“¿Cómo es que no saben interpretar el tiempo?” Interpretar el tiempo meteorológico es una arte que requiere de mucha experiencia y de una observación atenta. Sucede lo mismo en la interpretación del tiempo presente; del tiempo de Jesús y del nuestro, porque en realidad es el mismo.
De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial, la OMM; fueron los marineros y los pescadores del Pacífico los que, al constatar que una corriente cálida provocaba una reducción de capturas en fechas cercanas a la Navidad, decidieron bautizar el fenómeno como El Niño, en alusión al Niño Jesús.
Ahora en este rato de oración quería hablarte no de meteorología, como también dice un poco el evangelio, sino también del Niño Jesús, de cómo tratar a Jesús también con estas mismas palabras del evangelio.
Porque interpretar el tiempo meteorológico es un arte que requiere mucha experiencia pero también para un cristiano requiere mucha confianza con Jesús.
Un profesor hace unos días hablando sobre el Súper Niño o el fenómeno del Niño y las lluvias que están cayendo estos días, se refería al sol diciendo: “Bueno, recién veremos al sol en el año 2028”. Es un profesor bastante catastrófico en ese sentido apocalíptico y en realidad a los dos días ya estábamos viendo sol, hoy es un día hermoso, la verdad que tampoco era para tanto, sí que las cataratas del Iguazú tienen un récord de agua impresionante, pero este pronóstico del profesor, la verdad que afirmarlo así suena muy raro.
Lo importante del evangelio de hoy, es que sucede un poco lo mismo con los tiempos de Jesús y los tiempos nuestros, porque en realidad son lo mismo.
Es preciso observar con atención, es preciso ver a Jesús también en nuestro tiempo y saber entender por qué pasan las cosas.
Por eso Jesús les pone el ejemplo de la meteorología: “Si saben observar lo que sucede en el cielo y el aspecto de la Tierra para hacer un pronóstico en función de esa experiencia, por qué no hacer lo mismo con Jesús”.

