ESCUCHA LA MEDITACIÓN

EL AMOR ES MÁS FUERTE

Te ruego por ellos, porque son tuyos. Esa frase de Jesús se transforma en motivo de confianza y alegría: su amor es más fuerte.

JESÚS PIDE AL PADRE POR SUS APÓSTOLES

Estamos casi cerrando ya el tiempo de Pascua y en el evangelio de la misa leemos casi de las últimas partes del discurso largo de Jesús en la Última Cena. Y como veíamos hace un tiempo, este evangelio también comienza con esa frase que se incluye todos estos días en el evangelio al inicio:“A la hora de pasar de este mundo al Padre(Jn 13, 1) y luego cuenta lo que dice o hace el Señor.

 Yo hoy quería fijarme en una frase quizá muy breve, pero que me parece que es importante. Jesús dice: te ruego por ellos porque son tuyos (Jn 17, 9).

“Te ruego por ellos porque son tuyos, te ruego por esos apóstoles que están ahí con Él. Eso es lo que está pidiendo el Señor. Pero también está pensando en ti y en mí. Te ruego por ellos porque son tuyos, yo y tú estamos ahí metidos en ese ellos.

QUÉ GRANDE ES EL AMOR DE DIOS

Y hoy podemos dirigirnos directamente al Señor, tú y yo, con estas palabras o parecidas: “Queridísimo Jesús: cuando abro el Evangelio y veo todo lo que hiciste por mí, me emociono. Cada página del Evangelio me muestra tu preocupación por mí y por todos los hombres. ¡Es impresionante! Te encarnaste por amor, te hiciste hombre por amor, naciste en esta tierra porque me quieres Fuiste enseñando muchas cosas para que yo pudiera aprender, para que yo a lo largo del tiempo, dos mil años después, pudiera leer tu vida, pudiera darme cuenta de todas tus enseñanzas. Me dejaste los milagros para que mi fe fuera un poco más fácil. Esos milagros que veo en el evangelio, esos signos como lo llama san Juan, la multiplicación de los panes y de los peces, la caminata sobre las aguas, la curación de enfermos, la expulsión de los demonios, y un largo, largo etcétera.

Pero sobre todo lo que me emociona es ese cariño directo que me muestras Señor, como este que aparece en la Última Cena: te ruego por ellos porque son tuyos. O sea, Tú estabas pensando en mí en ese momento. Estabas a punto de morir, estabas a punto de padecer por nosotros y te preocupabas por mí y te sigues preocupando por mí. Yo sé que formo parte de ese grupo de los tuyos; todos los bautizados somos parte de ese grupo de los tuyos. Gracias Señor, porque a pesar de ese momento difícil que estás viviendo poco antes de morir, te preocupas de mí, te fijas en mi bien. ¡Qué grande es tu amor por mí, que grande es tu amor por nosotros Señor!

Somos de Dios, somos tuyos Señor y esta es una verdad clave en mi vida. Yo soy de Dios, yo soy tuyo; por eso puedo ser un buen cristiano. No por mis fuerzas humanas, no porque yo tenga unas capacidades extraordinarias algunas tengo Señor gracias a Ti. Cada uno de nosotros en este rato de oración puede reconocer esas buenas características que tiene, esos dones, esos talentos y agradecérselos al Señor. Gracias por todo eso que me has dado, pero no es por eso por lo que puedo ser un buen cristiano, sino porque soy de Dios, soy tuyo y con tu muerte y tu Resurrección Jesús me proteges.

EL PODER DEL AMOR

En la historia de Harry Potter se dice que la muerte de su madre por amor fue lo que hizo que Harry estuviese protegido siempre y que el mago malvado Voldemortno pudiese matarlo, porque el amor es el más poderoso hechizo que puede haber en el mundo mágico.

