UN DIÁLOGO CON SUS APÓSTOLES
Estamos al borde del mar de Galilea, en la zona norte de Israel. Está Jesús con sus discípulos caminando. Han tenido varios días de predicación y se paran un momento, solo ellos, como un momento más de descanso.
También un momento de estar más en intimidad, porque necesitaban esos momentos más tranquilos, esos momentos en que conversaban entre ellos y en los que Jesús les transmite esas ideas que iban a ayudar a cada uno de esos apóstoles, a transformarse en esos verdaderos transmisores de la Palabra de Dios.
Y en ese momento, Jesús quiere tener un diálogo muy íntimo con ellos. Entonces les pregunta, esa primera pregunta que es como para abrir un tema, aunque Jesús quiere ir un poco más allá. Les pregunta a ellos:
«¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ahí seguramente los apóstoles habrán empezado cada uno a decir algo,
«unos dicen que eres Elías, que eres alguno de los profetas, que eres Juan Bautista que ha resucitado, que eres alguien que viene a recordar algo importante, que eres un enviado de Dios».
¿QUIÉN SOY YO?
Dan distintas respuestas que todas van en el orden de decir que Jesús es alguien importante, alguien que viene de Dios.
Pero en realidad Jesús, pienso yo que lo que le importa no es lo que dice la gente, así como todo el mundo, sino que va a hacerles la pregunta más importante
«¿Quién dicen ustedes que soy yo?»
A mí me interesa saber lo que tú, mi amigo, piensas que soy yo.¿A quién seguiste? ¿Seguiste a un señor que dice cosas interesantes o a una persona que hace milagros? ¿A un sabio de Israel o a quién seguiste tú?
Y Pedro se adelantó.. Pedro es el que le da la respuesta directa, toma ese protagonismo porque es la cabeza de los apóstoles y habla en nombre de todos y le dice una frase que quedará redonda para siempre:
«Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo».
Se hace el silencio entre todas esas personas que estaban ahí, entre los apóstoles del Señor. Sorpresa ¿no? ¡Qué declaración más impresionante! No es una frase que se diga así como así,
«Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo».
PEDRO, PIEDRA DE BASE
Cristo, Hijo de Dios. Pedro está reconociendo que Jesús es Dios, que no es una persona cualquiera y Pedro dice esto, Jesús se lo recordará después, no porque lo sabe, eso no se lo dice ni la carne ni la sangre sino el Espíritu Santo que habita en él.
Es una especial asistencia del Espíritu Santo y por eso entonces el Señor le va a decir por eso tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia y él que ya era el más importante de los apóstoles, el que hacía cabeza, queda como determinado, esa primacía queda consagrada.
Pedro no es uno más, Pedro tiene una especial asistencia del Espíritu Santo, Pedro es la piedra de base. Y esta narración de hoy aparte de admirar esa fe de Pedro y esa declaración de la divinidad de Jesús, nos invita entonces a mirar a Pedro, a mirar al Papa y delante del Papa, teniendo presente esa imagen del Papa.
En este rato de oración podemos contemplar que ante él caben dos actitudes. Dos actitudes que nos ayudarán a quererlo cada vez más con un cariño, que es a la vez humano y sobrenatural.
En primer lugar, rezar por él. Y en segundo lugar, saber qué nos está diciendo en este momento. Primero rezar por él.
PARA QUE DUERMA BIEN…
Una vez leí una historia que le sucedió al Papa Pablo VI, era sobre un obispo africano que un día se le acercó y le dijo: —Santo Padre perdón por la pregunta, pero duerme usted bien en las noches. El Papa un poco extrañado le dice: —Pues si bastante bien. ¿Por qué me hace esa pregunta?. El l obispo le dice: —Mire, cuando yo era pequeño nos cuidaba una mujer que siempre antes de acostarnos nos decía: “Vamos a rezar una Ave María por el Papa de Roma para que duerma bien”. Y quería ver -decía este obispo-, si esa oración era eficaz. Y ahí los dos sonrieron.
Pero pienso que el Papa quedaría muy emocionado, al pensar que todos los días este obispo durante toda su vida había rezado esa Ave María por el Papa para que durmiera bien.
El Ave María es una oración muy eficaz. No es que nosotros tengamos la posibilidad de preguntarle al Papa si es que duerme bien, pero sí que sabemos por la fe que toda oración es eficaz. Y la oración por el Papa especialmente, porque si la cabeza está sana, el cuerpo estará sano, son oraciones de ida y vuelta.
Además el Papa, su primera preocupación siempre -sea quien sea el Papa-, es la iglesia y todas las oraciones de todos los cristianos por el Papa que serán muchas -gracias a Dios muchísimas- que le llegarán cada día. Y si todos nos unimos en oración, el Señor hará que eso sea muy eficaz.
REZAR POR EL PAPA
Además si el Papa está con esa primera preocupación que somos nosotros los miembros de la iglesia, entonces esas oraciones nos llegarán de vuelta.
San Josemaría contaba que su primera noche en Roma, cuando llegó para ver temas de la fundación, él pasó toda la noche en oración por el Papa. En el balcón de la habitación donde estaba hospedando, daba a una plaza y desde ahí se podía el Palacio Apostólico. Entonces viendo ese palacio donde vivía el Papa, san Josemaría pasó toda esa noche en oración el amor al Papa.
Decía él que es lo más importante después del amor a Jesucristo y a la Virgen obviamente. Pero ese amor al Papa se manifiesta en la oración por él pidiéndole al Señor, que él lo conserve, lo llene de vida, lo haga feliz en la tierra y lo proteja siempre de todos los peligros.
Vamos a pedirle hoy en este rato oración, especialmente por el Papa León XIV para que el Señor lo proteja, lo conserve y lo llene de vida y de salud.
Que lo haga feliz en esta tierra , ya que él que tiene ese peso tan grande sobre los hombros. El peso de llevar toda la iglesia. Que él sea feliz, que tenga paz interior y que pueda guiar a la iglesia por este camino.
POR SUS INTENCIONES
En segundo lugar, el Papa tiene esa cercanía con el Espíritu Santo. Nos transmite esas prioridades que vienen del Señor.
Y, ¿cuáles son las intenciones del Papa? No las sabemos todas, pero algunas nos las va transmitiendo a través de vídeos, de las redes sociales y nos va diciendo qué es lo que está pidiendo hoy en día el Papa y qué nos está enseñando.
También lo podemos ver en esas catequesis que hacen los días miércoles y que salen publicadas casi instantáneamente en la página web del Vaticano. Lo mismo que en esos vídeos o esas enseñanzas que aparecen en las redes sociales o en otros medios de comunicación. Por ejemplo, este año nos ha escrito una encíclica Magnífica Humanitas sobre la dignidad de la persona.
En estos tiempos de la inteligencia artificial, también durante las catequesis de los miércoles, nos ha ido enseñando sobre distintos documentos del Concilio Vaticano II. Vamos a meternos un poco más en todas esas intenciones, en todas esas enseñanzas del Papa.
Y para terminar, vamos a acudir a María, Madre de la Iglesia. Ella es madre de modo especial del Papa. También ella lo va a proteger. Se lo pedimos especialmente al terminar este rato de oración: Ilumina, protege e impulsa al Papa.




Deja una respuesta