ESCUCHA LA MEDITACIÓN

COMO BUCÉFALO EN PASTOS VERDES

“Dadles vosotros de comer”. Jesús nos recuerda que su petición de dar de comer a los hambrientos atañe a todos los cristianos. A nosotros nos compete ver cómo hacer eso realidad en el día a día, con nuestras palabras y con nuestras obras. El Señor quiere contar con nosotros, como contó con la colaboración de sus discípulos, para atender a la muchedumbre de almas que hoy le siguen buscando.

El Señor quiere contar con nosotros, así como contó con la colaboración de sus discípulos para atender esa muchedumbre que tenía mucha hambre.
“De que nos portemos como Dios quiere, dependen muchas cosas grandes”; decía san Josemaría.
Al comenzar el año, también queremos ponernos delante del Señor para ser buenos instrumentos, “Ser protagonista de los hechos contemporáneos”; como decía el Papa Francisco.
Buenos instrumentos en las manos de Dios: dóciles, humildes, con afán de servir, instrumentos en las manos de Dios. Trabajando por lo que el Señor quiere de cada uno de nosotros.
Fíjate en la compasión de Jesús al ver tanto gentío, no es un sentimiento estático, no es una simplemente constatación de estadísticas de cuánta gente había, a cuanta gente había que dar de comer, cuántos panes tenían…
Sino que Dios actúa, Jesús actúa, como también quiera actuar en este año con vos y conmigo, con todos en este pasaje que le leemos hoy.
Como también en otros pasajes; el de la pesca milagrosa o el tullido llevado a los pies con sus amigos…

PIDE COLABORACIÓN

Se percibe esa manera admirable que tiene Jesús, para ayudar a los demás, para también ayudarlos a que sean instrumentos de los demás.
El milagro, lo realiza Él, por supuesto, pero pide ayuda, pide colaboración a los discípulos, pide esos cinco panes y esos pocos pescados.
En conjunto es muy poco, pero Jesús cuenta con eso, esta realidad no solo habla del modo de actuar de Jesús, sino que nos enseña a nosotros también el camino.

Vana Gloria, bucefalo
¿Estamos dispuestos en este año, a ser instrumentos en la mano de Dios? ¿Estamos dispuestos a darle lo que nos pida, a veces, aunque nos cueste?
Hemos pensado ahora en este año, que esos cinco panes y esos pocos peces, son también para el Señor, lo que Él espera de cada uno.
Ellos se fiaron de Jesús, ellos acabaron saciados y recogieron esas sobras, como también nosotros veremos, a lo largo de este año.
Me acuerdo de esa historia que cuentan de Alejandro Magno, cuando tenía 20 años, como su padre le había regalado un caballo especial, nadie había conseguido montarlo, se llamaba Bucéfalo.
Ahora que estoy acá unos días en el campo, en la provincia de Buenos Aires, me suena también esta anécdota muy cercana, porque este caballo Bucéfalo, se mostró demasiado salvaje y también era muy indómito, era imposible de domar.
Le aconsejaron a Alejandro Magno que buscara a otro caballo, para no perder el tiempo, pero él estaba empeñado en domarlo.

LA LEVANTÓ HACIA EL CIELO

Al cabo de tres meses, después de muchas caricias, después de muchas palabras amigables, no pudo conseguir montarlo.
Pero un día, se dio cuenta de que el caballo tenía siempre la cabeza baja, especialmente en las jornadas de pleno sol y pensó que quizás tenía miedo del sol.
Entonces mientras el astro resplandecía en lo alto, Alejandro agarró la cabeza de la bestia, del caballo, con gran fuerza, la levantó hacia el cielo, hacia el sol y Bucéfalo lo miró por primera vez.
Cuentan que Alejandro notó que, desde entonces, los ojos del caballo se volvían cada vez más dóciles y que mantenía la cabeza siempre alta y orgullosa.
Algunos incluso dicen que tenía miedo de la sombra, pero desde entonces empezó a montarlo, se lanzó en una carrera al galope y después conquistó toda la Macedonia, conquistó toda Asia.
Bucéfalo, como cuentan, había vencido el miedo a mirar el sol, había vencido el miedo a mirar su sombra.
¿Por qué tener miedo también ahora en este año? Por qué también nosotros podemos en este año, no fiarnos del Señor, es un nuevo año para creer con fe, con esperanza.
El Papa ha cerrado la última puerta, la puerta de la plaza de san Pedro, de la Basílica de san Pedro, pero el año de la esperanza sigue viviendo, sigue a lo largo nuestro porque Dios no defrauda.

