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P. Felipe

5 min

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ASUNCIÓN DE LA VIRGEN

La Virgen se preocupa de nuestro presente en la tierra y de nuestro futuro en el Cielo.

Nos vamos con la imaginación a un momento del siglo primero, Jesús ya resucitado se fue al cielo en cuerpo y alma, envió a sus discípulos a predicar, ellos están repartidos por todo el mundo conocido en la época; oriente, occidente, van de un lado hacia otro llevando el mensaje de Jesucristo.

La Virgen vive con San Juan en Éfeso, una ciudad de Grecia donde viven juntos los dos, quizás también están con algún otro discípulo durante un tiempo, muchos cristianos van a verlos, a conocer a la Virgen, a estar con ellos.

La Virgen ya pasado el tiempo ya tiene esas ansias de volver a ver a su Hijo, de irse al cielo. Tiene una paz muy grande, ella siempre ha hecho la voluntad del Padre del cielo, ella que le dijo Nazaret, hacía muchos años: “He aquí la esclava del Señor, hágase mi según tu palabra” cumplió hasta el final esa disposición,  esa petición que le hizo Dios a través del Ángel.

LA VIRGEN SUBE AL CIELO

Y ahora entonces ya pasado el tiempo,tiene esas ansias de volver a ver a su Hijo, y entonces ahí desde Éfeso sube al cielo en cuerpo y alma, San Juan la acompaña, quizá algún otro discípulo y ven que primero ella se duerme, luego se va al cielo en cuerpo y alma.

¡Qué bonito pensar! que Nuestra Madre que había sido tan fiel en esta Tierra ha recibido ese regalo tan grande, no sólo de irse al cielo, sino que está en cuerpo y alma con su Hijo Jesús, que también ha resucitado y está disfrutando del cielo.

Nos imaginamos esa Asunción, los ángeles que miran a Nuestra Madre, los santos que habían podido entrar después de la resurrección de Jesús, ahí en un lugar especial estaría San José mirándola con esa cara de alegría, con esa sonrisa que ella tanto  había echado de menos durante ese tiempo aquí en la Tierra.

Le da un abrazo grande y la conduce donde el Rey del Universo, su Hijo Jesús, la conduce a su trono, porque al lado de Jesús se sienta ella a regir todo el universo; el cielo y todo lo creado.

Y nosotros vamos con nuestra imaginación hacia ese lugar.

SALUDOS A LA VIRGEN

Hace poco una persona me contó una historia muy bonita hace pocos días, había un sacerdote que tenía 90 años que estaba muy enfermo y que ya se veía que le quedaba poco tiempo en la Tierra y  esta persona fue a verlo y le dijo: le pido por favor que le lleve mis saludos a la Virgen, sin poder sospechar que pocos minutos después, ese sacerdote falleció.

Esos saludos que él le mandó a la Virgen, le llegaron casi de modo inmediato.

Nos sirve esta historia, pienso para pensar en Nuestra Madre del cielo que está ahí, que le llegan todos nuestros mensajes, no solo cuando va una persona al cielo, sino siempre está escuchándonos, siempre está disponible y siempre, siempre, siempre está pendiente de sus hijos.

LA VIRGEN ESTÁ PENDIENTE DE NOSOTROS

VIRGEN GUADALUPE REINA DE LA PAZ

Está pendiente de ti y de mí.

En este rato de oración le podemos agradecer al Señor esa presencia constante de Nuestra Madre que se manifiesta además en distintos momentos en nuestra vida, a veces de modo más evidentes como en Lourdes, en Fátima, en Guadalupe, o en tantos otros lugares donde la Virgen se aparece de modo más tangible.

Pero también como buena mamá, dándonos detalles en nuestro día a día, ese niño que llega a su colegio y llega que abre su lonchera y encuentra ahí un almuerzo bien preparado, un detalle de su madre, o una persona que recibe un mensaje de su mamá con un “rezo hoy por tí” por esta gestión, por esta situación.

Si nuestras madres de la tierra tienen esas formas de manifestar su cariño, de modo material, de modo espiritual, cuánto más Nuestra Madre del cielo; ella está allá arriba de modo figurado, está en el cielo intercediendo sin descanso por nosotros.

Como en las bodas de Caná, cuando ella se dio cuenta de que le faltaba el vino a sus novios y se desvive, consiguió de Jesús que él adelantara su hora para darle lo que ellos necesitaban.

Por ti y por mí la Virgen hace eso y mucho más, ahí desde el cielo intercediendo ante su Hijo ahí sentada a su lado y reinando en el cielo, en la Tierra y en todo lo creado.

Al final de su vida, San Josemaría decía a veces: “Déjenme marchar que desde el cielo los ayudaré más” y esto que él decía creo que se cumple de modo especial en la Virgen, ella desde el cielo nos ayuda mucho, mucho, mucho.

NOS ESPERA EN EL CIELO

Virgen de Fatima

Y hoy podemos decirle, ahora también en este rato de oración, Madre Nuestra, no nos sueltes de la mano, no nos abandones nunca, por favor te pedimos que como buena mamá nos agarramos fuerte a tu mano y sabemos que eso si nosotros vamos a ti vamos a tener la seguridad de que siempre nos va a ir bien; desde el cielo porque ahí estás tú, Madre Nuestra y allá queremos ir.

Tú como una buena mamá también nos estás preparando un lugar, sí el Señor nos dice en casa de mi Padre hay muchas moradas, cada uno de nosotros tiene su morada en el cielo, pero ella es la que nos la está decorando, la está preparando para que sea adecuada para nosotros, nos está preparando un buen lugar, nos está preparando un resort cinco estrellas, es lo mejor que nos puede pasar.

El cielo donde el Señor se ha desvivido para lograrse un lugar que va a ser maravilloso y donde su Madre ha participado de la preparación de ese lugar.

Cada uno de nosotros tiene esa morada en el cielo en la que la Virgen ha participado exclusivamente de modo especial para cada uno de nosotros.

¡QUÉ ALEGRÍA CONTAR CON LA INTERSECCIÓN DE LA VIRGEN!

Rosario

Ella está preocupada de nuestro presente en la Tierra y de nuestro futuro en el cielo. ¡Qué tranquilidad! ¡Qué seguridad! Nuestra Madre está siempre ahí para nosotros, ¡Qué alegría Madre Nuestra! qué alegría poder contar con esa intercesión, con esa  presencia tuya en toda nuestra vida.

Y hoy con nuestra mirada puesta en el cielo, le vamos a pedir a la Virgen que nos ayude a vivir sabiendo qué vamos hacia allá, que ella nos va llevando, que sepamos aprovechar cada momento de esa unión entre el cielo y la Tierra, de nuestro presente en la Tierra y de nuestro futuro en el cielo y de modo especial le pedimos que nos ayude cada vez que recibimos la Eucaristía; hoy en muchos lugares es fiesta de precepto, muchos recibiremos la Eucaristía hoy muchas muchas personas.

Vamos a tratar de aprovechar que vamos a tener a Jesús en nuestro corazón para imaginarnos lo que significa estar en el cielo con el Señor, con la Virgen, con San José y con todos los santos.  

 

 


Citas Utilizadas

Apocalipsis 11, 19; 12, 3-6- 10

Salmo 44

1 Corintios 15, 20-27

Lucas 1, 39-56

 

Reflexiones

¡Qué alegría Madre mía contar contigo en el cielo! Gracias por preocuparse de mi presente en la tierra y de mi futuro en el cielo. 

 

Predicado por:

P. Felipe

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