Esta Fundación Pontificia Internacional, perteneciente al Dicasterio para el Clero, se dedica desde hace más de siete décadas a apoyar a la Iglesia católica allí donde es perseguida, pobre o necesitada. Su misión se resume en tres palabras que guían todo su quehacer: Oración, Información y Acción.
Una historia que nace del perdón.
ACN fue fundada en 1947 en la abadía de Tongerlo (Bélgica), por el canónigo P. Werenfried van Straaten, por inspiración del Papa Pío XII. En los días oscuros de la posguerra, cuando Europa aún sanaba las heridas del odio, este sacerdote comprendió que su misión era “restaurar el amor en el mundo”. Su primera tarea fue ayudar a los sacerdotes y fieles alemanes desplazados tras la Segunda Guerra Mundial. De esa iniciativa nació una obra de reconciliación que pronto amplió su apoyo a los cristianos perseguidos detrás del Telón de Acero, y más tarde, a comunidades necesitadas de África, Asia y América Latina.
Presencia y alcance global.
Hoy, ACN está presente en 23 oficinas nacionales y cada año se financian alrededor de cinco mil proyectos en 138 países.
Formas concretas de ayuda.
- Medios de transporte para la atención pastoral.
- Formación y sostenimiento de seminaristas, sacerdotes y religiosas.
- Ayuda de emergencia a comunidades afectadas por catástrofes naturales o guerras.
- Apoyo a medios de comunicación católicos, distribución de Biblias, materiales y literatura catequética.
- Construcción y reconstrucción de iglesias, conventos y seminarios en zonas devastadas por la guerra o la pobreza.
Más que una ONG, ACN es una obra de fe y amor. Su identidad pontificia le da un carácter pastoral: actúa in nomine Ecclesiae, en fidelidad al Papa y en servicio a la Iglesia universal. Cada benefactor, voluntario o colaborador forma parte de una misma familia espiritual, llamada a ser puente entre quienes sufren y quienes desean aliviar ese sufrimiento.

Cómo convertirse en benefactor.
Cualquier persona puede unirse a esta misión. Ser benefactor significa participar, mediante la oración, el sacrificio o la donación, en la construcción del Reino de Dios. Las aportaciones pueden realizarse en línea, a través de la página oficial:
Un llamado a conocer, orar y actuar.
ACN invita a los creyentes del mundo entero a no permanecer indiferentes. Detrás de cada historia de persecución hay un rostro, una fe que resiste y una Iglesia viva que necesita nuestro apoyo. Informarse sobre la realidad de los cristianos perseguidos, orar por ellos y sostenerlos con generosidad es, hoy, un acto de justicia y de amor.
Como decía el Padre Werenfried, “los hombres son mucho mejores de lo que pensamos; solo necesitan una palabra ardorosa que inflame sus corazones”. ACN continúa pronunciando esa palabra, haciendo visible el amor de Cristo allí donde la fe es probada y donde el Evangelio se sigue escribiendo con lágrimas.
Para más información, contactarse a través de correo electrónico: [email protected],



Deja una respuesta