“TU PADRE QUE VE EN LO ESCONDIDO”. (Mt 6,6)
Hoy el Evangelio lo repite tres veces y lo repite para que nos quede muy claro dónde se juega lo más importante de nuestra vida, donde se juega también lo que pasa entre Dios y nosotros.
A todos nos cuestan las cosas, pero hacer todo solo por amor a Él y bajo su mirada, es la clave para este juego de amor.
Todos estamos pendientes del mundial y por dónde también se juega el fútbol, por dónde se juega las distintas actividades o los distintos partidos o los distintos equipos.
Pero si te digo: ¿por dónde se juega? es por acá. Dejarnos ver por Dios, dejarnos mirar por nuestro Padre Dios, no en lo que los demás piensen, no en lo que los demás digan.
ADORANDO A JESÚS
Lo importante son esos pequeños gestos que nadie ve o que nadie conoce, como una oración hecha con esfuerzo, un sacrificio silencioso, un acto de paciencia o una adoración eucarística.
El otro día haciendo la adoración en el jardín, un papá me decía; como al ver los niños que rezaban, se les veían los ojos que estaban saludando a Jesús, que estaban adorando a Jesús.
Y en esa vista, que vieron también los padres de los chicos, me gusta pensar también cómo nosotros podemos dejarnos mirar por Dios.
Porque ve también nuestra mirada, porque no busca que nosotros aplaudamos simplemente todo lo que hace.
Sí que quiere que también nosotros le agradezcamos al Señor con amor todas nuestras obras.
El Papa lo decía en Madrid a los jóvenes, sobre la importancia de ser humanos, hijos de Dios, que por el bautismo se reconocen también humanos con sus defectos.
Pero sobre todo se reconocen hijos de Dios, se dejan mirar por Dios, se dejan buscar en lo escondido.
En otra de estas procesiones Eucarísticas, que tuve acá en la Arquidiócesis, un sacerdote me busca y me dice: «Vos tendrías que leer el oficio de lecturas de san Atanasio. Lo estoy meditando en estos días y me ha servido mucho para la oración».
LO LLENABA TODO
Entonces, lo busqué y dije: Bueno, algo tiene que ver con esta mirada del Padre.
Porque efectivamente, san Atanasio en estos sermones del día de su oficio, el 2 de mayo, recordaba como efectivamente el Verbo de Dios, incorpóreo, incorruptible, inmaterial, vino a nuestro mundo, aunque tampoco antes se hallaba lejos.
Pues nunca parte alguna del universo se hallaba vacía de Él, sino que lo llenaba todo en todas partes, ya que está junto al Padre».

