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ELIJO CREER

“El Reino de los Cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. Cuando brotó la hierba y echó espiga, entonces apareció también la cizaña”. Cuando Jesús cuenta la parábola del trigo y la cizaña, nos enseña a mirar más lejos que el momento presente. Dios siempre es paciente y confía en cada uno de nosotros, podemos cambiar a tiempo y dar buen fruto.
“El Reino de los Cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. Cuando brotó la hierba y echó espiga, entonces apareció también la cizaña”. Cuando Jesús cuenta la parábola del trigo y la cizaña, nos enseña a mirar más lejos que el momento presente. Dios siempre es paciente y confía en cada uno de nosotros, podemos cambiar a tiempo y dar buen fruto.
“El Reino de los Cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. Cuando brotó la hierba y echó espiga, entonces apareció también la cizaña”. Cuando Jesús cuenta la parábola del trigo y la cizaña, nos enseña a mirar más lejos que el momento presente. Dios siempre es paciente y confía en cada uno de nosotros, podemos cambiar a tiempo y dar buen fruto.

“El Reino de los Cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. Cuando brotó la hierba y echó espiga, entonces apareció también la cizaña”. Cuando Jesús cuenta la parábola del trigo y la cizaña, nos enseña a mirar más lejos que el momento presente. Dios siempre es paciente y confía en cada uno de nosotros, podemos cambiar a tiempo y dar buen fruto.

“El Reino de los Cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. Cuando brotó la hierba y echó espiga, entonces apareció también la cizaña”. Cuando Jesús cuenta la parábola del trigo y la cizaña, nos enseña a mirar más lejos que el momento presente. Dios siempre es paciente y confía en cada uno de nosotros, podemos cambiar a tiempo y dar buen fruto.

“El Reino de los Cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo cuando brotó la hierba y echó espigas, entonces apareció también la cizaña”

cuando Jesús cuenta la parábola del trigo y la cizaña, nos enseña a mirar más lejos que el momento presente, Dios siempre es paciente y confía en cada uno de nosotros, pero podemos cambiar a tiempo y dar muy buen fruto.

Estamos a horas o quizás ha pasado la final de la Copa del Mundo de fútbol y me resultaba quizá imperioso también tocar el tema, porque a veces nos pasa lo mismo con los equipos de fútbol, en mi caso concreto con la selección Argentina, en este mundial, que fue de menos a más, pero como decía el capitán: “elijo creer”, no importa que muchas veces hubo que sufrir o incluso con tragedia Argelia, Austria, Jordania, Cabo Verde, Egipto, Suiza e Inglaterra y ahora también España.

Porque contra varios tuvo incluso que pasarla mal, tuvo que salir adelante después de estar perdiendo, incluso darle vuelta cuando uno pensaba que ya no podía.

Muchas dificultades se ven en la cancha y a veces incluso los jugadores ven posibilidades.

Eso mismo hace Dios con nosotros.

Nosotros no busquemos nuestros defectos, sino que busquemos ver las virtudes que tenemos para salir adelante, no nos quedemos con la cizaña, sino veamos el trigo que hay en nuestro campo.

DIOS SIGUE ACTUANDO

Veamos también ese resultado general o ese big picture de lo que también Dios puede plantear en nuestra vida, elijamos creer y ante esta respuesta de cristiano no significa negar los problemas, porque efectivamente hay que hacer cambios y hay que sacar un jugador y meter al otro, significa creer que Dios también sigue actuando aún cuando vamos en contra o cuando vamos perdiendo, aún cuando nos equivocamos, aún aunque estemos en el minuto 80 y todavía nos falta meter un gol; no importa Dios está esperando que confiemos en Él, dos asistencias de Messi y dieron vuelta a la historia del partido contra Inglaterra, pasados unos días.

ELEGIMOS CREER

Elegimos creer o nos conformamos con las medallas que tenemos, buscamos dar a Dios esa Gloria como decía también un jugador de la Argentina: “ya estamos hechos” o queremos hacer lo que Dios nos pide.

Porque muchas veces abandonamos en la lucha, muchas veces pensamos que no podemos cambiar o que una amistad con Dios está rota o que el apostolado no da fruto o que una lucha está perdida.

Dios te dice lo contrario, todavía no terminó el partido, el partido no termina hasta que termina el partido, decía un un relator de fútbol hace unos días.

EL TRIGO SIGUE CRECIENDO

El trigo sigue creciendo, por eso delante de nuestras miserias, delante de la cizaña que todos vemos y que todos encontramos, no podemos quedarnos con una resignación, necesitamos esperanza, necesitamos confianza, necesitamos fe, elegir querer, porque a veces nos puede pasar que efectivamente vemos más cizaña que trigo.

El cristiano es trigo, y es trigo en medio del mundo y no podemos quedarnos simplemente en un trigo que sin más hace algo.

No, fíjate Jesús también lo relaciona el cristiano como la levadura que alza la masa, que da suavidad o también lo relaciona con el grano de mostaza, o esa sal que da también sabor a los corazones y a la comida.

QUEREMOS SER CRISTIANOS QUE CONFÍAN

CONFIANZA

Nosotros queremos también ser esa luz del mundo como nos pide Jesús, queremos ser cristianos luminosos, cristianos que no se quedan en un sabor más o menos, o cristianos que tienen también mucha fe porque confían.

Vos y yo ponemos también vivir ese ser trigo de verdad, elegir querer para confiar también en que Dios va a hacer muchas cosas de nosotros.

Fíjate esta parábola es muy sencilla y la pueden entender desde un doctor de la ley hasta un campesino de Galilea y durante toda su predicación Jesús va mostrando ejemplos de la vida ordinaria y este es un ejemplo muy concreto.

