¡Feliz año a todos en “Hablar con Jesús”!
He preferido escoger para este rato de oración la Primera Lectura de la misa, que nos ayuda a considerar algunos aspectos y a hablar con Jesús.
Estamos empezando el año, días de Navidad todavía, días de luz y sin embargo también aparecen los miedos.
Fíjate lo que dice la Primera Lectura:
«No hay temor en el amor, el amor perfecto expulsa el temor».
Y quiero hablar con Jesús del miedo, que alguna vez se puede colar sin avisar.
—Pero padre Santi, también se puede considerar la Lectura del Evangelio en el que se cuentan muchas cosas.
—Padre Juan Carlos, ¡¿en serio?! Bienvenido a esta conversación con Jesús
Y, ¿qué querés considerar?
P. Juan Carlos: —Pues, hoy el Evangelio parece responder desde otra orilla al tema del miedo.
De noche. Con viento contrario. Una barca cansada de remar. Acababan de ver el milagro de los panes… pero ahora están en medio del lago, agotados, y Tú Jesús no estás en la barca, a diferencia de las otras veces.
Hasta que le ven por fuera, caminando sobre el agua. Parece un fantasma, y gritaron. Y entonces dices esas palabras que atraviesan los siglos:
«Ánimo, soy yo, no tengan miedo».
P. Santiago: —Sí. Es verdad. También está presente el tema del miedo en el Evangelio de la misa de hoy.
Señor, muchas veces, nosotros tus hijos nos podemos ver reflejados ahí. Y ahora empezamos este año con proyectos, con ilusión… pero puede aparecer el viento contrario, que da miedo.
Miedo a una vida exigente. Miedo a tomarnos en serio las virtudes, a no estar a la altura. Muchas veces el miedo a trabajar bien, a no pactar con la mediocridad, a no hacer las cosas “a medias”.
P. Juan Carlos: —Y Tú, Jesús, no reprochas. No críticas, ni levantas la voz. No dices: “¿Por qué dudaron otra vez?”. Dices algo mucho más hondo: «Soy yo».
Y no una idea. No una técnica para vencer el miedo. Eres Tú. Presente. Entrando en la barca. Claro, cuando llegas TÚ, cuando entras… el viento amaina.

P. Santiago: —El miedo puede llegar a veces, cuando tenemos miedo de querer de verdad. De querer como Jesús quiere.
Pero esto nos puede dar un poquito de miedo, porque queremos más al que nos cae bien, al que piensa como nosotros, al que no nos complica la vida.
Y evitamos —con mil excusas— al que nos cuesta, al que nos corrige, al que nos exige. Por eso, Jesús, enséñanos a amar sin calcular.
P. Juan Carlos: —A mí también me pasa, Jesús. Porque da miedo proponerse metas. Da miedo decir: “Este año quiero cambiar de verdad”.
Y hace poco hablábamos en el video de fin de año, que está en el canal de Instagram de esto: ponerse objetivos claros, concretos. Enseguida surge la voz interior: “¿Si no cumples? ¿Y si fallas otra vez?”
Pero Jesús hoy nos dice:
«Ánimo».
No dice: “Sean perfectos como yo ahora”.
Dice: “Ánimo”, no tengan miedo.
Y ese ánimo, a veces puede venir de atrás. Fíjate cómo el rey David pudo tener miedo cuando se enfrentó contra Goliat. Y no es que no tenía que tener miedo, sino tener ánimo.
Es como pasar por encima del miedo. Eso es lo que nos quiere empujar también. Confiando en nosotros el Señor, y a que confiemos en nosotros en Él.
P. Santiago: —Y ahora que estamos aquí Jesús hablando con Vos, también hay miedo a la vida de piedad. A sacar tiempo para Ti. A rezar de verdad.
Porque algunas veces rezar nos desnuda. Nos pone delante de lo que somos… cómo somos.Y a veces preferimos el ruido, las pantallas, la prisa.
Para de pronto acallar esa voz del miedo. Señor, danos la gracia de creer que, estar Contigo no es una carga, sino descanso.
P. Juan Carlos: —Jesús, Tú nos amaste primero, y Tú no te cansas de nosotros. Alguna vez me da miedo de que no me ames más. O hacer algo que nos separe de Ti, o que te canses de perdonarme… Pero eso es falso.
Recuerdo unas palabras del Papa Francisco en la JMJ de Panamá:
“…Nosotros, somos salvados por Jesús porqué nos ama y no puede con su genio, podemos hacerle las mil y unas, pero nos ama y nos salva, porque solo lo que se ama puede ser salvado.”
Y tal vez el problema no es el miedo… sino que todavía no hemos creído del todo en el amor salvador de Jesús.

P. Santiago: —Al comenzar el año 2026, también miramos atrás y aparecen las miserias. Las caídas. Las “embarradas”, como decimos aquí en esta tierra. Y, Jesús, hoy queremos escucharte, escuchar esa voz decirnos:”Sin miedo”… Que Tú nos dices, ¡adelante, sin miedo!
Nada de eso se pierde, si lo ponemos en tus manos. Y el año pasado —con todo—puede ser abono para las buenas obras de este año.
P. Juan Carlos: —Señor Jesús, entra en nuestra barca. Ven en este comienzo de año. En nuestros miedos concretos, sácalos. Dinos otra vez, despacio, al corazón:
«Soy yo».
Es bonita esta expresión de «No tengais miedo» que aparece en el Evangelio 365 veces.Y creo que esa palabras del Señor son las que definitivamente tiene que servirnos para agarrarnos de la presencia de Jesús.
Porque si es Él quiere decir que está presente. Para sentirte cerca Señor y se calme el viento.Para pedirte que no nos dejes. ¿Cuántas veces tenemos que volver al Señor para sentir su presencia?
Por eso, es esta la manera en que comenzamos la oración: “Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí…”. Es traer la presencia, darnos cuenta de que Él dice:
«Soy yo» «No tengáis miedo».
Y eso es lo que nos ayuda a hacer más fructuosa nuestra oración y hacer que la oración nos ayude a que no haya miedo. A que se calme el viento.
P. Santiago: —Acudimos a nuestra Madre Santa María. También a nuestro padre y señor San José, en el pesebre… Madre mía, Tú que confiaste sin entenderlo todo, enséñanos a vivir sin miedo.
Que este año no lo gobierne el temor, sino el amor. Y padre Juan Carlos, ¡que sorpresa que hayas estado en este ratico de conversación con Jesús!
P. Juan Carlos: —Me parece que la oración hacía dos voces, es algo que no habíamos experimentado antes, pero que es bonito, no? Yo le he podido decir de corazón estas palabras al Señor.
Porque he escuchado también tu voz Santi, y así el Señor va haciendo milagros. La oración en conjunto, el rezar con los demás, de sentirte acompañado ayuda también a que nuestra oración tenga más sentido.
P. Santiago: —Esta meditación la hemos grabado también en video, y está en el canal de YouTube de Hablar con Jesús. Vamos a terminar con la oración…



Deja una respuesta