Hoy tenemos una fiesta especial, que es la fiesta de los hermanos: Marta, María y Lázaro, de los de Betania.
Señor, hoy que celebramos a estos tus amigos, qué bonito pensar que Tú, siendo Dios, tenías una casa donde te sentías en familia.
Un lugar al que llegabas sin protocolo, donde podías descansar, comer, conversar, donde te sentías muy a gusto, una casa donde eras esperado.
Yo creo que todos los que escuchamos estos audios y rezamos con ellos, sabemos lo que es una verdadera amistad.
Hay amistades que han marcado la historia, no sé, pienso ahora porque he escrito al respecto recientemente, en “Aquiles y Patroclo”.
Los griegos contaban que Aquiles era prácticamente invencible, pero el golpe que lo derrumba empieza, no por una espada, sino más bien por la muerte de su amigo.
Porque cuando Patroclo se enfrenta a Héctor llevando la armadura de su amigo Aquiles —que no quería salir a pelear—, Héctor ve la oportunidad de enfrentar a este titán que era Aquiles.
ERA SU MEJOR AMIGO
En realidad, mata en justa lid a otra persona, Patroclo. Y Aquiles está destrozado porque era su mejor amigo.
Fíjate que en las películas le ponen como primo (eso me enteré recién), pero no; en realidad era solo su amigo.
Y tal vez algún psicoanalista haya querido ver también aquí, como que había un amor erótico entre estos dos, pero nada que ver; era simplemente amigo y era un amigo de verdad.

Tal es así que se vuelve loco y lo que hace es ir a vengar a su amigo y así cambia el destino de Troya.
Sí, porque cuando uno ama de verdad, la vida del amigo pasa a formar parte de la vida propia.
Y no tenemos solo que recurrir a los héroes, acabamos de terminar el mundial de fútbol y se dieron muchas cosas bonitas.
Como la amistad entre dos jugadores: este grandote de Noruega que se llama Haaland, -al que le han dado mucho espacio en los medios- y otro jugador de Inglaterra que se llama Bellingham.
Estos dos son jugadores profesionales de altísimo nivel que se encontraron cuando los dos jugaron en el Borussia Dortmund, un equipo de Alemania, donde hicieron una buena amistad.
Haaland tenía 20 años y Bellingham tenía apenas 17 y Haaland le protegía de alguna forma, y eso se notaba en los partidos de futbol.
LOS LLAMO AMIGOS
El destino llevó a que sus dos selecciones se enfrenten ya en rondas de eliminación.
Con lo cual Bellingham lo que hizo es eliminar a su amigo Haaland, pero al terminar el partido llamaba mucho la atención cómo él se encaminó inmediatamente a buscar a Haaland para darle un buen abrazo.
Se molestaban el uno al otro cuando estaban jugando un partido, cuando cobraban los tiros de esquina, se notaba una buena amistad.
Hasta los rivales, cuando termina el partido, se nota cuando hay amistad porque ese vínculo está por encima de la competencia.
La amistad verdadera no elimina las diferencias, las hace secundarias. Y entonces aparece una pregunta: ¿quién es realmente mi amigo?
Lo que sorprende del Evangelio, es que Jesús no dice simplemente ustedes son mis discípulos, Jesús dice algo muchísimo más atrevido:
“Ya no los llamo siervos, los llamo amigos.” (Jn 15, 15)
Ser amigo de Dios no es una metáfora bonita, es una invitación. El creador del universo quiere una relación de amistad conmigo. Por eso añade algo que tal vez pueda sonar exigente:
“Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando”. (Jn 15, 14)
Él no quiere esclavos obedientes, sino al contrario, la amistad consiste en compartir el corazón del amigo.
Cuando uno quiere de verdad a alguien, procura no hacer aquello que lo hiere. Jesús por eso continúa diciendo:
“Permanezcan en mi amor”. (Jn 15, 16)
Permanecer en su amor significa guardar sus mandamientos. Ahí es donde la amistad se concreta.
Cuando aparece, una oportunidad profesional, por ejemplo; que te exige corrupción, o cuando una relación promete en principio mucha felicidad, pero supone una infidelidad.
LA AMISTAD SIEMPRE CUESTA
O cuando una tentación parece ofrecerme todo, pero me aleja de Cristo, en esos momentos no se trata solo de cumplir una norma.
Se trata de preguntarme: ¿Cómo puedo hacerle esto a mi amigo? Porque la amistad siempre cuesta; nadie duda de la amistad cuando todo es fácil, se demuestra cuando hay algo que perder.

Por eso me emociona tanto la fiesta de hoy, porque Jesús tenía muchos conocidos, pero solo de algunos el Evangelio dice que los amaba de una manera especial: María, Marta y Lázaro.
En Betania Jesús encontraba realmente descanso; ahí podía llorar, podía enseñar, podía simplemente estar. Qué maravilla pensar que Dios buscaba una casa para sentirse en familia.
Entonces la pregunta deja de ser histórica y se vuelve personal: ¿Tiene Jesús una Betania en mi vida? ¿Encuentra un lugar donde es esperado?
¿Encuentras Tu, Señor, ese tiempo que te doy para hablar? ¿Encuentras siempre una puerta abierta en mi corazón? ¿Encuentras en mi corazón un sitio donde puedes descansar?
Señor, todos tenemos un lugar donde nos sentimos como en casa, todos tenemos una persona con quien nos sentimos que podemos ser nosotros mismos.
Hoy quisiera que mi alma fuera tu Betania, que cuando vengas en la oración no encuentres prisas, ruido o indiferencia, sino que encuentres un amigo.
COMO UNO DE TUS AMIGOS
Que cuando llegue el momento en donde tenga que elegir una ventaja fácil, una oportunidad de placer inmediato, o, por el contrario: Permanecer a tu lado.
Recuérdame, Señor, que la amistad vale más que cualquier éxito, que cualquier dinero, que cualquier cosa, porque al final de la vida no quiero que simplemente puedan decir que creía en Ti.
Quiero poder decir que intenté vivir como uno de tus amigos. Y quizá entonces puedas decir también de mí, lo que dijiste de esos tres hermanos de Betania: “Aquí hay una casa donde me gusta estar.
¡Ojalá Señor, que te ofrezca eso mismo en mi corazón, y para eso: ¡Ayúdame a hacer examen para sacar todas las cosas que sé que no te gustan!
Cuando uno va a recibir una visita, enseguida limpia la habitación, cuando sabes que va a llegar la mama a la casa, sabes que tienes que limpiarla especialmente.
Yo me imagino que cuando la Virgen María iba a Cafarnaúm, todos los discípulos se esmeraban en dejar la casa todavía más limpia y ordenada.
Era el sitio donde estaban todos los apóstoles, como su base de operaciones, cuando vivían con Cristo, cuando salían de viajes, cuando llegaba la Virgen esa casa tenía que estar súper limpia y ordenada.
O cuando Jesús avisaba que iba a llegar a Betania, los hermanos Marta Maria y Lázaro, habrían dejado la casa bien puesta, agua fresca, bien ventilado todo…
Jesús, que encuentres siempre lo mismo en mi corazón, especialmente cuando voy a comulgar, que estés súper cómodo conmigo y por eso no salgo corriendo, por eso me quedo a hacer la acción de gracias y te ofrezco mi vida y mi corazón.
Ayúdanos a reconocerte en las cosas para cumplir siempre tu voluntad. Señora, ayúdanos a ser mejores amigos de tu Hijo.



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