UNA MADRE DA SEGURIDAD
Hay un vídeo que se ha hecho más o menos viral hace ya tiempo, esto no es un video reciente, en el que se ve a una oso polar madre que está allí con su hijo, con su osezno y entonces la madre está ayudando a su hijo oso a que vuelva a subirse al hielo porque se ha caído en un lago congelado y resulta que bueno le cuesta subirse otra vez al sólido.
Pero sorprende porque ella no lo sube sino que está allí muy cerca junto a él, e incluso hasta debajo de él, porque se mete en el agua, pero todo el esfuerzo ella deja que lo haga el cachorro.
En los comentarios del vídeo hay mucha gente asombrada porque este modo de proceder de la madre no es tan intuitivo, pero si es como para admirar, ella está presente, ella orienta, da seguridad, hay una referencia de que está allí presente pero ella no reemplaza el esfuerzo del propio hijo.
Bueno la naturaleza ha visto que le haría un enorme daño esta madre a su hijo si lo hiciera, si ella fuese la que los subiese sin necesidad estricta.
Y como te decía, este vídeo se hizo viral, tuvo miles de reproducciones, comentarios positivos, pero a mí me ayudó a pensar que tantas veces sucede así en la vida nuestra, en la vida de los hombres y te digo que es impresionante porque en el caso de ese animal, del oso polar y en general de todos los animales, no hay espacio para la libertad, sino que están programados por la naturaleza para ser así.
Los animales no tienen una libertad para elegir como la tenemos nosotros los hombres, esas acciones están condicionadas absolutamente por su instinto.
BUEN USO DE LA LIBERTAD
Nuestras madres nos enseñan cosas obviamente muy buenas, pero una buena madre sabe jugar precisamente con esta libertad, sabe esforzarse para educar a sus hijos para que hagan buen uso de esa libertad.
Ellas nos enseñan a hablar, a comer, a caminar, a comportarnos, una buena madre además quiere advertir sobre lo bueno y sobre lo malo y fomenta en su hijo ese buen uso de la libertad, que él mismo quiera reconocer sinceramente lo bueno y lo malo, que tome sus decisiones también libremente buscando el bien, aborreciendo el mal.
Y claro todo esto para que ahora viendo nuestra vida le tengamos mayor agradecimiento de lo que hacen nuestras madres, especialmente en el Día de la Madre; que fue hace pocos días y también para agradecer el cariño de Nuestra Madre en el cielo que es la referencia perfecta de maternidad, ella es ese modelo, esa referencia absoluta de lo que ha de ser una buena madre.
Porque así ella también nos va guiando por ese camino al cielo, sin jamás anular nuestra libertad.
OMNIPOTENCIA SUPLICANTE
Ella nos facilita todos los medios que consigue, que están a su disposición porque ya es la omnipotencia suplicante y con su intercesión nos obtiene todas las cosas buenas ante Dios. Pero gran parte de ese trabajo de madre, de Nuestra Madre la Virgen es alertarnos ante los peligros.
Y hoy que estamos celebrando la fiesta de Nuestra Señora de Fátima, queremos agradecer especialmente ese modo de vigilarnos, ese modo de advertirnos ante los peligros.
Porque bueno es lo que hizo ante los tres pastorcillos allá en Portugal; en cierto momento justo después de que la Virgen les muestra a estos tres niños esa terrible visión del infierno, Jacinta le preguntó a su prima: “Lucía recuerdas cómo el corazón de Nuestra Señora cuando nos lo mostró, cuando mostró la visión del infierno estaba siendo atravesado por espinas”.
EL DESEO DE UNA MADRE ES EL CIELO PARA LOS HIJOS
Ese es el corazón de una madre que sufre al querer el bien para sus hijos, ella les desea todo el bien posible, que nosotros sabemos que es el cielo, ese deleitarnos eternamente del amor de Dios.
Ella hace todo lo posible para evitarnos el sufrimiento absoluto, que por el contrario es esa privación eterna de ese mismo amor ahora en el infierno.
Y ante esta pregunta que le hacía Jacinta a su prima Lucía, te das cuenta como Nuestra Madre estaba atravesada por espinas, Lucía respondió: “seguramente sí y simplemente significa que su corazón está herido por los pecados de las personas y les está pidiendo que se arrepientan y que confiesen sus pecados para que Dios no tenga que castigarlos también, ella no puede hacer que la gente sea buena” combinado con lo que dice Lucía: “ellos mismos deben querer ser buenos”.
Caray que impresionante la claridad de Lucía, una niña tan joven, claridad de ideas.
