Empezamos este lunes primero de Adviento, y la primera semana de Adviento comienza como más sencilla, cambiamos de tiempo litúrgico.
Ayer era el primer domingo de Adviento, y el Adviento no es simplemente como una cuenta regresiva para llegar a la Navidad, sino que es mucho más.
De hecho, es nuestra preparación para dos cosas: -La una es la preparación para la venida del Señor, -La otra es una preparación para la última venida de Jesucristo.
Con lo cual vamos a intentar, Señor, hacer oración contigo, conversar sobre estas características de este tiempo que la Iglesia nos pide vivir.
Por eso el Adviento no es una cuenta regresiva para los regalos o para las cenas o para las cenas de Navidad, sino que es la preparación del alma para los eventos más trascendentes de la historia humana.
BUSCA POSADA EN NUESTRAS VIDAS
Primero, la Encarnación y segundo la Parusía. Dios no quiso salvarnos a la distancia, sino que se quiso hacer uno de nosotros.
Y cada año la liturgia no nos invita a un recuerdo nostálgico, sino que nos da una oportunidad real y actual de reconectar con Jesús, que vuelve a buscar posada en nuestras vidas.
Porque esta necesidad de tocar el misterio, es lo que ha movido a muchas de las personas.
Cuántos santos en la historia de la humanidad han encontrado ese espacio de conexión con Jesús, justamente pensando en cómo habrá sido su nacimiento, esa encarnación del verbo y ese nacimiento de Jesús en Belén.
Por ejemplo, san Francisco de Asís ya intuyó en 1223 que nos íbamos a ir, no sé, haciendo cada vez más más consumistas.
De hecho, es interesante, mientras el Todopoderoso eligió la desnudez de un establo, el silencio y la periferia, porque Belén era una ciudad pequeñísima a las afueras y eso escogió para nacer.
Nosotros, en cambio, hemos construido una Navidad a veces de estridencias, de un montón de comida, saturada de luces y tal vez con un frenesí consumista.
A menudo tanto envoltorio, tanto regalo, nos asfixiamos del verdadero significado. Por eso, san Francisco de Asís cuando vio esto, que ya se empezaba a presentar en su época.
En la ciudad en la que estaba, que se llama Greccio, ideó el primer nacimiento viviente o pesebre viviente.

LA HUMILDAD DE DIOS, SIN FILTROS.
Y no lo hizo por estética, sino para palpar con los ojos la incomodidad y la pobreza que el niño eligió libremente. Quería ver la humildad de Dios sin filtros.
Esa es la esencia que debemos recuperar de nuestras novenas, las posadas, de nuestras visitas de amigos, que no sean simplemente una mera inercia social. sino más bien un ejercicio de caridad, de caridad sencilla y cercana.
Si esta Nochebuena, Jesús llegara de improviso a tu cena, ¿se sentiría en casa o se sentiría un extraño de su propia fiesta?
Porque de nada sirve conmemorar que Cristo nació en Belén hace siglos, si hoy no le permites nacer una vez más, o de una vez por todas, en tu propia vida.
Señor, que sepamos tener esa visión de los santos, que te buscaban como niño, que se pueden acercar a Ti, como niño.
San Josemaría también cuando se acercaban las fiestas de Navidad le gustaba tener a una imagen del niño Dios entre las manos.
Hay una imagen que es muy famosa porque pertenecía a unas monjitas de las que él era capellán.
San Josemaría, que les pedía la imagen, y él se quedaba en estos tiempos de Adviento y de Navidad jugando con el niño, haciéndole carantoñas, demostrándole su cariño.
Viendo a un Dios hecho hombre pequeñito, es como un esfuerzo en hacerse un personaje más.
En los centros de Opus Dei, suele ponerse una cuna durante todo el tiempo de Navidad, en donde está una imagen del niño Dios.
SE HA HECHO NIÑO
La costumbre es cuando uno entra, aparte de saludar al santísimo, darle -los que quieren- un pequeño beso a esa imagen, para hacer como entrar por los ojos.
Para vivir también ese “hacernos un personaje más”, que Dios todopoderoso, infinitamente grande, se ha hecho pequeño.
Se ha hecho un niño, para que nosotros tengamos esa posibilidad de acercarnos a Él.
Yo creo que es tan importante que en estas Navidades nos esforcemos por dar ese tono sobrenatural, por hacer estas estas imágenes, de san Francisco, de san Josemaría, de los centros del Opus Dei.
Que es como la costumbre de acercarse al niño, de ponerle al niño en el centro, de considerarlo.
Por eso decía antes, las posadas son como una excelente posibilidad de repensar esto, pero no solo las posadas.
También ha habido costumbres distintas a lo largo de los distintos países, porque han hecho cosas que justamente buscan esa unidad.
En Filipinas tienen una costumbre muy simpática también, de intentar tener una representación más grande de la venida del Señor.
Aquí en Ecuador, Colombia, Perú, hacemos una especie de novena en México, las famosas posadas en donde la gente también se disfraza.
LA FIESTA MÁS IMPORTANTE
Bueno, hay cantidad de cosas que son como muy bonitas y que nos tienen que llevar a pensar cómo podemos hacer nosotros también, esta espera de Jesús más real.
El otro día estuve en una casa y la dueña de casa me decía, «Me encanta el tiempo de Navidad.» Y es que efectivamente la casa estaba divina con imágenes de familia. Tenía un arbolito de navidad donde había colgado las fotografías antiguas de la familia, con un gusto exquisito, pero también mezclando estas dos ideas: la navidad, festividad y unión familiar.

Es que esto es lo que tenemos que buscar. Y cada uno tendría que buscar a su manera.
Que las imágenes grandes, generosas y hasta la música, o sea, es toda una ambientación que es la fiesta y es la fiesta más importante que tenemos.
Tenemos que intentar jugar con los sentidos, para que en todas las familias también sea algo como entrañable.
Que cuando pasen los años los hijos, los nietos guarden estas sensaciones en el corazón como lo hacía la Virgen que meditaba las cosas guardándolas en su corazón.
ESTAMOS MUY A TIEMPO
Yo me imagino que muchas veces lo habrá hecho con esos pequeños momentos de Belén.
Con esos pequeños momentos de encontrar a su Hijo Jesús, haciendo sus primeros pasos o sus primeras palabras o sus primeras caricias. Qué increíble, ¿no? Habrá guardado todo eso en el corazón.
Me parece que estamos muy a tiempo, para nosotros en este primer lunes, de la primera semana de Adviento de este 2025, empezar a hacer lo mismo.
Para pedirle realmente a Jesús, que nazca en nuestro corazón, para quitarle todas las cosas que podrían entorpecerle, rencillas, venganzas, resentimientos… y hacer que nuestro corazón esté sencillo, limpio de todas las cosas que lo pueden afear.
Señora, te pedimos que nos ayudes en este empeño.



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