Es que podemos sentirnos impotentes, y pensamos : ¿qué puedo hacer yo realmente por todas las personas que sufren?
Además, estas historias se vuelven todavía más duras cuando conocemos que muchas víctimas de violencia pueden ser nuestros hermanos cristianos, que sufren por su fe.
Persecución en África
Es verdad, cada día, en diferentes partes del mundo, y sobre todo en África, miles de hombres y mujeres viven su fe cristiana en medio de la persecución. Son nuestros hermanos en Cristo que con gran valentía, proclaman a Cristo como su salvador, aunque saben que pueden perder la vida por hacerlo.
En países como Nigeria, Sudán, Burkina Faso o Mozambique, los cristianos son víctimas de ataques constantes. Muchos han muerto mientras participaban en la Santa Misa, otros han sido desplazados o viven escondidos, sosteniendo su fe en silencio. Su testimonio los une íntimamente con nuestro Señor, “si a mí me persiguieron, también a ustedes los perseguirán.” (Jn 15,20). Y debe prender en nosotros, la comunidad cristiana, un fuego de oración constante.
Pero recordemos que donde el mundo ve tragedia y desesperación, la Iglesia ve fidelidad heroica. Estos mártires de hoy son semillas del Evangelio que fecundan la tierra africana con esperanza. Su sangre se derrama como testimonio de que Cristo es el camino y que vale más que la vida misma.
Reavivemos nuestra fe
Pero, ¿qué significa para nosotros que nuestros hermanos cristianos sean perseguidos? La mayoría de nosotros tenemos la bendición de poder vivir nuestra fe en libertad, pero ellos la viven en el riesgo y la entrega.
Entonces nos podemos poner a pensar si nuestra fe sería tan fuerte, si aguantaríamos tantas consecuencias negativas… ¿Con qué fuerza amamos realmente a Cristo? ¿Nos avergonzamos de Él en lo cotidiano?
Es que el testimonio de los cristianos perseguidos en África debería despertar nuestra fe adormecida, y movernos a una renovación de vida interior. Porque ser discípulos de Jesús implica cargar la cruz con amor y esperanza: “La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos ”(Tertuliano).
Que sus muertes no sean en vano, sino que reaviven nuestro compromiso con el Evangelio.
Oración por África
Nosotros, miembros de la Iglesia universal, tenemos una obligación tanto espiritual como moral, de orar y sostener a sus hermanos perseguidos.
Les pido de manera especial que tengamos las siguientes peticiones en nuestro corazón. Y que cada Misa, cada Rosario y cada momento de oración lleve en su intención a esos hermanos que no dejan de decir: “Ave Christus Rex”.
- ¿Por las comunidades que viven bajo amenaza, para que permanezcan firmes en la fe y puedan alejarse de la violencia.¿
- Por las familias de los mártires, para que encuentren consuelo en el Señor y la fuerza que necesitan en la valentía de sus familiares difuntos.
- Por los perseguidores, para que sus corazones sean transformados por la misericordia de Dios y se conviertan.
- Por los cristianos que han sido expulsados de sus hogares y viven en campamentos superpoblados, para que encuentren en su fe el consuelo y la fuerza que necesitan para salir adelante.
- Para que el Señor fortalezca la fe de sacerdotes, religiosos y religiosas, y misioneros, que están en las primeras líneas de este conflicto.
Esperanza que no muere
“Felices ustedes cuando los persigan por causa de mi nombre… Alégrense y salten de gozo, porque grande será su recompensa en el cielo.” (Mt 5,11-12)
Sabemos que la persecución y la violencia no detienen la obra del Señor. Al igual que la sangre de los primeros cristianos convirtió al imperio romano, así en medio del dolor florecen conversiones y testimonios que fortalecerán a toda la Iglesia.
África es un continente joven con una fe vibrante y nos enseña que la esperanza cristiana brilla más a pesar de la oscuridad en la que viven actualmente.
Que el testimonio de estos hermanos nos ayude a vivir en oración más constante . Y que el Espíritu Santo, que sostuvo a los mártires de todos los tiempos, siga dando fuerza y consuelo a la Iglesia que sufre. No dejemos de hacer oración por los cristianos perseguidos de África y del mundo entero.




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