que tengas una alegría desbordante que penetra suavemente en la vida de otras personas y que es como un despertador para muchos que les hace ver que vale la pena seguir al Señor dejando cosas que nos pueden parecer valiosas, rompiendo nuestras novelas.

Esas cosas que tenemos que dejar y que nos pueden parecer valiosas nunca serán más valiosas que las cosas que el Señor nos alcanza, que el programa que el Señor nos propone para tener una vida de servicio con un corazón lleno de amor: lleno de amor a Dios, lleno de amor a los demás.

La Virgen María lo supo hacer y ella es nuestra Madre, caminemos con ella y seremos muy felices haciendo felices a los demás.


Citas Utilizadas

Hch 6, 1-7

Sal 32

Jn 6, 16-21

Reflexiones

Señor, que la certeza que siempre estás conmigo me permita ir por el mundo con un corazón lleno y sin miedos.

 

Predicado por:

P. MANUEL

¿TE GUSTARÍA RECIBIR NUESTRAS MEDITACIONES?

¡Suscríbete a nuestros canales!

¿QUÉ OPINAS SOBRE LA MEDITACIÓN?

Déjanos un comentario!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.


COMENTARIOS

Regresar al Blog
Únete
¿Quiéres Ayudar?¿Quiéres Ayudar?