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MADRE

Para visitar al Niño hay que visitar a su Madre. Para acercarse al Niño hay que hacerlo a través de su Madre. Las cabezas santas de Jesús y de María están tan juntas que se mezclan y se cruzan sus aureolas.

Recordaba a un pensador inglés que contaba:

“Cuando era niño, una generación más puritana se oponía a una estatua en mi iglesia parroquial que representaba a la Virgen y al Niño. Después de mucha controversia, llegaron a un acuerdo quitando al Niño. (…) No se puede quitar la estatua de una madre de alrededor de la de un niño recién nacido. No se puede suspender al niño recién nacido en el aire; de hecho, realmente no se puede tener una estatua de un niño recién nacido en absoluto. De manera similar, no se puede suspender la idea de un niño recién nacido en el vacío o pensar en él sin pensar en su madre. No se puede visitar al niño sin visitar a la madre; no se puede, en la vida humana común, acercarse al niño excepto a través de la madre. Si vamos a pensar en Cristo en este aspecto, la otra idea sigue como se sigue en la historia. Debemos dejar a Cristo fuera de la Navidad, o la Navidad fuera de Cristo, o debemos admitir, aunque solo sea como lo admitimos en una imagen antigua, que esas cabezas santas están demasiado juntas para que las aureolas no se mezclen y se crucen”

(G.K. Chesterton, El hombre eterno).

MADRE DE DIOS

Estamos cerrando la octava de Navidad. No podemos dejar a Jesús fuera de la Navidad, y dejar la Navidad fuera de Jesús es un absurdo.
Nosotros admitimos que las cabezas de Jesús y de santa María, su madre (y madre nuestra) están tan juntas que las aureolas se mezclan y se cruzan. Por eso hoy celebramos a Santa María, Madre de Dios.

Ichtus, madre
Si no tuviéramos la tradición (o costumbre) de celebrar esta fiesta, tarde o temprano terminaríamos celebrándola…
Como contaba uno:

“Me llamó un compañero de estudios pidiéndome urgentes donantes de sangre, pues su madre había sufrido un accidente. Hablé con amigos comunes y fuimos al hospital.
Ninguno conocía personalmente a la mamá, que vivía en otra ciudad; y, aunque parezca una paradoja, si bien la destinataria de la ayuda era su mamá, lo que nos decidió a brindar nuestra colaboración no fue su salud sino aliviar la preocupación de su hijo, nuestro amigo.
Teníamos ciertamente interés en ayudar a la mamá, sin embargo, no era este el motivo decisivo.
Lo hicimos porque querer a una persona supone querer a los que ella quiere, y, ayudarla, a veces consiste en prestar un servicio a los que ella ama”

(En presencia de Dios enero, Pedro José María Chiesa).

LA MATERNIDAD ESTÁ EN CRISIS

Por eso, si no lo hiciéramos ya, tarde o temprano, por amor a Jesús, acabaríamos amando a su Madre. ¡Quererla a Ella es querer a Jesús!
“Hoy, Jesús, te querremos queriendo a tu Madre. Es más, ¡gracias por tu Madre! Porque tenemos la suerte de conocerla, de quererla y de tenerla por madre nuestra también.”
Esta fiesta es especialmente valiosa en el mundo de hoy, porque lastimosamente la maternidad está en crisis…

“La mujer ha sido bendecida por Dios con una capacidad innata para crear hogar, de la que no está dotado el hombre.
Su fina sensibilidad, su aptitud para la entrega desinteresada, y también su apego al terreno, cualidades todas ellas relacionadas con la maternidad, la hacen generadora del calor humano que toda persona necesita.»
Por eso, tradicionalmente, ella se ha ocupado de las labores domésticas mientras el hombre salía de casa a ganar el sustento.
Uno de los grandes logros de Satanás en nuestros días ha sido el cubrir de estiércol la vocación con que Dios bendijo a la mujer hasta tal punto que se la contemple como una maldición.
Si desde hace medio siglo la mujer occidental ha renegado de esa vocación natural para tratar de ocupar el lugar del hombre en aras de una pretendida igualdad, el resultado es que apenas quedan hogares en Occidente.
Las viviendas están dotadas de todo tipo de adelantos técnicos, pero el calor de hogar, que no puede ser producido con dinero, casi ha desaparecido de nuestras ciudades.

