EL SUFRIMIENTO DE MARÍA
“A tu misma alma la traspasará una espada”. (Lc2, 35)
Son palabras de Simeón dirigidas a la santísima Virgen cuando Ella y san José llevaron al niño, al bebé Jesús, a presentar al templo. Y Simeón dice:“mira, este Niño ha sido puesto para arruino y resurrección de muchos en Israel, y para signo de contradicción”.
(Lc 2, 34)
Podemos pensar: contradicción para los que no crean en Dios. Pero no, le dice a la misma Virgen: “A tu misma alma la traspasará una espada”. O sea, tú también vas a sufrir. Y hoy leemos este evangelio porque hoy es Viernes de Dolores, viernes anterior a Domingo de Ramos.
Y recordamos a la Virgen que acompaña a Jesús y cómo eso fue un gran sufrimiento, porque acompañaba a Jesús hasta el Calvario. Desde que lo condenan a muerte hasta el Calvario, hasta el monte donde fue crucificado y murió.
Pues fue un gran sufrimiento para nuestra Madre la Virgen, porque ver sufrir a un hijo es sufrir uno mismo. ¿Cuántas madres no han dicho literalmente al ver sufrir un hijo suyo “me cambiaría por ti”?Toda la Pasión fue terrible para ti, Madre nuestra.
Hoy te queremos acompañar, queremos estar un poco más cerca de ti. Y nos detenemos un poco en la cuarta estación del Viacrucis en la que leemos que la Virgen se encontró con Jesús.
SUFRIMIENTO PLASMADO EN EL PASMO DE SICILIA
Hay un cuadro muy famoso que representa esa escena que se llama Caída en el camino del Calvario o La subida al Calvario, conocida también como El Pasmo de Sicilia, que pintó Rafael Sanzio y que se encuentra actualmente en el Museo del Prado. Te leo una breve descripción del cuadro -si lo tienes ahí, lo puedes contemplar al escuchar esta descripción.
“El artista renuncia en el cuadro a su tradicional módulo compositivo, basado en la geometría y la simetría, en favor de una composición abierta y descentrada. Numerosas diagonales cruzan la pintura (la cruz, las lanzas de los soldados, el hombre con el estandarte) creando una atmósfera tensa y confusa.
Las figuras, sobre todo el grupo de las Marías, parecen irrumpir en cascada en el escenario, potenciando la sensación de desorden. Sin embargo, éste es sólo aparente: la figura protagonista del cuadro (Cristo) queda aislada, justo en el medio de un triángulo compositivo formado por el Cirineo,
ATENCIÓN Y SUFRIMIENTO DEL ESPECTADOR
El sayón de la cuerda y el grupo de mujeres, reclamando toda la atención del espectador, y quedando unido, además, por un juego de miradas y de gestos, a la otra figura protagonista, la Virgen María. Esta especie de centro visual, de todos modos, no es centrífugo y estable, sino expansivo.
Queda esto de manifiesto en la figura del sayón de la izquierda, vuelto de espaldas al espectador en postura serpentinata, o un grupo de soldados de la derecha, que se convierten en centros de atención a su vez. El tipo de composición plurifocal que vemos aquí reaparece con mayor desarrollo en obras posteriores, como en la célebre Transfiguración del Vaticano”. (Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/El_Pasmo_de_Sicilia)
Bueno, perdóname esta descripción así de larga pero me parece muy rica. Si estás viendo la pintura, si la puedes ver, pues aporta muchísimo.
Es una composición que nos lleva a centrarnos sobre todo en Jesús y en María, cómo se miran
“y cada corazón vierte en el otro su propio dolor” (San Josemaría, Vía Crucis, IV Estación) y es un dolor mutuo. Y ahí está el dolor de la Virgen que contemplamos el día de hoy.
