JESÚS EN BETANIA
Hoy llegamos a Betania.
“Este pueblecito le trae recuerdos buenos a Jesús. Aquí viven sus amigos. Ser amigo de Jesús es lo mejor. Marta, María y Lázaro son amigos de Jesús.Cada uno a su manera intenta hacer feliz al Maestro. Los tres hermanos son muy distintos entre sí, pero los tres coinciden en su gran amor a Jesús. Todo lo que tienen lo ponen al servicio del Maestro.[…]
Lázaro en la mesa con Jesús y otros muchos convidados. Marta se encarga de que nada falte al Maestro (y que pueda reponer sus fuerzas). Marta es buena y generosa. Jesús está contento de su afán de servir y de la limpieza de su corazón. Están todos recostados a la mesa. No sentados, sino recostados a la manera oriental. Los apóstoles, orgullosos de Jesús y de ser convidados en mesa tan ilustre.” (Josep María Torras, Acercarse a Jesús Cuaresma-Semana Santa)
“¿Y María? Desaparecida. Pero nadie se extraña,ni le echa nada en cara. De golpe, irrumpe en la estancia con una libra de perfume extraordinario y costoso, lo vierte a los pies de Jesús y lo seca con su cabello. Entonces, “la casa se llenó de la fragancia del perfume” (Jn 12,3). Todos quedan atónitos. Menos Jesús, seguramente:
Él sabía que María había ahorrado mucho […] para comprar aquel perfume, que lo había guardado hasta el momento oportuno y que ahora le estaba dando el uso más adecuado.” (Lucas Buch y Fulgencio Spa, De la Pasión a la Misericordia. Meditaciones para la Semana Santa y la Octava de Pascua)
“María compró el mejor perfume, costosísimo, traído de la lejana India de las regiones del Himalaya. Su precio era el equivalente al jornal de un hombre durante un año. Y María rompió el frasco y derramó todo el perfume, hasta la última gota, para Jesús.” (Josep María Torras, Acercarse a Jesús Cuaresma-Semana Santa).
AMAR HASTA VACIARSE UNO MISMO
“Llama la atención que María no ungiera la cabeza de Jesús, como era habitual en las costumbres judías, sino que los pies. Se anticipa así al encargo que Cristo hará en la última cena a todos los que quieran seguirle: “Si yo, el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros: les he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con ustedes, ustedes también lo hagan” (Jn 13, 14-15). […]
María es intérprete del corazón de Jesús y maestra para conocer su alma. Ha llegado a identificarse del todo con Él, y hace su particular lavatorio de pies antes de que el Maestro lo haga con sus discípulos. Una vez más, ella se ha quedado con la mejor parte.
Con el signo que realizará durante la última cena, el Señor nos va a enseñar que la vida del cristiano es servicio, caridad, entrega. Y por su parte, María de Betania expresa el deseo de entregar lo más valioso, rompiendo un frasco de perfume caro y usando sus cabellos como toalla. Es la viva expresión del vaciamiento de sí misma, del agradecimiento por su amistad con Jesús, de la alegría por su amor.
Romper el frasco significa amar hasta la entrega de la propia vida, ser conscientes del don que supone vivir y no reservárselo para uno mismo, sino ponerlo al servicio de los demás […]
Pon tu mirada en María de Betania, deja volar hacia ella tu imaginación. Fíjate en su unión con Jesús. ¿No te gustaría gozar de esa intimidad? Dale gracias a Dios, guarda silencio e intenta comulgar con Cristo y con María, con Lázaro y con Marta. Contempla el prodigio de amor de una entrega plena y llénate de deseos de romper ese frasco que tanto valoras”. (Lucas Buch y Fulgencio Spa, De la Pasión a la Misericordia. Meditaciones para la Semana Santa y la Octava de Pascua)
JUDAS DE CORAZÓN PEQUEÑO
Judas, que es ladrón y egoísta, que no ama a Jesús, dice: “¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?” (Jn 12, 5)
¡Qué hipócrita es Judas! Él no se preocupa de los pobres. Piensa en él mismo. Porque quería ese dinero en la bolsa para podérselo robar él.
