< Regresar a Meditaciones

P. Juan

5 min

ESCUCHA LA MEDITACIÓN

QUE QUEDEMOS LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO

Celebramos Pentecostés, la venida del Espíritu Santo, que nos regala la vida divina en nuestra alma y en la Iglesia.

MOMENTO DE ORACIÓN

«Todos quedaron llenos del Espíritu Santo».

Así nos cuenta la Primera Lectura de hoy, que los apóstoles en este día, después de escuchar ese estruendo, ese ruido, recibieron el Espíritu Santo y salieron a hablar. Y están llenos del Espíritu Santo.

Por fin llega este día tan esperado de la venida de Dios Espíritu Santo y nos ilusiona. Queremos Señor que nos llenes, que nos llenes de tu Espíritu hoy. Nos venimos preparando para esta fiesta y queríamos sentir esa acción de tu Espíritu en nosotros. Esa acción que lleva a los apóstoles a hacer la iglesia, a salir, a hablar. 

Y cómo sabemos, si está el Espíritu actuando, lo podemos reconocer justamente por su obra en nosotros. El Espíritu Santo, como vos Jesús, nos prometiste y nos recuerda a tu enseñanza, a Vos mismo.

Él nos enseña a rezar. Ahora mismo, Señor Espíritu Santo, ayúdanos a que este momento sea de oración. De poder escuchar tu voz, de poder decir algo al Padre, poder mirar a Jesús, reconocerlo. El Espíritu Santo nos enseña a rezar. El Espíritu Santo también nos da un gusto por las cosas de Dios. 

Hoy en la Santa Misa, lo podemos encomendar especialmente. Llevamos la misa de este día de fiesta, de este domingo, animados por el Espíritu Santo. Que podamos a lo largo del día acordarnos más de decirte algo, Señor. De escuchar tus emociones y que nos puedas inspirar.

CONFIANZA EN DIOS

El Espíritu Santo nos lleva también a clamar

«Abba Padre».

A llamar a Dios Padre Nuestro. A no tener miedo, a tener confianza con nuestro Padre Dios, a querer agradarle. Y si, hoy especialmente Señor, queremos que nos llene tu espíritu. 

Vivir esta fiesta unidos a toda la iglesia. Dar un paso en nuestra relación con vos y con los demás. Movidos por ese espíritu que nos hace salir de nosotros mismos. Que nos hace conectar más con las cosas de Dios. ¿Qué podemos hacer? Bueno, vamos en primer lugar a invocarlo.

“Ven Espíritu Santo. Ven Espíritu Santo. Tratarlo a Dios Espíritu Santo”.

Aunque quizá nos cuesta un poquito más que hablarte a vos Jesús, que hablarle al Padre. Vamos a hablarle a Él que es una persona también. ¡Ven Espíritu Santo! 

Y vamos a preguntarnos un poco más por dónde me llevas. ¿Por dónde me llevas hoy Señor Espíritu Santo? A ver si de acá a la noche, de acá antes de que me vaya a dormir. 

En alguna ocasión, quizá más de uno pudo sentir tus emociones y hacerte caso. Y decirte que sí. Obedecerte cuando me sugerís con esa voz baja cosas que claramente, sin obligarnos -porque nunca el Espíritu Santo tuerce nuestra libertad- porque nos quiere, pero sí nos invita respetando esa libertad, nos invita y nos mueve a querer ir al encuentro del otro.

Algo que nos une más a quien está a nuestro lado, a servir, tomar la cruz y hacer un pequeño sacrificio que me une a Vos Jesús. Me mueve a rezar… A dirigirse al Padre. Imitar a Jesús. Imitarte a vos Señor. Y quizá no sea en cosas grandes, por ahí sean cosas muy chiquitas. Pero hoy vamos a procurar estar especialmente atentos. 

llenos del espiritu santo

FE EN SU OBRAR

Y como segunda cosa, además de pedirte Señor Espíritu Santo que vengas, de tratar de tener el oído atento. Procurar seguir tus emociones. Vamos a fomentar también la fe en tu obrar, que se manifiesta en no confiar tanto en nuestras fuerzas. Incluso para eso que nos sugerís vamos a contar más con tu propia ayuda. No solo con tu luz, sino con tu fuerza Señor Espíritu Santo. 