Esta idea presente en la novela de Rowling no es nueva. Jesús, Tú moriste por nosotros, por mí y por eso ni la muerte, ni la vida, ni ángel, ni principado, ni lo presente, ni lo futuro, ni lo temporal, ni lo eterno, nada podrá apartarme jamás de tu amor Señor, porque Tú moriste por mí, porque Tú resucitaste por mí, por amor. Ese es el amor que me protege del enemigo, ese es el hechizo más grande que puede haber en este mundo.

Quizá al escuchar todo esto uno escucha también como en el background (por detrás) esa voz potente de san Juan Pablo II que gritaba: el amor es más fuerte, el amor es más fuerte”. El amor no sólo es más fuerte, sino que es lo más fuerte. Es lo que me permite amar de verdad lo que me hace hijo de Dios. Jesús tu amor es lo más fuerte, es lo más potente. El amor es más fuerte.

LA CONFIANZA DE SABERNOS HIJOS DE DIOS

Y así se explica lo que decía san Josemaría en Camino, ese estudiante de arquitectura que estaba caminando un día por la calle y se siente engallado el cuerpo y soberbio por dentro [se siente con esa soberbia potente por dentro, ese orgullo] ¡soy hijo de Dios!(Camino, 274).

Esto que le escribía este joven universitario a san Josemaría recibió una respuesta. San Josemaría le recomendaba: fomenta esa soberbia (Camino, 274). Porque no es soberbia: es confianza, es fe, es verdadera fe: ¡soy hijo de Dios! Por eso estoy seguro. “No porque tenga una confianza en mis propias fuerzas sino en Ti, Señor. Estoy seguro de que, a pesar de mis limitaciones, de mis miserias, si me abandono en tus manos Señor, si confío en que Tú eres mi Padre, tengo la felicidad asegurada. Nada podrá apartarme jamás de tu amor Señor¡jamás! si es que yo te dejo entrar en mi vida, si es que yo confío en tu amor, si yo me abandono a Ti, si empiezo a buscar como lugares de seguridaddonde yo pueda refugiarme para no tener que confiar en nadie más, me voy a ir hundiendo a poco. Sin embargo, si suelto todo, si dejo mi vida en tus manos Señor, no habrá nada que me pueda apartar de tu amor Señor. Nada.

Y hoy quizá en este rato oración, podemos a pedir al Señor que nos ayude a fomentar esa soberbia, a fomentar ese sano orgullo de sabernos hijos de Dios. Jesús que podamos intentar aprovechar cada momento para disfrutar de tu amor, porque Tú Jesús ya intercediste con nosotros, porque Tú le dijiste a tu Padre: Padre te pido por ellos porque son tuyos. Jesús, Tú ya pediste por nosotros, justo antes de pagar nuestra deuda en esa Última Cena dijiste estas palabras: te ruego por ellos porque son tuyos”.

Señor gracias, muchas gracias. Confío en tu protección y en tu amor. Y confío también en la intercesión poderosa de María Santísima. Madre nuestra te pedimos al terminar este rato oración,que intercedas por nosotros delante del Señor, para que vayamos siempre caminando seguros, seguros de que nada ni nadie podrá apartarnos jamás de ese amor que Dios nos tiene. Tú lo experimentaste en tu propia vida Madre Nuestra y terminaste tu vida en esta tierra feliz y fuiste feliz para siempre en el cielo.

Señor que nosotros también como nuestra Madre podamos ser muy felices en esta tierra, confiando en esa intercesión tuya que ya le pediste a tu Padre por nosotros y que disfrutemos también de la vida eterna.

 


Citas Utilizadas

Hch 20, 17-27

Sal 67

 Jn 17, 1-11

 

Reflexiones

Señor, gracias por pedir al Padre por nosotros y por sabernos hijos tuyos.

Predicado por:

P. Felipe

¿TE GUSTARÍA RECIBIR NUESTRAS MEDITACIONES?

¡Suscríbete a nuestros canales!

¿QUÉ OPINAS SOBRE LA MEDITACIÓN?

Déjanos un comentario!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.


COMENTARIOS

Regresar al Blog
Únete
¿Quiéres Ayudar?¿Quiéres Ayudar?