A veces se nos escapa lo que Dios nos pide, pero en nuestro querer también vivir es ver un ejemplo de una fabricación de pan o  simplemente de un servicio doméstico o un trabajador del campo.

Cómo nosotros también cuidamos esa viña y cómo estamos atentos.

Fíjate San Josemaría lo explicaba de una manera muy sencilla en una de sus homilías cuando decía: “está claro, el campo es fértil y la semilla  es buena, el señor del campo ha lanzado a voleo la semilla en el momento propicio y con arte consumada, además ha organizado una vigilancia para proteger la siembra reciente, si después aparece la cizaña es porque no ha habido correspondencia  porque los hombres se han dormido y han permitido que el enemigo se acercara”

Quizá un poco de falta de sueño o quizá falta de celo apostólico, quizá incluso el sembrador del mal, porque el demonio va actuando y va trabajando y va metiéndose cizaña o esa mediocridad o ese descuido, o esa debilidad humana, que sigilosamente va ocultándose y va apareciendo después la cizaña en el campo.

Cuando uno está allá esperando que termine bien el trigo, de repente uno ve que hay cizaña porque efectivamente faltó vigilancia, faltó examen.

Lo dice también de una manera muy simpática San Juan Crisóstomo; porque cuando los servidores irresponsables los llaman, preguntan al Señor porque ha crecido la cizaña en su campo, la explicación es muy sencilla, ha sido el enemigo.

TENEMOS QUE ESTAR VIGILANTES

Bueno nosotros los cristianos tenemos que estar vigilantes, tenemos que con frutos de santidad también no quedarnos dormidos y no permitir que el enemigo siembre mala hierba, hay que velar día y noche y no nos dejaremos sorprender hasta el final, hasta que termine el partido.

Y para eso elijamos creer, hay que vigilar y ser fieles hasta el final, no dejar que entre no sé, una falta de marca o entre un no para qué hacer esto, o por qué me dijo el técnico tal cosa, o no lo escucho yo hago lo que se me canta, no.

Las energías y confianza en Cristo es fundamental en nuestra vida cristiana, tenemos que ser centinelas, que quieren hacer lo que Dios les muestra, que no se quedan en la tibieza o en la mediocridad, que no dejan difundir esa mala semilla alrededor nuestro.  Y si estamos vigilantes habrá cizaña sí, invadirá la cizaña el campo también puede pasar, como pasa en la Iglesia, pasa en todos lados.

Pero el Señor ha sembrado buen trigo y eso nos tiene que dejar muy tranquilos.

El Señor a pesar de que aparezca la cizaña, ha sembrado ese buen trigo, la cizaña definitiva quedará porque Cristo no la quiere sacar.

EXAMINARNOS PARA QUE NO ENTRE LA CIZAÑA

EL MAYOR REGALO A MARÍA

Pero sí es bueno examinarnos y seguros de que también la mala hierba, esa cizaña hay que arrancarla al final.

Quizá sean detalles hoy que podamos ir mejorando para que no entre la cizaña, quizás nos falta un poco de sinceridad o una falta de rectitud de intención.

Te recomiendo hacer un buen curso de retiro, quizá en estos días que también estás a mitad de año, acabo de hacer uno ahí en en Rosario, en la casa de retiros muy bonita y que también te animo a vos a rezar, para ver que no entre esa cizaña y a la vez elegir creer, examinarnos para que también podamos distinguir la cizaña del trígo, la actividad del activismo, una forma más de pereza que a veces se va metiendo por hacer cosas y no pensar en lo que estamos haciendo o por quién lo estamos haciendo o una cruz del del Señor y una cruz que no es del Señor o nos inventamos otras cosas, o nos desordenamos.

Ya ha pasado ya la mitad del año y están terminando las clases para empezar las vacaciones de invierno acá por lo menos en el hemisferio sur y pienso que también podemos examinar, a ver cómo andamos de amor en lo que estamos haciendo, cuánto tiempo le estamos dedicando a la familia o al cumplimiento de nuestros deberes en el trabajo.

Continúa el evangelio, porque quieren ir a arrancar la cizaña y Jesús le dice no no no no sea que también arranquen el trigo, dejen que crezca una y otra hasta la ciega, que al tiempo de la siega yo diré a los segadores tomen primero la cizaña y échenla al fuego, metan el trigo en el granero.

PREPAREMONOS PARA EL CIELO

A ese granero queremos ir, a ese cielo queremos ir, con audacia, con buena doctrina nos prepararemos para también descubrir a Jesús en nuestra vida, hay que ser eco de las enseñanzas de la Iglesia como también de los temas trascendentales en nuestra sociedad.

La santidad del matrimonio, del noviazgo, el fin sobrenatural de la Iglesia, el valor de los sacramentos, el valor de la Santa Misa, porque además de sembrar semilla buena como el Divino sembrador, también nos toca a nosotros sembrar en los corazones de las personas que tenemos cerca al mismo Jesús.

Vamos a pedirle a la Virgen, ella que sólo hubo trigo bueno en su corazón, que de verdad también ayudemos a Cristo a sembrar trigo en todas partes, porque Él es el que siembra, nosotros somos simples instrumentos y también ha sembrado en nuestro corazón esa vocación en la santidad, que nos llama a todos a buscarlo de verdad.

Se lo pedimos a Santa María con mucha ilusión para siempre elegir creer. 

 

 


Citas Utilizadas

Sabiduría 12, 13. 16-19

Salmo 85

Romanos 8, 26-27

Mateo 13, 24-43

 

Reflexiones

Señor, gracias por confiar en mí, yo elijo creer y estar siempre a tu lado.

 

Predicado por:

P. Juan Manuel

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