Vamos a confiar en que no estamos solos en el camino de la santidad. Porque en realidad el primer artífice, primer protagonista de la santidad de cualquier persona y de los santos que conocemos y de nuestro propio camino será el Espíritu Santo.

Y para que pueda hacerlo necesita que confiemos. Si uno piensa que todo depende de uno. Probablemente no le dé mucho espacio, quizás no pueda ir tampoco al paso de Dios. Sino que era un paso más lento. 

Recordaba una imagen de un documental muy viejo en el que aparecía una escena de un desierto en África. O una zona semidesértica. Pero mostraba que ahí de vez en cuando caía una lluvia, y en cómo se transformaba toda la naturaleza después de llover. Al principio estaban todos los bichos que había por ahí. Un poco desconcertados. Pero después de la lluvia cuando pasaba. Empezaba todo a reverdecer, a florecer. Es como una primavera de vida.

QUE VENGA A NOSOTROS

Claro, eso me hacía acordar a esta imagen del Espíritu Santo. Porque por un lado ahí se ve que había semilla. Estaba la vida en potencia por lo menos. Inerte pero lista para recibir esa agua. 

Y a veces nosotros tenemos la semilla. La semilla que Vos sembraste Jesús en nuestro corazón. Está ahí. ¡Hay tanto potencial! Pero si no viene el Espíritu Santo todo es como quieto. Falta la vida. Está como seco.

Que venga el Espíritu Santo, esa luz, esa inspiración, ese amor divino. Hace que se active eso que estaba quieto. Que se active la caridad y la oración. Que se active el don con el otro, hacia el otro. Que se activen los vínculos para que no nos quedemos aislados, solos. Y que vayamos, incluso veamos en nuestra alma un fruto. Y en nuestra vida un fruto que nos puede hasta sorprender que nos damos cuenta que no es algo mío. Esto es de Dios.

Eso incluso se manifiesta en estos frutos fantásticos de la acción del Espíritu Santo. Todo lo que es tener alegría, amor, paz, pureza, paciencia y gozo. Todo eso que nos da el Espíritu Santo. 

Por eso, ¿cómo privarnos? ¡No nos privemos! Al contrario, obramos a la acción del Espíritu Santo. Siendo dóciles, creyendo. Y cuando notemos sobrar, vamos a agradecer para disponernos a recibir más alegría, más fruto, más ir al encuentro de los demás. Salir de nosotros mismos, guiarnos por ese camino que nos lleva a parecernos a Vos, Señor.

DARLE NUEVA VIDA

«Estaba María con los apóstoles cuando vino el Espíritu Santo».

Es la esposa de Dios, Espíritu Santo. Vamos a pedirle a ella que demos hoy un pasito en nuestro trato con la Tercera Persona, la Santísima Trinidad, que le podamos abrir las puertas de nuestro corazón para que pueda entrar, actuar y darnos esa vida nueva. La vida del Espíritu, la vida de los hijos de Dios.


Citas Utilizadas

Hch 2, 1-11

Sal 103

Cor 12, 3b-7. 12-13

Jn 20, 19-23.

Reflexiones

Espíritu Santo quiero escucharte más este día, que susurres a mi oído y me ilumines con tu luz, con tu presencia. Dame paz, pureza, amor y alegría.

Predicado por:

P. Juan

¿TE GUSTARÍA RECIBIR NUESTRAS MEDITACIONES?

¡Suscríbete a nuestros canales!

¿QUÉ OPINAS SOBRE LA MEDITACIÓN?

Déjanos un comentario!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.


COMENTARIOS

Regresar al Blog
Únete
¿Quiéres Ayudar?¿Quiéres Ayudar?