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P. Federico

5 min

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COMIENZAN LOS 90 MINUTOS

Te despierto recordándote: “comienza hoy”. Nos jugamos tu vida en tu Cuaresma. Vívela bien, y vívela en lo secreto, entre tú y Dios.

“Comienzan los 90 minutos del deporte más hermoso del mundo”; como dice Luis Omar Tapia al inicio de los partidos de fútbol.
La frase viene de que así lo despertaba su abuelo los domingos, le decía: “peladito es hora de jugar el deporte más hermoso del mundo”
Pues así te despierto hoy: ¡esto comienza! No es un partido de futbol, es tu vida en tu Cuaresma la que nos jugamos.
Hoy suena el silbato y comienza la Cuaresma. Así: comienza. Como en cualquier partido importante hay que jugar bien desde el principio.
No es lo mismo empezar bien que empezar mal. Incluso por aquello que dicen: “el que pega primero pega dos veces”.
Y estos 40 días tienen la importancia que tiene tu vida. Porque pueden ser momentos de cambio, de perdón, de crecimiento.
Vamos a pegar primero a nuestro orgullo, nuestro egoísmo, nuestra flojera. ¿Cómo? Con oración, ayuno y limosna.
“La cuaresma es tiempo de lucha, sacrificios, cambios. Estos cuarenta días nos recuerdan que seguimos dentro del campo de fútbol.
El cronómetro corre, el rival acecha, no ha llegado el momento todavía de levantar la copa.

UN MAR ENCRESPADO

Cambiamos continuamente, a cada segundo crecemos o decrecemos, nos volvemos peores o mejores personas.
Nuestra vida es un mar encrespado. El barco siempre se mueve. Podemos ser arrastrados por el viento o, con esfuerzo, marcar nosotros el rumbo” (marzo 2023, con Él, José Luis Retegui García).
Otra comparación: “Las prácticas cuaresmales (penitencia, oración y ayuno) son como las pesas de un gimnasio.
¿Cuál es la utilidad de levantar unos bloques de metal una y otra vez? Subiendo y bajando ese peso tus músculos se agigantan. Más tarde, con unas extremidades más fuertes podrás levantar cualquier objeto.
La penitencia y el sacrificio ponen en forma el corazón. Poniendo un término de moda, la mortificación mejora la eficiencia energética. Con el mismo combustible, andas más kilómetros.
Vencerse tiene ese premio. Acciones que requerían grandes sacrificios, ahora las realizas con un dedo del pie. Pactar con la pereza es volver a un coche de gasolina de hace treinta años”.
Ahora, ese cambio, esa lucha, es entre tú y Dios. No para que lo vean los demás, no para que seas visto “por los hombres:

“Sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.” (Mt 6, 6)

Por eso, en el evangelio que se lee en la Misa del miércoles de ceniza te escuchamos, Jesús, cuando nos recomiendas: ayunar, hacer oración, dar limosna. Y todo: sin llamar la atención.

TAN CONTENTOS COMO SIEMPRE

Porque qué mérito tienes si pones cara triste o te ves disgustado y te preguntan ¿qué te pasa? A lo que respondes: es que eso no lo puedo hacer porque es parte de mi Cuaresma…

la cruz, exulta, tambien en las malas, 90 minutos
Es como ese dar limosna e ir trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres.
O hacer oración en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres.
O ayunar y poner cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan.
Simplemente ayunamos hoy y el viernes santo y andamos tan contentos como siempre, no comemos carne los viernes y no nos quejamos.
Y si solo hay carne, pues nos buscamos la vida y buscamos otra cosa, o decimos “es que hoy no tengo hambre” con cara sonriente, sin actitud de víctima.
Hacemos oración sabiendo que la oración es un don, un regalo de Dios; no es algo que nos quita tiempo…
Tal vez hace falta que nos lo expliquen con términos más actuales. Te comparto algo que leí y que te puede servir:

“La inexistencia de redes sociales hacía que los pobres fariseos anunciaran sus logros de un modo más rudimentario. Habían sido educados en que lo exterior era un reflejo de lo interior. Jesús, en cambio, altera el orden: de dentro a fuera (…)”

QUE NUESTROS ESFUERZOS DEN FRUTO

A no publicar en estos cuarenta días ninguna foto nuestra en el perfil de Instagram, para que nuestros ayunos y penitencias los note: no los hombres,

“Sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.” (Mt 6, 6)

Dios hace virales los videos anónimos. Para que nuestros esfuerzos den fruto, debemos enterrarlos, como las semillas.
Te pongo un ejemplo aplastante: Santa Catalina Labouré ingresó en las Hijas de la Caridad de París para servir a Dios en los pobres.
En su convento recibió una aparición de la Virgen Inmaculada mandándole extender por el mundo la devoción a la medalla milagrosa.
Ella obedeció con una discreción absoluta, transmitió el mensaje de la Virgen a su confesor y se mantuvo oculta entre las cuatro paredes del convento.
Desde 1830 hasta su muerte en 1876, aparte de su confesor, que escribió el relato de las apariciones sin desvelar su nombre, nadie supo quién era la vidente de las apariciones de la medalla milagrosa, ni siquiera sus hermanas de comunidad.

María mi Intercesora, 90 minutos
Vivió como una monja más, dedicada a oficios como barrer, lavar, cuidar a los enfermos y a los ancianos con inmensa misericordia y en completo anonimato.
Sin desear la atención de los miles de devotos que ya portaban la medalla que gracias a ella se había elaborado.
El silencio es el mejor amplificador de nuestras buenas obras. El bien oculto llega más lejos.
Estar pendiente de lo de fuera produce una dispersión contraria al espíritu de recogimiento de quien aspira a ser alma de oración.

MIEDO A MIRARNOS POR DENTRO

La sociedad tecnológica ha derivado en tener la mente ocupada en una gigantesca avalancha de videos, noticias y fotos, una detrás de otra, que nos impiden mirarnos dentro.
Cualquier cristiano puede proponerse en cuaresma ayunar de teléfono. El ayuno tecnológico nos producirá hambre, como toda penitencia, pero la consecuencia será un alma saciada de las delicias del espíritu.
Quizá el deseo de distraerse a toda costa con el móvil oculta un miedo a mirarnos por dentro.
¿Por qué no nos gusta? A lo mejor pensamos que es como abrir un cajón que sabemos que está desordenado y preferimos la táctica de “ojos que no ven, corazón que no siente”.
Te propongo abrir el cajón sin miedo. De acuerdo, encontrarás cosas que no te gustan, pero las puedes ordenar o tirar a la basura.
Pero, también hallarás sorprendido cosas que son buenas, que son útiles y que creías perdidas.
Haz silencio, habla con Jesús de tu vida y redescubre los deseos inmensos que tienes de mejorar, los sinceros deseos de perdonar y amar a los que te rodean.
Tu cajón no apesta, huele muy bien; y con el perfume del encuentro con Jesús, cada vez mejor”.
Comienzan los 90 minutos, los 40 días. Vívelos bien, vívelos entre tú y tu Padre Dios.
Tu Padre ve en lo secreto y tu Madre, santa María, ve con Él. Ellos te recompensarán.


Citas Utilizadas

Joel 2, 12-18
Sal 50
2Co 5,20-6,2
Mt 6, 1-6.16-18
marzo 2023, con Él, José Luis Retegui García
Luis Omar Tapia

Reflexiones

¡Ayúdanos Señor a tener voluntad, a hacer ayuno, a hacer penitencia, para tener un alma saciada de las delicias del espíritu!

Predicado por:

P. Federico

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