ESCUCHA LA MEDITACIÓN

¡INVITADOS A SER CHIQUITOS!

ENTENDER LO NECESARIO Hoy leemos en el Evangelio las siguientes palabras: «Te doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has […]

ENTENDER LO NECESARIO

Hoy leemos en el Evangelio las siguientes palabras:

«Te doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a los pequeños». 

Con estas palabras Tuyas, Señor, haces referencia a una gracia, por decir así, que reciben los pequeños de parte de su Padre Dios. Y esa gracia consiste en percibir, en captar lo que los mayores, los grandes y los sabios no han podido captar. 

Y entonces, dado que se trata en el primer caso de pequeños y en el segundo caso de sabios y entendidos, me parece que lo que tú estás haciendo es poner énfasis precisamente, en ese regalo de Dios y no tanto en la capacidad de los oyentes, en su capacidad intelectual, cultural o de memoria.

O sea, no es cuánto uno es conocedor de verdades, sino cuánto uno es beneficiado por regalos que Dios nos da, si es que le dejamos espacio. 

Vuelvo a leer,

«Te doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a los pequeños». 

Yo creo que lo que nos estás proponiendo, Señor, es que aspiremos a ser pequeños, que no es el mejor camino el de confiar en el propio conocimiento y la propia experiencia, solamente. 

Obviamente que son cosas súper buenas, y cuanto más conozcamos, mejor. Cuánta más experiencia hayamos acumulado, pues también vamos a tener una sabiduría que se adquiere con el transcurso del tiempo. 

ASPIREMOS A SER CULTOS

Pero hay cosas que no van a poderse alcanzar con esa experiencia ni con esos estudios o formación. 

Hay algo que Tú, Señor, regalas a las personas que dejan espacio, como dijimos. 

Entonces, aspiremos como seres humanos a ser lo más cultos que podamos, a tener también en cuanto a la fe el mejor conocimiento, la mejor formación que esté a nuestro alcance. 

Pero que esto no nos impida saber y entender cosas que Dios nos quiere compartir porque es bueno y no tanto por lo mucho que hayamos estudiado o lo mucho que hayamos leído o las muchas, quizás, entradas a alguna página de internet que hayamos hecho con preguntas, aunque sean de la religión. 

Yo oí, porque tengo amigos españoles, que hablan de que en las corridas de toros, a un toro se le puede indultar porque ha hecho una muy buena faena. Pero a ese toro no se le vuelve a poner en una plaza de toros, porque habría ya aprendido que el enemigo no es el trapo, sino la persona que mueve el trapo. A ese toro lo llaman resabiado, que conoce mucho. 

Bueno, no es esto una apología del mundo taurino, simplemente cuento una anécdota que he vivido y entonces me sirve para hacer ver que, una persona, cualquiera de nosotros, que ante verdades que el Señor nos ha venido a comunicar al mundo, como primera reacción tuviéramos el ¡ah, eso ya lo sé! O ¡no me dice nada nuevo, no tengo nada que aprender! 

invitados a ser chiquitos

SER PEQUEÑOS

Ya sea porque el que por ejemplo, da una charla, una clase, o el que está predicando no se ha preparado mucho a nuestro modo de ver. O porque nos apoyamos mucho en lo que nosotros hemos estudiado. Me parecería que nos estaríamos cerrando a ese regalo.

Yo creo que hay que aspirar a ser de esos pequeños a quienes el Señor les puede dar regalos y estos los van a valorar con esa actitud del pequeño que se sorprende, que coge con sus dos manitos, que se queda mirando. Que va tanteando con sus deditos que de qué se trata, o cómo se usa, y quizás antes hay que desenvolver el regalo.

Hay unas palabras de San Juan de la Cruz que dicen:

“Para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes, de manera que el no sé, no es una frase que podamos decir para fingir una ignorancia, ha de ser una expresión convencida de que nuestro conocimiento es limitado. De este modo me parece que es honesto, no tiene por qué fingir, no tiene por qué forzarse”.

Yo les comentaba a mis alumnos que además de haber estudiado para ser abogado, que lo soy y lo estudié por lo que la Iglesia pide, para que un sacerdote se ordene, tres años de filosofía, cuatro años de teología y después hice una licenciatura y un doctorado, eso suman casi 10 años… Además de los años de universidad estudiando Derecho.

QUEDA MUCHO POR APRENDER

Y mi conclusión al final de esos años de estudio es que no sé nada, o sea Dios es infinito, Dios es inabarcable, por supuesto que te sirve todo lo que has ido aprendiendo, pero es mucho más, mucho, muchísimo más lo que queda por aprender.

Vamos a cogernos de estas palabras de San Juan de la Cruz

“para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes”.

Ese ir por donde no sabemos, es el Dios infinito con su mensaje perfecto.

Ir por donde no sé, a veces me puede parecer: No, estoy yendo por un camino que sí sé, porque son cosas que ya conozco. Sí, pero muy probablemente tengan una lectura hoy distinta que cuando la leí por última vez, cuando la repasé o la oí por última vez.

Hagámonos como niños, como nos aconseja el Señor y asombrémonos del amor de Dios, de su mensaje que tiene respuestas de verdad para todo.


Citas Utilizadas

Job 42, 1-3. 5-6. 12-16

Sal 118

Lc 10, 17-24

Reflexiones

Señor, que sepa escuchar Tu Palabra y hacerla vida. Que tenga la sencillez de un niño para aprender y para amarte.

Predicado por:

P. Luis Andrés

¿TE GUSTARÍA RECIBIR NUESTRAS MEDITACIONES?

¡Suscríbete a nuestros canales!

¿QUÉ OPINAS SOBRE LA MEDITACIÓN?

Déjanos un comentario!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.


COMENTARIOS

Regresar al Blog
Únete
¿Quiéres Ayudar?¿Quiéres Ayudar?