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NO HAY FONDO

Dice el Evangelio: “Qué le pido?; la cabeza de Juan, el Bautista”. ¡Qué feo!

Hoy celebramos el martirio de san Juan Bautista y se nos presenta en la lectura del evangelio de la misa de hoy. La narración que se desencadena en la decisión de matarlo.
Todos creo que recordamos bien esta escena, porque es especialmente, diría yo, monstruosa. ¡Es monstruosa!
Simplemente a grandes líneas, repaso un poquito lo que es en la raíz: el cumpleaños de Herodes.
Él convive con la mujer de su hermano, que se llama Herodías. Y bueno, san Juan Bautista le dice a Herodes, que no está bien que esté con la mujer de su hermano, su cuñada.

TE DARÉ LO QUE ME PIDAS

Herodías sí quería estar con Herodes, era el rey, ¿no? La cosa es que en el cumpleaños hacen una cena.
En la cena hay un baile, baila la hija de Herodías y Herodes le termina ofreciendo, darle lo que ella quiera.
Y le dice:

«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.» Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?» Y ella le dijo: «La cabeza de Juan el Bautista.»

(Mc 6, 23-24)

Y bueno, efectivamente, la chica entra y pide la cabeza de Juan el Bautista. Y entonces termina el evangelio diciendo:

«El rey se puso muy triste, pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven. La joven se la entregó a su madre.» (Mc 6, 26-28)

Digo, ¡esto es lo monstruoso! Yo no me imagino sosteniendo una bandeja con una cabeza de un muerto.
Y tampoco me imagino, cómo puede ser que una mamá le dé esa sugerencia a su hija y precisamente la ponga en ocasión de ser la causante de la muerte de alguien.

EL ALEJAMIENTO DE DIOS

También la ocasión de recibir esa bandeja con esa cabeza sangrando. Sin embargo, lo recibe la chica y se lo lleva a su madre.
Bueno, hay una descomposición que trae consigo el alejamiento de Dios y que, en mi experiencia de casi 30 años de sacerdote, creo que puedo decir que, en esa descomposición, ¡No hay fondo!

no hay fondo, agua, cielo
O sea, siempre se puede ser peor, siempre se puede hacer más daño. Siempre no hay fondo, no hay fondo.
Y esa profundidad sin fondo del mal, pues obviamente tiene su contrapeso en que en el bien tampoco hay fondo.
Dios es infinito y es el sumo bien y no tiene contornos. Por lo tanto, no se acaba, no se acaba, no se acaba. Nunca lo termino de conocer, nunca me va a aburrir.
Y lo mismo, una persona que se acerca al bien y quiere mejorar, pues siempre podrá ser mejor. Siempre un poco mejor. Hoy más que ayer. Un poquito mejor. Un poquito más parecido a ti, Jesús.
Bueno, y la agresividad, la agresividad con la que Tú, Señor, has sido de alguna manera expulsado del mundo, con la crucifixión, y que después los mártires han compartido.
Bueno, aquí tenemos el caso de San Juan Bautista. Es víctima de una agresividad, la de la persona que se está alejando de Ti, Herodías, en este caso.
Ella efectivamente ha ido endureciendo su corazón y termina protagonizando una de las páginas, diría yo, más tristes y desagradables del Evangelio.

PIDAMOS LUZ PARA VER LA VOLUNTAD DE DIOS

Y entonces, simplemente que nos sirva como de escarmiento a todos, lo feo que es el camino del apartamiento de Ti, Señor.
Porque empieza a haber una especie de acostumbramiento a eso, a lo desagradable y pues no queremos, ¡no queremos!
Y entonces pues nada, te pedimos ahora mismo, que por favor no nos dejes de tu mano y ayúdanos a nosotros cogerte también de la mano.
Monseñor Fernando Ocáris, aconseja pedir de esta manera:

Dame luz para ver y fuerza para querer.

Él lo propone en el contexto de alguien que está planteándose la posible vocación de entrega a Dios.
Pues que pidamos luz para ver cuál es la voluntad de Dios para mí y fuerza para querer, porque efectivamente necesitamos tu ayuda. Señor, para que eso que hemos visto lo hagamos, lo llevemos a la práctica.

no hay fondo, luz
Bien, pues yo creo que te podemos pedir esto: luz para ver la belleza que Tú nos propones, la armonía, lo bonito que es tu mensaje y el vivir como Tú enseñas.
Y al mismo tiempo, que percibamos también la fealdad de la alternativa contraria, de manera que esto lo tengamos muy presente.

FUERZA PARA QUERER

Luz para ver y fuerza para querer. Fuerza para querer ir por el camino bonito y fuerza también para evitar, salir, rechazar el camino feo.
Esto nos dará también una manera de ubicarnos, ante las realidades del mundo, o sea, no todas las personas van a estar de acuerdo con lo que nosotros hagamos.
Y bien, yo creo que tenemos que movernos, NO por un sondeo social. ¿Qué opina los demás? Sino por lo que Dios piensa de mí.
Yo creo que esta es la línea de pensamiento de san Juan Bautista. Él creo que sabía, que se estaba jugando la vida, desde el momento en que va a corregir o pretender corregir al rey.
Y sabiendo que era un rey con unas características una rectitud dudosa, entonces se estaba metiendo en líos.
Lo más cómodo era callarse, sin embargo: actúa. Porque está actuando delante de Ti, Señor, y para ayudarte a que en el mundo haya más bien que mal.
Y esto es algo que tenemos que construir y también a veces pues corrigiendo a los demás es parte de la vida.
Que, viendo a san Juan Bautista, nosotros aprendamos de su fortaleza y de esa lealtad para contigo, Jesús.


Citas Utilizadas

1Tes 4, 1-8
Sal 96
Mc 6,17-29

Reflexiones

Gracias Señor, por san Juan Bautista, ayúdanos a querer parecernos a él, a ser valientes para ayudar a construir tu Reino.

Predicado por:

P. Luis Andres

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