Queda poco para la Semana Santa, estamos en la semana que la Iglesia tradicionalmente llama la “Semana de Pasión”. En algunos lugares ya se cubren la las imágenes, se cubren los crucifijos y todo nos va adelantando de que está a punto de llegar el momento más importante de nuestra fe, el momento más importante de nuestra vida, el momento de nuestra redención.
En la liturgia, la Iglesia, nos va presentando textos que nos van dirigiendo hacia eso. Hoy en el evangelio Jesús nos dice esto muy claramente. Jesús ya está hablando de su partida, dice:
“(…) adonde yo voy, ustedes no pueden ir…”
(cfr. Jn 8, 21)
y la gente entiende.
Precisamente lo que Jesús quiere decir, quizá no lo entiendan en el sentido, pero en el fondo dicen:
“¿Acaso va a morir que nos dice esto? …”
(cfr.. Jn 8, 22).
Jesús no afirma ni niega, pero podemos decir que implícitamente está diciendo sí, sí voy a morir, por eso ustedes no pueden seguirme.
Lo que se viene es la misión para la cual me he preparado o me ha preparado mi Padre desde toda la eternidad. Esta es mi misión más importante como Hombre y como Dios. Desde toda la eternidad y, especialmente, desde el pecado de Adán y Eva, vengo preparándome para este momento. Vengo a salvar al hombre, a mostrarle que lo amo tanto que estoy dispuesto a todo por amor a él.
Y uno puedo pensar: sí, por amor al hombre… Pero por amor a mí, por amor a ti. Jesús te está hablando a ti y me estás hablando a mí. Y en este rato de oración, queremos ajustar nuestros oídos para escucharlo con más claridad: “Jesús, quiero escuchar lo que me quieres decir… Y me estás diciendo que todo esto lo haces porque me quieres”.
CARTA DE JESÚS
Queremos ajustar nuestros oídos para darnos cuenta de ese amor tan grande que nos tiene.
Pensaba que nos podía servir, imaginarnos que Jesús mismo nos está escribiendo una carta a cada uno de nosotros antes de padecer. Te está diciendo que donde yo voy ustedes no pueden venir, pero te quiero dejar un testamento.
¿Qué crees que te diría? ¿Qué cree que te diría si Jesús te escribiera una carta a ti justo antes de su pasión?
Yo hoy voy a hacer un ejercicio que es un poco arriesgado; es un atrevimiento grande. “Pero Jesús, Tú me lo permites, porque me parece que nos puede ayudar a todos, a mí en primer lugar, y a todos los que están haciendo este rato de oración.
Nos pueden ayudar a reflexionar, a hacer oración y a prepararnos para la Semana Santa.”
Lo que lo que quiero hacer es ponerme en el lugar de Jesús y aquí ir leyendo una carta que te mandaría a ti el Señor. Obviamente quieres una carta que habla de cosas más generales y tú, que estás escuchando este rato de oración, estos 10 minutos, puedes ir aplicando esto a tu vida, ir viendo qué te diría el Señor a ti en particular.
Puedes ir complementando lo que aquí decimos con tu propia experiencia. Comencemos.
“Te escribo estas líneas poco antes de morir para que entiendas el sentido de todo lo que viviremos. La próxima semana será Semana Santa. Y quiero que te des cuenta de que todo esto, toda mi pasión, mi muerte y mi resurrección, lo hago por amor a ti.
Sí, desde antes de la creación del mundo pensé en ti. En que quiero que pases conmigo toda la eternidad. Te quiero mucho. ¡Te quiero hacer feliz! Pensé en ti cuando creé el mundo y todas sus potencialidades.
PENSÉ EN TÍ
Tu trabajo, las cosas que te gustan, tus hobbies, tus intereses, todo eso, lo pensé cuando cree el mundo.
Pensé en ti cuando inspiré a los artistas que te gustan para que hicieran sus libros, sus películas, sus cuadros, sus canciones, sus bailes. Todo eso, lo inspiré pensando en ti. Pensé en ti al crear el lugar donde vives, la naturaleza, la creación, al desarrollar toda una familia dónde naciste. Pensé en ti en toda la creación. Sé que tu vida no siempre ha sido fácil y, a veces, cuando escuchas que pensé en ti en todas estas cosas, dices: ¿Y dónde estabas en tal situación? ¿Dónde estabas en tal otra…?
No siempre ha sido fácil tu vida, pero ¿quién serías si tu historia hubiese sido distinta? No serías tú. Quizá no me conocerías, no me amarías y no podrías estar escuchando esta carta que te estoy enviando.
Además, lo más importante de tu vida no es cuánto disfrutas o lo que tienes. Yo estoy presente en tu vida y eso es suficiente, porque yo quiero que seas feliz de verdad. ¿No me crees?
Mira lo que voy a hacer por ti la próxima semana: voy a morir en la cruz. Voy a sufrir golpes, escupitajos, críticas, desprecios, latigazos, maltratos… Pero nada de eso me importa, porque lo hago para llevarte al cielo y eso vale la pena.
No te preocupes por mí. Te hago un spoiler: voy a resucitar. No te preocupes por mí. Pero todo lo que voy a hacer en mi pasión va a perdurar. No te preocupes por mí, porque voy a estar bien, porque sé que todo tiene sentido, te voy a salvar, te voy a facilitar el camino al cielo.
JESÚS ES NUESTRO REDENTOR
No lo voy a hacer por ti; tú tienes que querer. Pero voy a hacer que sea ese camino mucho más fácil. Voy a darte toda la ayuda, toda la fuerza, toda la gracia y que necesitas para recorrerlo.
No solo eso, sino que tú vas a poder volver con tu memoria, con tu imaginación, con tu corazón a ese momento de mi pasión. Siempre que quieras puedes volver y no sólo puedes volver como un recuerdo, como algo del pasado.
Sino que puedes revivirlo cada vez que participas de la santa Misa y que no es un recordatorio, es mucho más que un recuerdo. Es volver a vivir, trasladarte una vez más a ese momento tan importante de la pasión.
Te voy a hacer vivir todo eso de nuevo para que veas cuánto te quiero cada vez que vayas a la santa Misa, cada vez que me pidas perdón en la confesión y cada vez que participes en algún sacramento.
Lo único que te pido es que no me dejes solo que me acompañes.
Mira a mi mamá, aprende de ella. Ella me acompañó durante mi pasión. Estuvo ahí, al pie de la cruz, y aunque sufrió, después disfrutó por toda la eternidad. Porque se dio cuenta, supo desde el principio, pero después se dio cuenta de que todo eso lo hacía por amor a ti y ella te quiere, casi tanto como yo.
Acompáñame estos días de pasión. No dejaré que te pase nada. ¡Nunca te va a pasar nada! Vas a ver que voy a entrar en tu alma y te llenaré de mi amor. Mira tu vida, no importa de dónde vengas, lo importante es que si tú quieres, yo te puedo hacer feliz para siempre, para siempre, para siempre…
Yo soy tu mejor amigo, soy tu redentor, soy Jesús.”