“Bajo el pretexto de ayudar a los pobres se ocultaba el egoísmo y la falsedad de un hombre cerrado en sí mismo, encadenado por la avaricia. Él no se deja embriagar por el perfume del amor divino. Al contrario, introduce el cálculo donde no cabe medida alguna, entra con ánimo mezquino en el espacio que está reservado para el don. Qué corazón tan pequeño… y, sin embargo, qué familiar nos resulta. (Porque, no sé) en el amor, en la entrega de la propia vida, en el servicio de la caridad al prójimo, ¡cuántas veces nos dejamos llevar por el cálculo.
En el fondo, no agradecemos la vida como un regalo, ni la entregamos enteramente. Preferimos reservarla para nosotros mismos, encontrarnos a gusto, (…) tener una vida siempre en nuestras manos, perfectamente programada, sin asumir los riesgos del amor. Nos cuesta humillarnos porque en realidad, no queremos morir. No queremos entender que, como el grano de trigo, sólo muriendo damos vida. Y cuando esto sucede, viene el cálculo. Como Judas, que sugiere: “¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselo a los pobres?” […]
“Déjala –responde el Señor a Judas y a todos los que piensan con ánimo minúsculo-, lo tenía guardado para el día de mi sepultura”. (Jn 12, 7)
La comunión de María de Betania con Jesús ha llegado a tal grado, que no sólo anticipa el lavatorio de los pies, sino que nos lleva ahora al mismo santo sepulcro, para acompañar al Señor en el último momento, contemplando sus pies llagados.Es posible que ella no fuera del todo consciente de lo que estaba haciendo, de modo que Jesús lo explica para que ella, tú y yo podamos comprenderlo, y entremos con ánimo encendido en el lugar del amor que permanece.
El frasco se ha roto por entero, por mucho que le pese a Judas. Y ese frasco que generosamente ha entregado María no es otra cosa que la humanidad de Cristo. Jesús, verdadero hombre, portador de toda la divinidad, va a ser hecho pedazos en la Pasión para que el mundo pueda beneficiarse con la fragancia de su gracia.
LA RUPTURA DEL FRESCO
La ruptura del frasco simboliza el sufrimiento del huerto, los latigazos de la flagelación, la pesada carga de la cruz, el agujero de los clavos y la lanzada final. La fragancia: su sangre y su agua, el bautismo y los sacramentos, la gracia de Dios. Vive la Pasión desde el Amor que Salva
María de Betania se asocia a los misterios centrales de la pasión del Señor. Bueno, tú y yo podemos hacer en este día como ella: agradezcamos toda nuestra vida, con sus imperfecciones, con ese bello gesto de acercarnos a sus pies, a los de Jesús, ponernos de rodillas, quebrar nuestra carne por la caridad y la mortificación, romper nuestro orgullo con la humildad y permitir que el amor de Dios impregne nuestra vida entera”. (cfr Lucas Buch y Fulgencio Spa, De la Pasión a la Misericordia. Meditaciones para la Semana Santa y la Octava de Pascua)
Dile a Jesús, yo se lo digo: Perdón. Te quiero. Todo lo mío es tuyo… y si no te sirve yo tampoco lo quiero”.
“Quiero ser generoso como María, que te muestra con obras su amor. Ella tiene sólo una ilusión, un afán que es el de agradarte. Ojalá sea también la ilusión de mi vida: mostrarte mi amor con obras. Mi Ángel me señala el Pan de la Eucaristía, porque en el Sagrario estás Tú: escondido, oculto, humilde, silencioso, paciente, generoso…, como en Betania, recostado a la mesa. Esperando que alguien se acerque a Ti” (Josep María Torras, Acercarse a Jesús Cuaresma-Semana Santa).
Y en esta Semana Santa eso es lo que yo quiero hacer.



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