Ayer festejábamos la conversión de san Pablo y hoy, Tito y Timoteo, que fueron discípulos y colaboradores de san Pablo.
Sabemos que Timoteo acompañó a san Pablo en muchas de sus tareas misionales, como un hijo a su padre, dirá y san Pablo le tuvo siempre un especial afecto, mucho cariño. De hecho, en su último viaje por Asia Menor le encargó el gobierno de la Iglesia de Éfeso, mientras que a Tito le confió la Iglesia de Creta y desde la prisión en Roma les escribió a ambos encareciéndoles el cuidado de la grey que les había confiado.
De hecho, estas dos cartas, la de Tito y de Timoteo, están conformando la Escritura revelada; o sea, que están siempre en el Canon, en el Nuevo Testamento. A mí me encanta la carta a Tito. Vamos a ver algunos detalles más sobre ellos.
Señor, hoy queremos también pedirte que nos ayudes a ser esos colaboradores eficaces como lo fueron Timoteo y Tito de la labor de predicación de san Pablo, que les instaba a ser siempre muy fieles, a conservar intacto el depósito de la fe que les había confiado, a dedicarse con esmero a la enseñanza de esa doctrina y que sean siempre conscientes de que la Iglesia es columna y fundamento de la verdad y que por eso deberían siempre rechazar con firmeza los errores y también saber refutar a quienes los propagan.
Porque desde los comienzos, la Iglesia ha procurado que la formación doctrinal de sus hijos se dirija siempre a los contenidos fundamentales que están expuestos con claridad en tantos libros y también en tantos predicadores que son claros.
REVISAR LAS FUENTES
Nos invita también a que no perdamos el tiempo o que no permitamos confusiones que podrían seguirse de enseñar teorías poco probadas o marginales en la fe, que es lo que intentamos hacer en Hablar con Jesús: que las cosas que transmitimos sean siempre de recta doctrina.
Es importante que uno se acostumbre a beber en esto, a veces hay gente que lee contenidos del Vaticano en algún sitio web de poca credibilidad o que es abiertamente en contra, aunque incluso lleva el nombre de Vaticano en su mismo nombre, pero claro, eso hace que la visión que uno puede tener de la Iglesia sea una visión más bien negativa.
Es muy importante y cada vez más, cuando uno consume productos informativos, cuando uno revisa las noticias, que sepa cuáles son las fuentes, porque las fuentes pueden hacer mucho daño.

Eso es un poco lo que el apóstol san Pablo hace con Timoteo y Tito: que ellos sepan ver qué cosas son buenas para su pueblo y quiénes no.
Por eso hay que saber ir a los buenos maestros que enseñan las verdades de la fe y huir de los que enseñan sus propias teorías personales, que siembran dudas, confusión, porque eso es un peligro grande para los fieles.
A veces con la intención de adaptar los contenidos de la fe al mundo contemporáneo, tal vez con el buen objetivo de hacerlo más comprensible, no sólo cambian el modo de explicarla sino su esencia misma, de tal modo que ya no enseñan la verdad revelada.
NO SOMOS INMUNES
Hoy también hay, en medio del trigo, una abundante siembra de cizaña. Como ya nos había dicho Jesús, es una mala doctrina.
A veces la radio, la televisión, la misma literatura, las conferencias son medios poderosos de difusión para el bien, pero también para el mal y junto con mensajes buenos se pueden difundir errores que afectan de modo más o menos directo a la doctrina católica sobre la fe, sobre las costumbres.
Los cristianos no nos podemos considerar inmunes a ese contagio porque es una terrible epidemia la que sufrimos; por lo tanto, los maestros del error han aumentado en relación a aquella primera época de san Pablo cuando escribía estas fuertes recomendaciones y esas advertencias que, a pesar del tiempo transcurrido, son de plena actualidad.
De hecho, Pablo VI, hablaba de un terremoto brutal y universal. Terremoto porque subvierte lo que está abajo arriba y lo de arriba abajo y brutal porque va a los fundamentos y universal porque está en todas partes.
Conocedores de que la fe es un inmenso tesoro, tenemos que poner los límites necesarios para conservarla en nosotros y en los demás y para enseñarla con especial responsabilidad a aquellos que de alguna manera tenemos a nuestro cargo: una abuela a sus nietos, un profesor a sus alumnos, por supuesto un padre y una madre a sus hijos.
LA DOCTRINA NOS DA LA LUZ
La humildad de saber que podemos sufrir el contagio también nos volverá a ser prudentes: a no comprar o leer un libro de moda sólo por el hecho de estar de moda; a pedir información y consejo sobre algunos espectáculos o programas de televisión o películas; también ser claro con las cosas que leemos, porque la fe vale todo y vale poner todas estas formas. Por eso Señor, ayúdame a que yo también haga esto en mi vida.

Cuando en una película tienes que adelantar mucho o que tienes que ver para otro lado, tal vez la película no debería ser vista, no sé, ya cada uno tiene que ir juzgando. Pero que no nos dejemos engañar.
La doctrina nos da luz para la vida y la vida cristiana dispone el corazón para penetrar en el conocimiento de Dios y Él nos pide constantemente una respuesta de inteligencia a todas esas verdades que en su amor eterno nos ha revelado.
Y éste no es un conocimiento teórico, esto debe desplegarse en toda nuestra vida para permitirnos actuar hasta en lo más pequeño de acuerdo con el querer del Señor.
Por eso hemos de vivir con arreglo a la fe que profesamos, sabiéndonos hijos de Dios en todas las situaciones, contando con un ángel de la guarda, un custodio que el Señor ha querido que nos ampare; buscando también esa ayuda sobrenatural que nos prestan los demás cristianos, especialmente un buen confesor, un director espiritual, un acompañante.
Con esa vida de fe, casi sin darnos cuenta, daremos a conocer a muchos otros el espíritu de Cristo y guardaremos estas mismas ideas que recibieron tanto Tito como Timoteo de parte de san Pablo.
ABIERTOS A LA BUENA DOCTRINA
Decía, por ejemplo, el apóstol Timoteo:
«Al marcharme a Macedonia, ya te encarecí que permanecieras en Éfeso para que mandases a algunos que no enseñaran doctrinas diferentes ni prestaran atención a mitos y a genealogías interminables, que más bien fomentan discusiones que nada sirven para el plan salvífico de la fe de Dios»
(1Tim 3-4).
Sí, son instrucciones concretísimas que mandaba el apóstol san Pablo a Timoteo y nos dice a ti y a mí también que cuidemos nuestra fe, que no nos pasemos, ya a peor: terapias alternativas, constituciones o constelaciones familiares o terapias de yoga o mindfulness…
Hay cantidad de cosas que nos pueden sacar de la doctrina recta y que debemos tener más claridad. Y aunque se pongan de moda, no ceder, sino estar siempre con esa sensibilidad que Dios nos pide para estar abiertos a la buena doctrina, a la que nos viene de los buenos pastores, que no se meten en novedades, sino que siempre consumen y predican la verdadera Palabra de Dios.
Así es nuestra Madre, la Virgen María. A ella le encanta que sepamos vivir bien esto y creo que es una excelente manera que tú y yo vivamos también esto aprendiendo a leer la Escritura y a beber siempre de fuentes buenas.



Deja una respuesta