Llevar a los oyentes a conocer personalmente a Jesucristo, a conversar con Él, a asimilar su mensaje y ponerlo en práctica en su vida cotidiana
Escúchanos
Llevar a los oyentes a conocer personalmente a Jesucristo, a conversar con Él, a asimilar su mensaje y ponerlo en práctica en su vida cotidiana
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Como lograr establecer conexción con Dios, saliendo del dialogo vacio, dejando de ser lo más importante.
Descubrir para que estás... eso es lo que da paz
La salazón de alimentos para conservarlos era muy importante cuando no se disponía de los actuales sistemas frigoríficos, y además les proporcionaba un toque de sabor. La sal evita la corrupción a la vez que hace más gustosa la comida, y eso lo consigue discretamente, mezclada entre los ingredientes. En el Antiguo Testamento se le reconoce a la sal un valor purificador (cf. Ex 30,35), y es símbolo de la fidelidad (cf. Nm 18,19). En ese sentido, los discípulos de Cristo estamos invitados a ser sal en todos los ambientes donde se desarrolla nuestra vida, purificándolos y haciéndolos agradables.
Bienaventuranzas
El perdón cristiano no es una actitud pasiva ni una debilidad de carácter; es una fuerza redentora que exige una verdadera conversión personal. En un mundo que a menudo responde al mal con más mal, el hijo de Dios está llamado a ser un "pionero de la paz", rompiendo la cadena del odio mediante una fidelidad creativa.
La Virgen María cambió el rumbo de la humanidad sin hacer ruido, desde la discreción de su hogar en Nazaret. Su silencio no es una ausencia de palabras, sino una plenitud de escucha que permite que la Palabra de Dios tome carne en su vida ordinaria. Es un silencio que sostiene, que no busca el aplauso, sino la fidelidad inquebrantable en lo pequeño.
La Segunda Carta a Timoteo es una emotiva epístola pastoral escrita por el apóstol Pablo desde una prisión en Roma (c. 66-67 d.C.), poco antes de su martirio, considerada su testamento espiritual. Pablo, sintiendo la muerte cerca, insta a su joven discípulo Timoteo a perseverar en la sana doctrina, superar el sufrimiento, combatir falsas enseñanzas y continuar la predicación del evangelio con valor y fe.
El tercer domingo de tiempo Ordinario es el Domingo de la Palabra de Dios.
La imagen del cordero, con su aspecto manso y revestido de lana blanca, resultaría muy familiar para cualquier judío contemporáneo de Jesús. Muchos se habrían criado en zonas de campo donde abundaban las piezas de ganado como ésta. También guardarían en su memoria el pasaje del profeta Isaías que presentaba al siervo del Señor como un cordero que se deja sacrificar sin quejarse para librarnos de todos los males (Is 53,7).
Una meditación en base a la primera intención de oración del año del papa León XIV que nos invita a redescubrir la fuerza transformadora de la Palabra de Dios, Palabra en la que «encontramos la luz que guía nuestros pasos.