Cuando dice que la Virgen no puede hacer que la gente sea buena, es porque no puede violar la libertad de quien no quiere de verdad ser bueno. Es verdad ella va a ser de todo, pero nunca nunca va a obligar a nadie a hacerlo, porque es que ni siquiera Dios lo hace.
Si no hay una apertura hacia esa acción de la gracia en el alma, resulta que no nos vamos a convertir, pero mira ni aunque baje el mismísimo Jesús y nos tumbe del caballo como como a san Pablo en el camino de Damasco o ni siquiera escuchando el famoso “Tolle Lege” de San Agustín en el momento de su conversión.
AYÚDAME MADRE A SER BUEN HIJO TUYO
Por eso una petición que hacemos especialmente en estas fiestas de Nuestra Señora de Fátima es que nos ayude a querer ser buenos hijos suyos, porque por ahí ya empezamos.
Madre mía parece evidente, pero te pedimos que queramos ser buenos, que un buen hijo por cariño a su madre sabe escuchar con reverencia esas advertencias que les dan y nosotros queremos ser buenos hijos de María.
QUE DESEEMOS EL CIELO
Vamos a pedirle además que nos ayude a desear el cielo y aborrecer el pecado, claro dicho ahora puede parecer evidente, quién no quiere ir al cielo, a quién no le gustaría vivir la felicidad eterna para siempre, para siempre, para siempre, como decía Santa Teresa.
Pero resulta que después en la práctica tomamos muchas decisiones que no reflejan ese deseo del cielo y por eso aprovechamos esta fiesta hoy para decirle: Madre Nuestra ayúdanos a querer siempre desear el cielo y aborrecer el pecado, que es un requisito necesario.
QUE YO ELIJA EL CIELO
Hoy aprovechamos entonces también para hacer examen, ¿Con qué frecuencia nosotros la hacemos esta petición a Nuestra Madre del cielo, que ella sea la que también nos ayude a tomar buenas decisiones, a que todas nuestras elecciones estén en función de esa meta final, que yo cuando decida entre si hacer o no hacer un trabajo mira yo piense en el cielo, que cuando yo tenga que decidir entre sonreírle o no sonreírle a cierta persona que yo elija el cielo, que yo cuando no sé me dejé llevar por la flojera, por la soberbia, por el orgullo, Madre mía que yo piense en el cielo, que todas mis decisiones me acerquen más a Dios y me alejen de las ocasiones de ofenderle.
DIÁLOGO CON SOR LUCÍA DE FÁTIMA
Conseguí un diálogo entre el sor Lucía, una de las videntes de Fátima de los pastorcitos y San Josemaría, es del año 1945, el mismo año del final de la segunda guerra mundial y entonces estamos san Josemaría Escrivá de Balaguer se encontró con sor Lucía Por primera vez y le dice: “Hermana Lucía si usted que ha recibido tantas gracias de Dios y yo que también recibo tantas gracias de Dios, no somos fieles, sí que la hacemos buena, podemos no ir al cielo”.
Caray, ¡que fuerte! que esto lo dice alguien que ya es oficialmente un santo, es saber que bueno se está cerca de Dios pero por torpeza se puede uno caer, nadie está completamente seguro de su perseverancia final, por eso hay que pedirla todos los días y a esto se refiere a San Josemaría en este diálogo con sor Lucía y ella también santa, dice: “también yo he pensado eso muchas veces”.
Bueno vamos a pedirle también nosotros a la Virgen María esa humildad, de acudir a ella cuantas veces haga falta, de pedirle la perseverancia final, de pedirle que todas nuestras elecciones, todas nuestras decisiones estén en función de esa meta final que es el cielo.
Capaz no le queda otro remedio en esa Madre que sí, meternos un susto, en este caso a los niñitos pues les ayudó a esa visión del infierno, pues no estamos pidiendo especialmente que nosotros también tengamos esa visión del infierno, pero bueno Madre mía que hagas todo lo que tu veas mejor, lo que veas más efectivo para poder enderezarnos y regresarnos a ese camino que conduce a la felicidad eterna en el cielo.
La Virgen en sus apariciones de Fátima nos advierte contra el mayor peligro posible que es el pecado y de hecho después de esa visión del infierno, Jacinta reveló que según esta Señora los pecados que causan que la mayoría de las almas vayan al infierno, son los pecados de la carne, los pecados contra la castidad.
Bueno vamos a pedirle también aprovechando esto, que nos dé a todos un corazón puro y que tantas almas que ahora se ven amenazadas por esta impureza, por este ambiente tan frívolo, tan hedonista, puedan darse cuenta de que están hechos para cosas mejores, ellos están hechos para el cielo y también nosotros.
Madre mía, Nuestra Señora de Fátima ayúdanos a empezar también hoy ese deseo de llegar a la meta final, la felicidad eterna en el cielo.

