Respirando este ambiente te encuentras tú, quien cual ilustración, se observa mirando dos caminos que se le abren para llegar al nacimiento del Niño Dios en forma.
UN ITINERARIO DIVINO
Del latín “adventus”, que significa venida, el Adviento es el tiempo de preparación espiritual para Navidad. Dura 4 semanas y tiene por misión cooperar a que tu corazón y tu inteligencia giren en torno al evento más importante de la historia: la venida de Dios al mundo. A tú mundo.
A través de tiempo Dios se ha hecho presente con un “modo” de actuar similar en un sinfín de ocasiones. Es que, cómo Él mismo creó el corazón humano sabe lo que nos viene mejor para saborear, comprender y valorar sus signos.
Si nos fijamos en el Antiguo Testamento siempre hay una preparación antes de un gran acontecimiento: Abraham sale de Ur para formar el Pueblo de Israel; el pueblo de Israel tardó años en constituirse como Pueblo de Dios; El Pueblo de Dios caminó 40 años por el desierto antes de dar con la Tierra Prometida.
En el Nuevo Testamento sucede igual: Jesús pasó más de 30 años en Nazaret antes de darse a conocer públicamente; tardó 3 años de predicación antes de redimirnos con su muerte; incluso hasta para resucitar se tomó su tiempo…
Esto nos hace reflexionar que los tiempos de espera son caminos deseados por Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo como tiempos ricos y aprovechables para prepararnos para recibir un gran acontecimiento.
No es voluntad de Dios que lleguemos de sopetón a recibir sus gracias. Tratar con las cosas divinas requiere de un silencio interior, de purificar nuestros deseos y de prepararnos cual novia a un gran acontecimiento ¿Estás de acuerdo? En tus circunstancias ¿Qué puede ayudarte a preparar este itinerario divino para recibir al Niño Dios en tu casa interior y exterior?