AÑO NUEVO, LUCHA NUEVA

En esta oración, que también queremos, como decía san Josemaría, encontrarnos en la soledad acompañada de nuestro corazón con el Señor, nos ayuda también a nosotros a hacer una nueva oración.

bucefalo
“Año nuevo, lucha nueva”, decía san Josemaría, y yo te animo a decir: “Año nuevo, oración nueva”.
Oración de trato como hijos, oración de trato como hermanos con Jesucristo, porque Jesús está pendiente de todos y de todo.
Nos enseña ese modo de actuar como Él también nos animó con su ejemplo, no nos llama un indiferentismo, como decía el Papa Francisco.
O, a que nos encerremos como este caballo, que solamente miraba para sí mismo, que se encontraba con miedo, porque veía el sol y lo asustaba o la sombra y lo asustaba.
Miremos a Jesús, en este Evangelio de hoy, se lo ve cansado con ganas de descansar, pero Jesús se preocupa por eso, se preocupa por la convivencia con los demás.
Jesús rompe ese saque de sus discípulos y les pregunta: ¿Qué podemos hacer? ¿Qué más van a hacer ustedes por estos que están ahí y que tienen hambre?

DESCUBRIR LO QUE DIOS NOS PIDE

¿Esa es tu actitud en este nuevo año? ¿Esa es tu actitud también ante lo que el Señor nos pide?
Podemos ser a veces un poco como Bucéfalo, muy encerrados en nuestras cosas y preocupaciones, por nuestros miedos.
Pidámosle al Señor, que también descubramos este querer descubrir lo que Dios nos pide.
Dios no se deja ganar en generosidad, no nos quedemos nosotros también entibiados.
No nos quedemos nosotros egoístas, porque Jesús sigue pidiéndonos esa colaboración, muchos lo siguen a Jesús y nosotros también podemos a veces seguirlo de lejos.
Es esta ocasión, el comienzo de año, no es tarde, sino que podemos aprovechar para también nosotros para dar de comer a todos.
Ayudando a Jesús también con nuestra misericordia por todos, y hacer ese gran milagro de la multiplicación de los panes y de los peces.
Cuenta el Evangelio, un poco como al comienzo del año:

“Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles largamente.” (Mc 6, 34)

COMPASIÓN

También en este año, el Señor quiere enseñarnos largamente como esa compasión que tuvo con esa multitud de personas que estaban ahí.
Cuenta el Evangelio:

“Era ya una hora muy avanzada cuando se le acercaron sus discípulos y le dijeron: «El lugar está despoblado y ya se ha hecho tarde. Despide a la gente para que vayan a las aldeas y a los pueblos del contorno a comprarse de comer.» (Mc 6, 35-36)

El Señor les dice: No, denles ustedes de comer, y les pregunta:

“Él les dice: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.» Después de haberse cerciorado, le dicen: «Cinco, y dos peces.»” (Mc 6, 38)

Jesús al ver a esa gran multitud de personas, que estaban ahí sentados en esos pastizales, verdes podemos pensar, que era primavera.

JESÚS SE PREOCUPA POR LA GENTE

“Los acomodaron por grupos de cien y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los fueran sirviendo, y comieron todos hasta saciarse.” (Mc 6, 40-42)

Así, igual que a orillas del lago de Galilea, aunque se acerque la noche, Jesús se preocupa por la gente, se preocupa por vos y por mí, se preocupa por cada uno.
Pensemos también nosotros ahora en este rato de oración: ¿Cómo nosotros podemos buscar, ese darnos a los demás, en este año que estamos empezando?
¿Cómo nosotros también, podemos cuidar especialmente este año de Esperanza, que se cerró, seguir cuidando nuestra esperanza?
Estar muy atentos a la esperanza y así como Bucéfalo, ese caballo de Alejandro, dejarnos guiar la cabeza a mirar el sol, a mirar a Cristo.
En estos días está saliendo la luna completa, repleta, en este hemisferio sur y se la ve “súper Luna”, y uno podría pensar; bueno, ahí sale el sol.
Se le escapó el otro día, una noche de estas, mientras cantábamos villancicos y efectivamente ese sol que estaba saliendo, esa luna que está por salir, es la que también nos da a nosotros, ese contemplar a Dios.

QUE NOS FIJEMOS EN ÉL

Ese contemplar a un Dios que nos ha creado, que se ha hecho hombre, que ha venido a la tierra para que lo miremos, para que nos fijemos en Él.
Que no tengamos miedo en este año, a mirar a Jesucristo, que es Él el que también nos habla y que también nos muestra su voluntad.
Queremos ser instrumentos de Cristo, ¡perfecto, buenísimo! Aprovechemos también para buscar esa soledad, para hablar con el Señor, que también quiere salir a nuestro encuentro y que quiere acompañarnos en nuestro corazón.
Esas son las palabras de san Josemaría, que te recomiendo, en amigos de Dios el punto 180.
Que la verdad, que esa soledad que también encontramos en la oración, nos debe acompañar siempre nuestro corazón a encontrarnos con Cristo, a hablar con Él.
¡Que sea una oración nueva, en este año nuevo!
Se lo pedimos a nuestra madre Santa María, para que también al empezar este año, sepamos también contemplarla junto a la Sagrada Familia de Jesús, María y José. Pidiendo también esa conversión para todos buscándolo a Él en todo momento.


Citas Utilizadas

1 Jn 4,19 – 5,4
Sal 71
Lc 4, 14-22

Mc 6, 35-42

Reflexiones

¡Ayúdanos Señor, a empezar este año volviendo nuestra mirada a tu Hijo, a siempre pensar en ayudar a los demás!

Predicado por:

P. Juan Manuel

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