Llevar a los oyentes a conocer personalmente a Jesucristo, a conversar con Él, a asimilar su mensaje y ponerlo en práctica en su vida cotidiana

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Pausas para el Alma

Septiembre tiene una cadencia que lo marcan las fiestas de la Virgen María.

Una meditación sobre el servicio en la Iglesia San Josemaría. Sirve para todos los que se dedican a mover a otros a servir y a dar.

¿Es posible vivir en comodidad sin volverse indiferente al dolor ajeno? En el Evangelio de este Domingo XXIII del Tiempo Ordinario (Mt 18, 15-20), Jesús nos habla de la corrección fraterna y el profeta Ezequiel nos recuerda nuestro papel de centinelas: delante de Dios, el desentendimiento no es prudencia, es complicidad.

El Siervo Sufriente nos enseña como Dios había previsto el desprecio como una forma de lograr nuestra redención personal.

¿Por qué Jesús reprendió con tanta fuerza a Pedro justo después de nombrarlo piedra de su Iglesia? En esta homilía reflexionamos sobre la pureza de intención a la luz del Evangelio: pasar del entusiasmo humano y la búsqueda de comodidad a un amor maduro que abraza la cruz de cada día. 

Dejarnos encontrar por Dios.

¿Amar o controlar? Aunque a veces se disfracen de lo mismo, son realidades totalmente opuestas.En muchas relaciones se instala, de forma silenciosa, la necesidad de revisar, corregir o fiscalizar cada paso del otro. Solemos justificarlo diciendo que lo hacemos "por su bien" o "para evitar problemas", pero detrás del control casi siempre se esconden el miedo, la inseguridad y heridas del pasado. La gran paradoja es que intentamos controlar para no perder a la persona, pero es precisamente ese control el que termina alejándola y asfixiando el amor.En esta meditación frente al Santísimo en La Preli, contemplamos el Evangelio de los lirios del campo (Mt 6, 25-34) para aprender a soltar las riendas, darle aire a la relación y confiar verdaderamente en la Providencia de Dios.En este episodio reflexionamos sobre:

El camino de la Asunción de la Virgen María.

«Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia» (Mt 16, 18).La Iglesia es Una, Santa, Católica y Apostólica. Su riqueza está en la diversidad de carismas; su fuerza, en la comunión con Pedro y los obispos.Amar la Iglesia es rezar por el Papa y construir unidad cada día. 🇻🇦⛪

Tener la «tozudez de la cananea» no es ser insolente con Dios; es la perseverancia de quien sabe que Dios es Padre bueno. Cuando la oración parece árida, cuando sentimos que nuestras palabras no pasan del techo, ése es el momento de arrodillarse más hondo y repetir con el corazón: «¡Señor, socórreme!».