Acababa de terminar de hacer la novena a la Virgen del Carmen y además había participado en unas charlas marianas que impartía un fraile carmelita que había viajado a Panamá para la ocasión. Así que en el momento que recibí el mensaje de Xenia pensé: «San Charbel, el santo del Líbano. No creo poder hacer otra novena tan rápido».
Pero no le respondí nada a ella. En el fondo quería hacer la novena ya que mi familia paterna es del Líbano y todavía tengo familia allá. Mi prima hermana Terry me había regalado una estampita de él la última vez que estuvo en Panamá en 2022. La tenía en un álbum en el que pongo tarjetas y detalles que son muy especiales para mí. El nombre de pila de Terry es María Teresa, al igual que yo, por eso nos decimos las primas tocayas.
Unos días después, al momento de ir a hacer mi rato de oración, sentí el deseo de iniciar la novena y le escribí a Xenia para que me la enviara y me dijo:
—Te la mando, vamos por el día tres —me respondió.
Seguido me mandó los tres días de la novena. Porque Xenia manda la novena cada día, hasta ese detalle tiene. De esa forma nos recuerda hacerla. Pensé que a San Charbel no le iba a importar que hiciera los tres días seguidos.
Antes de iniciar, fui a buscar en el álbum la estampita del santo. Después de terminar, le escribí a Terry:
—Hola, prima tocaya, sabes que por primera vez estoy haciendo la novena a San Charbel. Es muy linda. Comenzó hace tres días, pero realmente empecé hoy. Hice los tres días juntos con esto que me diste en la mano —y seguido le mandé una foto—. Recuerdo que me dijiste que tenía algo especial.
—Tiene una reliquia —me respondió ella—, y una misa mensual en Panamá.
También Xenia me mandó un escrito sobre el santo y además estuve consultando información en la web. ¡Quien más que San Charbel puede lograr la paz en el Medio Oriente!, pensaba mientras leía de su vida.
Esto me impulsó a escribir este artículo para que más personas conocieran sobre él.

¿Quién es San Charbel?
Es el primer santo del Líbano y el primer santo oriental canonizado desde el siglo XIII. Fue beatificado el 5 de diciembre de 1965 y canonizado el 9 de octubre de 1977.
Lo que más impacta de este santo es la combinación de una vida de extrema humildad con los acontecimientos que siguieron después de su muerte. Además, es conocido por conceder milagros no solo para los católicos, sino a musulmanes y personas de otras creencias.
Su nombre original es Youssef Antoun Makhluf. Nació en 1828, en el pueblo libanés de Beka-Kafra. Fue el más joven de cinco hermanos. Sus padres eran sencillos agricultores devotos maronitas. A los tres años quedó huérfano de padre. La familia quedó en una situación económica muy difícil. Su madre era una mujer muy creyente y años después volvió a casarse con un hombre que llegó a ser diácono de la iglesia maronita. En ese hogar la oración y la participación en la vida de la iglesia ocupaban un lugar central.
En la información que consulté se dice que desde niño se iba solo a una gruta a rezar y que creció con el ejemplo de dos tíos que eran monjes y que vivían como ermitaños. Allí seguro comenzó a madurar su deseo de entregar su vida a Dios.
A los 23 años viajó más de un día a pie hasta llegar al monasterio de Nuestra Señora del Líbano donde comenzó su noviciado. Después se unió a la orden de los monjes maronitas en el monasterio de San Marón en Annaya, Líbano, donde eligió el nombre de Charbel en honor a un mártir del siglo II. Estuvo 19 años dedicado a la oración ante el Santísimo Sacramento. Vivía intensamente la misa diaria, también la penitencia y trabajaba en el campo del convento en silencio contemplativo.
No buscó fama ni reconocimiento. Vivía con muy poco y toda su vida fue sencilla como expresión de su entrega a Dios.
Los últimos 23 años de su vida los pasó como ermitaño en una profunda unión con Dios. Murió en 1898, en la víspera de la navidad. Tenía 70 años.
Los sucesos tras su muerte
Se cuenta que luego de su muerte apareció una luz deslumbrante alrededor de su tumba. Cuando esta se abrió cuatro meses después, el cuerpo del ermitaño estaba incorrupto, secretando sangre y sudor. Parecía un santo vivo, pues ni se le caía el pelo, ni las uñas y su cuerpo mantenía su flexibilidad natural.
Su cuerpo continuó sangrando por muchos años, se dice que a veces la sustancia incluso brotaba de las paredes de su tumba.
Poco después de su muerte comenzaron las peregrinaciones a su tumba y se multiplicaron los testimonios de favores y curaciones atribuidos a su intercesión. El humilde ermitaño se hizo conocido en todo el mundo. Esa devoción popular fue uno de los motivos que impulsó la apertura del proceso de beatificación en 1925, apenas 27 años después de su muerte.
Para 1952, el monasterio de San Marón había recibido 130 000 cartas de 95 países, algunos pidiendo cualquier objeto que hubiera estado en contacto con el santo monje y otros expresando gratitud por los favores ofrecidos.
Su beatificación en 1965 fue un momento histórico porque era la primera vez que un monje maronita era elevado a los altares.
Cuando fue proclamado santo por el papa Pablo VI en 1977, se convirtió en un motivo de orgullo para el pueblo libanés y dio mayor visibilidad a la iglesia maronita.
Su tumba recibe aproximadamente a cuatro millones de visitantes al año, incluidos cristianos y musulmanes.
Según el monasterio de San Marón, existen 29 000 milagros documentados. Cada año ocurren bajo su intercesión 100 milagros, de los cuales al menos el diez por ciento son personas no bautizadas, incluidos musulmanes, drusos, judíos y ateos.

Algo de historia
El Líbano es uno de los países con mayor diversidad religiosa del mundo y esa diversidad ha marcado profundamente su historia, su cultura y su sistema político.
Aproximadamente 35 % de su población es cristiana. El resto de los habitantes son musulmanes. Los cristianos maronitas, el grupo más numeroso de los cristianos, son miembros de una Iglesia católica oriental que está en plena comunión con el papa, pero conserva su propia liturgia, tradiciones y espiritualidad.
El sistema político libanés está basado en el equilibrio entre las comunidades religiosas: el presidente debe ser un cristiano maronita, el primer ministro debe ser un musulmán suní y el presidente del parlamento, un musulmán chií.
San Charbel tiene un significado muy especial precisamente porque vivió en un país profundamente diverso en lo religioso. Fue un signo de unidad, ya que, aunque pertenecía a la Iglesia maronita, su fama de santidad trascendió las divisiones religiosas.
Asimismo, San Charbel es un símbolo de esperanza para el Líbano. En un país que ha sufrido y sigue sufriendo guerras, crisis económicas y divisiones políticas, este santo se ha convertido en una figura que une a los libaneses y les recuerda que la paz y la reconciliación son posibles.
Muchas personas lo consideran un auténtico puente de paz entre comunidades diferentes. En una época marcada por el ruido y la prisa, San Charbel recuerda que el silencio, la oración y la unión con Dios también transforman el mundo.
Gracias Xenia y Terry por darme a conocer a San Charbel y por hacerme sentir tan cerca de mi tierra paterna.
Insto a que todos le pidamos a San Charbel que interceda por la paz en Medio Oriente. Seamos como niños ante Dios: no nos cansemos de pedirlo.




Gracias Tere por Compartir con nosotros la vida de San Charbel. La oración es preciosa. Interesante lo del Sistema Político del Líbano
Gracias Tere por Compartir con nosotros la vida de San Charbel. La oración es preciosa. Interesante lo del Sistema Político del Líbano