SUFRIMIENTO POR LOS PECADOS, CAUSA DE LA PASIÓN
En este cuadro vemos otros personajes. Vemos también a Poncio Pilato que está en el caballo, como recordando la primera escena del Via Crucis, que es Jesús es condenado a muerte; vemos también al Cireneo que ayuda a Jesús a cargar con la cruz en la quinta estación del Via Crucis;
vemos también al fondo que se ve el Monte Calvario, se ven las dos cruces de los dos ladrones que están preparadas para crucificarlos y Jesús mismo trae su cruz cargando. Pero al fondo también se ven, antes del Calvario, a los ladrones que van ahí también en cortejo.
Bueno, pero también nos encontramos con las santas mujeres, que es la octava estación del ViaCrucis, que están ahí contemplando y compadeciéndose. Y Jesús, “quiere enderezar ese llanto hacia un motivo más sobrenatural, y las invita a llorar por los pecados, que son la causa de la Pasión” (San Josemaría, Vía Crucis, VIII Estación).
Las invita a llorar. ¡No por él! Que no se compadezcan de sus sufrimientos, de ese momento que pasarán, sino por los pecados que son la causa de la Pasión.
Y pensamos en María, ese sufrimiento de madre, dolor de madre, por ver a su hijo sufrir. Obviamente ella sufre por ver a su hijo sufrir, pero no sólo eso. María, ve más allá. Tú, Madre nuestra, lloras por los pecados.
EL SÍ DOLOROSO SIN SUFRIMIENTO
Hace unos días me encontré con unas palabras de la madre Teresa de Calcuta. Cuando ella percibe que Jesús la llama a servir a los más pobres, a los más despreciados y ella medita en esta posibilidad y percibe que Jesús le dice lo siguiente: “¿Te negarás a hacer esto por mí? […]
¿Tienes miedo a dar un nuevo paso por mí, por las almas? ¿Se ha enfriado tu generosidad? ¿Soy secundario para ti? Tú no moriste por las almas, por eso no te importa lo que le suceda. Tu corazón nunca estuvo ahogado en el dolor como lo estuvo el de mi Madre.Ambos nos dimos totalmente por las almas ¿y tú dirás que no?” (Cfr. Jesús María Silveira, Tengo Sed. Tres pasos de Teresa de Calcuta)
Sabemos que ella dijo que sí y escuchó esta invitación de Jesús, la siguió y sirvió a los más pobres de los más pobres. Y mucha gente la siguió a ella después y han hecho muchísimo bien, ysiguen haciendo muchísimo bien en el mundo.
Y llama mucho la atención cómo Jesús le dice, “tu corazón nunca estuvo ahogado en dolor como lo estuvo el de mi Madre.”
El corazón de mi Madre estuvo ahogado en dolor por las almas. Dolor por las almas. Obviamente dolor por ver a Jesús sufrir, pero detrás del sufrimiento de Jesús está el pecado, está la separación de las almas de Dios, está la condenación, está todo el mal humano que Jesús carga y que nos invita también a nosotros a soportar; soportar sirviendo a los demás, dándonos a los demás, ayudándolos a los demás a que estén cerca de Dios, que eso es lo más importante. que eso es lo más importante.
La madre Teresa lo hace de esa manera, sirviendo a los enfermos, a los despreciados, a los más pobres y de esa manera también dando testimonio del amor de Dios y haciendo así que muchos también se abrieran a la fe, aunque lo hacía desinteresadamente, sin condiciones.
Pues así también yo quiero servir a los demás.Quiero servir a los demás ahí donde estoy, en medio del mundo, en mi trabajo, en mi familia, en mi ciudad; haciendo las cosas buenas que pueda hacer por los demás, con amistad, con sinceridad, con deseos de ayudar y de comunicar la fe; sin esconderme, sin que me gane a veces la vergüenza o el miedo al qué dirán y no con valentía.
Y así también podría acercar muchos a Dios y así aliviar el dolor de Jesús y el dolor de María que lo acompaña a morir en la cruz.
Madre nuestra, ayúdanos a vivir muy bien estos días que se vienen de Semana Santa, a saberestar como tú muy cerca de Jesús y que también sepa escuchar esa invitación que Jesús me hace para servirlo en los demás.
