ACTUAR CON RECTITUD
“Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa? No los teman; […] no hay nada oculto que no deba ser revelado. Lo que yo les digo a la oscuridad, repítanlo en pleno día”. (Mt 10, 24-27)
A Vos, Señor, ¡a Vos! te llegaron a llamar Beelzebú (el demonio). Increíble, ¿no? Y si a Vos te malinterpretaron y te trataron así, tampoco nos debe extrañar que alguna vez nos puedan tratar injustamente por decir o por hacer algo que es coherente con nuestra fe.
¿Cuántos buenos ejemplos tenemos de personas que actuaron más siguiendo su conciencia -que es la voz de Dios en el alma– siguiendo lo que pensaban agradaba al Señor más que lo que les convenía, que lesiones, que dejarse influenciar por un ambiente? No sé por qué me venían ejemplos de tres personas, los tres ingleses.
Uno, santo Tomás Moro que, por ser fiel a la Iglesia, fiel a su fe católica, estuvo dispuesto a soportar la prisión y después el martirio ante la amenaza y la presión del rey que quería que firme para ser súbdito de la nueva iglesia o reconocer la nueva Iglesia Anglicana. Él en su conciencia no hace eso, aunque le consiguió la muerte.
Otro inglés, el cardenal Newman, que se convierte al catolicismo desde el anglicanismo justamente,siguiendo todo un proceso de búsqueda, de encuentro con la verdad, con la plenitud de la Revelación de donde está toda tu enseñanza,Señor, y los sacramentos en la Iglesia Católica.Eso le cuesta, por supuesto, rechazo por parte de los anglicanos donde tenía una posición acomodada, de prestigio económicamente. Todo eso lo pierde y ni siquiera en la Iglesia Católica en primer momento es recibido con mucha efusión:también ahí encuentra ciertas resistencias, es un camino duro. Pero decide seguir lo que le marca su conciencia, buscar la verdad, aunque le cueste.
Y la tercera que pensaba es también inglesa: la madre de Tolkien el escritor de El Señor de los Anillos. También ella se convirtió al catolicismo y eso siendo viuda le costó que la dejaran aparte en la familia, que no le ayudaran cuando tenía sus hijos, cuando no tenían ingresos económicos y sufrieron. Sufrió por ser fiel también a su conciencia y a la fe.
TODO SE SABRÁ DESPUÉS
El Señor nos dice que no tengamos miedo. ¡Claro!uno puede tener miedo al qué dirán, miedo a presiones, muchas veces es más fácil ir por lo que todos aprueban… Pero puede ser que eso no sea lo que el Señor nos pide en un cierto momento y entonces es cuando hay que orar al final cara a Dios. Después todo se sabrá. Yo me pregunto:bueno, ¿cuánto importará Señor que todo se sepa después? Después de que ya pasó esta vida, este mundo, que se sepa, no sé…
Conozco algún caso así doloroso de un sacerdote que ha sido recluido de su ministerio por lo que fue una injusticia, por acusaciones falsas, por envidia y eso conllevó mucho dolor y un proceso largo. ¿Qué va a importar después que se sepa que él actuó con rectitud, que era inocente, que el otro lo acusó por una envidia o por un resentimiento? ¿Qué va a importar después? Ya pasó el mundo… Bueno, supongo que sí importará Señor porque lo realmente importante es lo que queda a tus ojos, que Vos sos eterno y por eso las cosas tendrán sus consecuencias.
Vos en este Evangelio nos decís, Señor, que todo se sabrá. Todo se sabrá y eso nos puede impulsar a seguir estos ejemplos que mencionábamos al comienzo de este rato de oración, personas que fueron coherentes y que actuaron cara a Dios, también respondiendo a su conciencia. Que así deberíamos procurar actuar siempre, no para quedar bien con los hombres sino para quedar bien con Dios que nos mira y que nos mira con cariño.
NOS MEDIRÁN EN EL AMOR
Y cómo nos medirá el Señor que es la verdadera medida al final, Él es la verdad. Vos Señor decís:“Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 6). Vos sos la verdadera referencia ante quien tenemos que procurar medirnos para ver en ciertas situaciones cómo conviene actuar. Y justamente en qué nos medirá el Señor, no nos mira así para controlarnos y para ver si nos equivocamos, sino “al atardecer te medirán en el amor” (San Juan de la Cruz).
Lo que el Señor quiere es que obremos. “Ama y haz lo que quieras” decía San Agustín, en conciencia y por amor. Eso es lo que el Señor quiere alimentar en nuestro corazón, lo que queda y lo que podemos llevar adelante, llevar a cabo incluso cuando a veces cuesta, incluso cuando a veces no todos lo entiendan o no todos estén a favor, incluso cuando haya que soportar algún tipo de persecución.
Y al mismo tiempo es lindo ver también tantos ejemplos que hay de gente que actúa con rectitud y tampoco para que lo miren los hombres, no en este caso por escapar a una represalia, sino para no buscar la gloria humana. Eso también. Tantas veces podemos actuar en cosas chiquitas que parece que no nos ve nadie; quedaría igual si uno lo hace bien, si uno lo hace mal, si actúa pensando en el prójimo o solo en sí mismo. Quizás sin buscar ni bombo ni platillo ni que nos alaben, uno puede actuar ahí cara a Dios y por amor, con rectitud.
No sé por qué me venía el ejemplo del padre desan Josemaría que por una mala jugada de su socio tuvieron una ruina económica y él, para no defraudar a los acreedores, se quedó en la ruina, vendió sus posesiones habiendo podido salir airoso, declararse en quiebra. Algunos familiares no entendieron esto, se enojaron. De alguna manera recluyeron a la familia por esa decisión de don José (el papá de san Josemaría) pero él actuó así, cara a Dios. Y en ese momento seguramente nadie le aplaudió y después con el tiempo, porque a san Josemaría le enorgullecía, muchos otros hijos espirituales de san Josemaría también lo supimos.
Ayudanos Señor a actuar buscando agradarte a Vos, a actuar por amor, a no tener miedo. Y si tenemos miedo, ayudanos a vencerlo, a encontrar en Vos la seguridad. Se lo pedimos también a nuestra Madre, que ella siempre está a nuestro lado y especialmente cuando hay situaciones en que es un poco más difícil tomar esas decisiones para agradar al Señor.



Deja una respuesta