Para entender el calado de este encuentro, es necesario detenerse en una pregunta que muchos laicos se hacen en nuestras parroquias y comunidades: ¿Qué es, exactamente, un Consistorio?
En la tradición de la Iglesia, el Consistorio es la reunión formal del Colegio Cardenalicio convocada por el Santo Padre para consultarle sobre asuntos de grave importancia o para dar solemnidad a ciertos actos. Es, en esencia, el «consejo de sabios» y pastores que asiste al Papa en el gobierno de la Iglesia universal.
Entendiendo las formas: Ordinario vs. Extraordinario

Para el laico que vive su fe en el día a día, puede parecer un tecnicismo, pero la diferencia de forma revela una diferencia de urgencia espiritual:
León XIV ha optado por la vía Extraordinaria. No ha querido decidir solo desde un despacho; ha llamado a los pastores de los cinco continentes para que se detengan a mirar juntos el horizonte de este 2026.
Basado en las crónicas de este encuentro histórico, comparto con ustedes cuatro claves que definen este nuevo rumbo:
1. El Discernimiento como «Pausa Sagrada»
Una de las ideas más potentes que ha dejado este Consistorio es la noción de la «pausa sagrada». En un mundo donde la política y la sociedad reaccionan de forma espasmódica a las crisis, el Papa propone un método diferente: el silencio orante antes de la acción.
Durante las sesiones de este mes de enero, se destacó que el Consistorio no buscaba aprobar decretos de forma burocrática. El Papa pidió a los cardenales que hablaran con parresía —esa palabra griega que significa hablar con total libertad, claridad y valentía—. Se ha pasado de una estructura de «informe de gestión» a una de «diálogo de hermanos».
Para los laicos, esto es una lección de vida: en nuestras familias y movimientos, el discernimiento no es elegir entre dos opciones, sino buscar juntos la voluntad de Dios a través de la escucha atenta del otro.
2. La Reforma del Corazón: El servicio sobre el poder
Los detalles que han trascendido de este encuentro muestran a un Papa que prioriza los gestos sobre los protocolos. León XIV ha dejado claro que la verdadera reforma de la Iglesia es la del corazón. De nada sirve cambiar las leyes si no cambian los pastores y los fieles.
El Papa ha propuesto una visión donde la autoridad no se entiende como honor, sino como un servicio radical. Se nos invita a todos a despojarnos de cualquier barniz de clericalismo o autoritarismo.
El «estilo de gobierno» que emana de este Consistorio es el de la cercanía con el que sufre. La transparencia y la sencillez evangélica no son solo requisitos administrativos, son exigencias del amor a Cristo. Esto nos interpela a ser protagonistas de una Iglesia donde lo importante no es el cargo, sino la entrega.
3. La Simplicidad como Estrategia de Cercanía
Los rasgos de este primer consistorio del pontificado han sorprendido por su sobriedad. Se han eliminado las pompas innecesarias para dar paso a la fraternidad. El Papa ha buscado activamente el encuentro informal con los cardenales, especialmente con aquellos que vienen de las regiones más golpeadas por la pobreza o la violencia.
Esta «estrategia de la sencillez» es vital para nuestra labor evangelizadora en Latinoamérica. En un continente que a menudo sufre la frialdad de las estructuras, la Iglesia debe ser hogar.
En el ámbito digital —donde muchos de nosotros nos movemos hoy— esto significa que no necesitamos contenidos fríos o distantes, sino testigos que transmitan la paz y la sencillez de Cristo. Si el Papa busca la sencillez ante el Colegio Cardenalicio, ¿cómo no vamos a buscarla nosotros en nuestro trato diario y en nuestras redes sociales?
4. La Voz de las Periferias en el Centro de la Misión
Finalmente, este Consistorio ha puesto el foco en lo que el Papa llama las «periferias existenciales». Para nosotros en Latinoamérica, esto tiene un significado especial. Las preocupaciones de nuestras Iglesias locales —la lucha contra la pobreza, la crisis ecológica, la defensa de la vida y la protección de la familia— han dejado de ser temas «regionales» para convertirse en el corazón de la agenda de la Iglesia universal.
Se ha subrayado que el Consistorio es, ante todo, un «servicio al Pueblo de Dios». El Papa ha insistido en que el futuro de la Iglesia se juega en su capacidad de ser voz de los que no tienen voz. El compromiso con los más vulnerables no es una opción política, sino una respuesta de fe. León XIV nos invita a mirar a Cristo en el rostro del hermano que sufre, recordándonos que la Iglesia está viva cuando se ensucia las manos en las periferias de nuestro continente.

5. Un ritmo de familia: Continuidad para la unidad
Un punto crucial que define este nuevo estilo es la continuidad. León XIV ha anunciado que el próximo Consistorio Extraordinario se celebrará en junio, y que a partir de entonces se establecerá una frecuencia anual.
Esta decisión facilita que los cardenales se conozcan más entre ellos, pasando de ser conocidos por un nombre a ser verdaderos colaboradores que comparten sus realidades pastorales. Pero, sobre todo, este ritmo anual permite que el Colegio Cardenalicio esté permanentemente alineado con el Santo Padre.
Al verse con regularidad, la Iglesia universal no camina a diferentes velocidades; el corazón de la Iglesia late en sintonía con el Sucesor de Pedro, garantizando una unidad de criterios y una respuesta conjunta ante los retos del mundo actual.
Un llamado a caminar juntos
Este Consistorio Extraordinario no puede quedarse en una noticia de Roma. Sus cuatro claves —discernimiento, reforma interior, simplicidad y atención a las periferias— deben aterrizar en nuestras comunidades de base, en nuestros trabajos y en nuestros hogares.
León XIV nos ha mostrado que la Iglesia es capaz de renovarse sin perder su esencia, volviendo siempre a la fuente que es Jesucristo. Como laicos, tenemos la hermosa misión de ser los pies y las manos de este nuevo ritmo eclesial en cada rincón de nuestra amada Latinoamérica.
Es tiempo de caminar juntos, con la alegría de saber que, como decía san Josemaría, nuestra ambición debe ser servir, porque en el servicio encontramos nuestra verdadera libertad.




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