Efectivamente, junto al Padre está Cristo. Y también esa mirada del Padre es la mirada de Jesús, en tu trabajo, en tu estudio, en tu familia, en tus amigos, quizá en estas reuniones familiares o de amigos para ver el mundial.
Nos cuesta lo bueno, a veces nos agotan las cosas, pero Dios también premia la perseverancia, premia el amor que ponemos en las cosas.
Hay un montón de razones para dejar de hacer, pero lo importante es esa rectitud intención.
Vamos a la oración con esa rectitud intención. Vamos a la misa. Vamos a la Eucaristía, ¿hacemos las cosas con rectitud de intención, hacemos todo solo por amor a Él?
A veces es difícil y efectivamente cuestan las cosas. Cuando se nos mete otra intención es importante que rectifiquemos, que pongamos a Dios primero.
BUSCAR RECONOCIMIENTO
Ser el mejor en una materia o ser el mejor en algún deporte, difícilmente perseveraremos si no procuramos poner amor en lo que hacemos.
No sé, veo los equipos que han empezado muy bien en el mundial y después de repente se caen o de repente desaparecen o no se sabe más nada de ellos.
Lo importante es que hagamos en nuestra vida las cosas con rectitud e intención y hace referencia a esta intención también que ponemos en nuestro amor.
Si estamos de verdad enamorados, no haremos las cosas simplemente por figurar. Una intención equivocada sería también a veces buscarnos a nosotros mismos, buscar el reconocimiento.
Fíjate, Jesús y el Padre nos ven, nos guardan, nos esperan y también depende de que vos y yo hagamos las cosas con pureza de corazón.
Ahí está la grandeza del amor, ahí está la rectitud intención que nos pide el Señor en esa mirada del Padre amoroso.
Porque en el fondo, absolutamente todo lo que hacemos busca amar a Dios. Hace examen para ver las cosas, cómo estás descubriendo tus tareas, pero tenemos ese único deseo de agradar a Dios, de agradar a nuestro Señor.
Le pedimos a Dios que nos ayude también en este deseo de agradarle con toda nuestra vida.
HACER LAS COSAS MEJORES
Jesús habla de la hipocresía también en la sinagoga, habla de la hipocresía de algunos que simplemente ayunan por ayunar.
O los que buscan darse palmaditas en la espalda por decir, «Bueno, vos lo hiciste bien, felicitate, hacé cosas mejores».
No, no es simplemente eso. Los sacrificios lo hacemos por amor a Dios. No nos enfadamos también porque ofrecemos ese enfado, y también cuidamos hacer las cosas con alegría.
A veces cuando ahora mitad de año que ya el estudio viene más fuerte, pienso que también, como decía uno, bueno, con el mundial estudiaré un poquito menos.
No, al contrario, o con el trabajo voy a trabajar menos. No, tampoco. Ahí está la perseverancia, ahí está ese dejarnos hacer, ese dejarnos buscar por Dios, ese fomentar la rectitud de intención y dejarnos mirar por Dios.
A veces puede pasar, que estamos pendientes de tonterías, estamos pendientes de las redes, en este tiempo de fútbol, nos olvidamos de buscar a Dios.
¿Tenemos esa rectitud de intención, asegurados de que su amor de padre está siempre intercediendo por nosotros? que siempre está mirándonos, que siempre se está preocupando por cada uno de nosotros.
¿Cómo es tu intención en las cosas que hacés? Cuando a veces cuestan, cuando a veces no nos extraña que no nos salgan bien.
MIRADA DE AMOR
Quizás comencé algo, después me sale mal o comencé a buscar algo y no lo encontré. ¿Cómo es el amor a Dios?
Busco también esa mirada de amor, como estos chiquitos que adoraban a Cristo y que se les notaba en la cara que estaban amando a Dios, a Jesucristo, que se encarnó y que vino a estar entre nosotros.
Porque efectivamente ahí es como también el Señor busca esa buena intención. Comenzamos y recomenzamos todas las veces que hagan falta.
Va a costar, por supuesto. Es que mis padres no son católicos. Adelante. Es que me cuestan hacer las cosas. Adelante. Confía en tu Padre Dios.

Y conviene que nos demos cuenta de que somos normales, que somos humanos, como nos dice el Papa León, que a veces las cosas no salen bien o a veces las cosas no es lo mejor.
Bueno, no nos entristezcamos. Dios es nuestro Padre. Somos humanos y de ahí también sacamos esta rectitud de intención.
Que sea también el Señor el que nos ayude a rectificar muchas veces, porque es solo para Él la gloria, para Dios; solo la gloria, para la mirada del Padre; solo la gloria.
YO SOLO NO PUEDO
Y así de esta manera, solo nos dejaremos felicitar por Dios, solo nos dejaremos buscar querer por Dios Padre, solo buscaremos rectificar para ver.
«Señor, pienso que es cosa mía. Esto te dejo que lo hagas Vos. Ayúdame porque yo solo no puedo».
Vamos a pedirle al Señor que comencemos también este día y también todos los días con esa ilusión de ofrecerle también a Él lo que estamos haciendo.
Desde el ofrecimiento de obras o el ofrecimiento de esa tarea concreta, pero sí será mucho más fácil si se lo decimos con esas palabras.
A Él toda la gloria, a Dios Padre toda la gloria, porque nos mira, porque nos ve y porque nos oye.
Y como te digo, en este mes del mundial que ya estamos caminando, es importante que no olvidemos de quién nos mira, de quién nos busca, de quién nos oye.
Dios es nuestro Padre y también espera que cada uno de nosotros sepamos estar a la altura de la situación.
Que sepamos estar a la altura de nuestra condición, sepamos ser humanos también ahí donde estamos, amigos de Dios, constantes en el amor, como lo hizo también santa María.
Que sea ella la que también esté presente en nuestra vida, también estamos rezando con ilusión en este mes, para que el corazón inmaculado de María esté presente en nuestro actuar.
Se lo pedimos a ella para que también renueve ese afán de rectificar la intención y dejarnos mirar por nuestro Padre.



Deja una respuesta