UNA SOCIEDAD SIN MUJERES

Muchos niños acuden antes a sus «cuidadoras» que, a sus madres, a quienes apenas ven.
Las consecuencias de esta forma de vida están siendo catastróficas en la demografía y, sobre todo, en la talla humana de nuestros pueblos.
Estamos creando una sociedad sin mujeres, y eso equivale a un auténtico suicidio moral.
La destrucción de la mujer es el primer paso para la destrucción de la Humanidad”
(Cristo en su pasión, José-Fernando Rey Ballesteros).

“Gracias Jesús porque en esta familia que es la Iglesia, tenemos a la mujer más perfecta, a la perfecta Madre. Y es, ¡a mucha honra!, mujer y madre.”
La Iglesia no se deja llevar por modas o por la corriente ideológica del momento. Dios no va a cambiar por el pensar de los hombres.
Esta es nuestra suerte. Esto es lo que celebramos.

Maria estrella de la mañana MARÍA MADE DE LA IGLESIA, madre

“Un profesor de religión me contaba que había tomado examen a los más pequeños sobre el Pecado Original cometido por Adán y Eva en los comienzos de la historia humana.
Para preparar el examen se les había indicado a los niños que conversaran sobre el tema, en sus casas, con los propios papás.

¿POR QUÉ ADÁN Y EVA PECARON?

Al corregir los escritos, las respuestas dejaban entrever que algunos papás los habían asesorado con sabiduría y piedad; en cambio, las respuestas de otros abrían las puertas a la hipótesis de que el niño no había conversado con ellos.
Por ejemplo, a la pregunta: –¿Quién cometió el Pecado Original, y en qué consistió?
Un niño respondió: –Lo hizo Adán, y fue por desear a la mujer del prójimo.
Aquí la hipótesis más probable fue que el niño no habló con sus papás… o que éstos eran un tanto despistados.
En cambio, a la pregunta: –¿Por qué Adán y Eva pecaron? . . .
… me impactó esta piadosa respuesta: –¡Porque no tenían ninguna madre a la cual pedirle consejo!”
(En presencia de Dios noviembre, Pedro José María Chiesa).

Bueno, tú y yo sí tenemos Madre. Tenemos a santa María. Ella sabe que tenemos tentaciones y que cometemos pecados.
No quiere eso, pero lo sabe. Ruega por nosotros pecadores, le decimos en cada Avemaría.
Aunque no está de más intentar adelantarnos y, a la primera insinuación de la tentación, acudir a ella.

MARÍA LO GUARDABA EN SU CORAZÓN

Porque tenemos lo que Adán y Eva no tenían: tenemos Madre.
El evangelio de hoy nos cuenta cómo:

“Los pastores fueron presurosos y encontraron a María y a José y al niño reclinado en el pesebre. Al verlo, reconocieron las cosas que les habían sido anunciadas sobre este niño. Y todos los que lo oyeron se maravillaron de cuanto los pastores les habían dicho. María guardaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón.

(Lc 2, 16-19)

Fijate que los pastores para visitar al Niño visitan a su Madre. Para acercarse al Niño lo hacen a través de su Madre.
Hagamos nosotros lo mismo, y ocupemos un lugar en el corazón de Ella. Y, de paso, saluda a san José. El santo Patriarca es la puerta de acceso a los dos: a María y a Jesús.


Citas Utilizadas

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS
Num 6, 22-27
Sal 66
Gal 4,4-7
Lc 2, 16-21
G.K. Chesterton, El hombre eterno
En presencia de Dios enero, Pedro José María Chiesa
Cristo en su pasión, José-Fernando Rey Ballesteros
En presencia de Dios noviembre, Pedro José María Chiesa

Reflexiones

Gracias Señor, por darnos a tu madre, gracias porque es también madre nuestra, ¡Ayúdanos madre, a acercarnos a tu Hijo!

Predicado por:

P. Federico

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