Vemos en el evangelio que Jesús está a la orilla del agua, enseñando a una gran multitud, pero es tanta gente que le pidió a Pedro su barca para enseñar desde ahí a la gente, quizá un poco separado de Tierra para ver más a fondo o para que lo escucharan mejor.
Se sube a la barca de Pedro y desde ahí enseña a la gente y la gente estaba muy feliz escuchándolo.
Al final de su enseñanza le pide a Pedro que conduzca la barca mar adentro para pescar y Pedro le dice:
“Hemos estado toda la noche pescando y no hemos pescado nada, pero confiado en tu palabra echaré las redes”
y tienen una gran pesca, tanto que casi se hunde la barca, tanto que tienen que venir los compañeros de las otras barcas a ayudar y Pedro impresionado y todos los demás también con la gran pesca, se arroja a los pies de Jesús:
“apártate de mí Señor porque soy un pecador”.
Y Tú Jesús, le dices a Pedro:
“no temas desde hoy serás pescador de hombres”.
CÓMO CRECE LA FE DE PEDRO
Es un relato del evangelio muy bonito en el que vemos la relación de Pedro Contigo Señor cómo se va suscitando la fe y la confianza en Ti.
Y cómo Tú vas revelándote poco a poco a los apóstoles y Pedro, que es el principal de los apóstoles, tu amigo, les dices a los apóstoles años más tarde:
“A ustedes los he llamado amigos porque les he revelado todo lo que he escuchado mi Padre”
Ustedes son mis amigos, Tú confías en ellos, ellos confían en Ti y pasan buenos momentos, pero todo comenzó con este pasaje.
Tú Señor tienes una necesidad, le estás enseñando a la gente y necesitas la barca de Pedro para enseñar desde ahí, que eso ya nos habla del amor que nos tienes, que Tú que eres el omnipotente, el dueño de todas las cosas, nos pidas a nosotros, le pides a Pedro su barca, Tú tienes ese problema y Pedro te ayuda a resolverlo.
PESCADOR DE HOMBRES
Y luego ¿Qué pasa? Tú le pagas abundantemente bien, Tú sabes que Pedro es pescador y que le fue mal esa noche, que no pesco nada, le dices vamos a pescar, pero no hemos pescado nada, bueno vamos, confío en Ti y pescan una gran cantidad de peces tanto que se estaba hundiendo la barca y él se impresiona y le dices:
“no temas desde ahora serás pescador de hombres”.
O sea le muestras un panorama totalmente nuevo para él y un panorama que le cambiará su vida y la llenará de un sentido trascendente en el cual está colaborando con Dios.
Es un gran cambio de vida, el que le pasa a Pedro al encontrarse contigo.
Bueno eso es lo que leemos en el evangelio y ahora qué estamos haciendo oración que nos ponemos en Tu presencia sabiendo que Tu Señor nos miras, que nos hablas a través de estos pasajes, también podemos pensar que así como Tú le pides a Pedro la ayuda para desde su barca predicar, a mí me pides algo también.
¿EN QUÉ TE PUEDO AYUDAR SEÑOR?
¿En qué te puedo ayudar? para hacerte presente en este mundo, para que la gente te escuche, para que yo te escuche en primer lugar.
¿Qué quieres que yo te dé? ¿Qué me pides?
Pedro tenía su barca, no tenía nada más, incluso lo que tenía quizá era el fracaso de esa noche, no haber pescado nada, eso lo pone a tu disposición y Tú eso lo transformas.
Como aquel otro muchacho que también le hemos en el evangelio, que lo único que tenía eran cinco panes y dos peces y eso lo pone en tus manos, lo pone a tu disposición y así se alimentó esa gran multitud.
JESÚS, ENTRA EN MI BARCA
Pues yo Señor te digo: entra en mi barca, Jesús entra en mi barca para que me transformes, para que transformes mi vida, cómo transformas la vida de Pedro porque Tú sabes qué es lo que realmente deseo.
Tú sabes lo que hay en mi corazón, mis deseos son patentes a tus ojos y Tú me quieres colmar, es más, Tú eres el único que puede colmar realmente mis deseos, mis deseos que a veces quizá yo tampoco tengo tan claros, porque Tu Señor nos has hecho con un corazón capaz de amar a Dios, un corazón que solo se puede llenar con Dios y por eso a veces nosotros podemos estar distraídos, queriendo llenar nuestro corazón con sucedáneos, con sustitutos, con anestesias, con placeres, con cosas, con proyectos humanos, simplemente humanos; que pensamos que nos van a ser felices y no.
Solo Tú realmente nos vas a hacer felices y cuando Tú vienes a nuestra vida y nos pides algo, no nos quitas nada, sino que nos lo das todo.
EL DON DE DIOS ES MUY GRANDE
Como decía Benedicto XVI; Dios no quita nada, Dios lo da todo.
Y cuando realmente nos ponemos a disposición tuya, nos damos cuenta que que el don de Dios es muy grande.
Es bonito pues ver cómo pescan tantos peces que la barca casi se hunde, quizá les dio un poco de miedo también, es decir ay nos estamos hundiendo, es que el don de Dios es muy grande y para poderlo recibir hemos de prepararnos para poder recibir el gran don que Tú nos quieres dar.
En una parábola, en la cual Tu Señor hablas del administrador infiel, hay unas palabras finales que van quizá un poco en esta línea, que dice:
“Si no fueron fieles en la riqueza injusta ¿Quién les confiará la verdadera?, si en lo ajeno no fueron fieles, ¿Quién les dará lo suyo?”.
Aquí nos hablas Señor de que este mundo realmente todas las cosas de este mundo son poca cosa comparado con los bienes que Tú nos quieres dar, con los bienes que nos quieres comunicar.
Le dices a la samaritana:
“Si conocieras el don de Dios, tú me pedirías agua a mí y yo te daría agua viva”
si conocieras el don de Dios tendrías agua viva y esta mujer:
“pues dame esa agua”.
Y empiezan a dialogar y le revelas que Tú eres el Mesías.
En otro pasaje dices también:
“si ustedes siendo malos, dan cosas buenas a sus hijos cuánto más el Padre les dará el espíritu si se lo piden”.
Nos darás el Espíritu Santo, es un gran don pues es Dios mismo, Tu Señor te nos entregas también.
Tú nos quieres dar pues a Dios mismo, Tú eres Dios mismo que se nos da y quizá a veces, muchas veces, no somos capaces de reconocerlo y nos quedamos con poco, con menos.
Hoy Señor quiero como Pedro dejarte entrar en mi barca, que tomes posesión de mi vida para estar cada vez más preparado para el gran don que eres Tú mismo, que te me entregas.
Le pido a mi Madre la Virgen, que ella fue la primera que te recibió, que me ayude a darme cuenta de todo lo que me quieres y de todo lo que me quieres regalar.

