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AMAR SIN MEDIDA

“Suéltame, que aún no he subido a mi Padre; pero vete donde están mis hermanos y diles: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”. El Señor es consciente de que Nicodemo no entiende gran cosa de lo que está diciendo. En el fondo, nos lo podría decir a cada uno de nosotros…¿no entendiste?

¡JESÚS HA RESUCITADO!

Ya hemos terminado la octava de Pascua, pero aún así queremos seguir gritando: “Jesús ha resucitado”.

Pero quería ir un poquito para atrás, irme a la Pasión según San Juan, como nos cuenta de Jose de Arimatea, ese discípulo amado de Jesús, que por un poco de miedo a los judíos va a pedirle a Pilato que lo deje llevarse el Cuerpo que lo entierre,y Pilato se lo autoriza.

Pero también llega otro hombre, un tal Nicodemo, que es el personaje del evangelio de hoy, que ha ido a verlo de noche y lleva unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe, tomaron el Cuerpo de Jesús, lo envuelven en los lienzos con los aromas, según se acostumbraba en aquella época y en aquel lugar; iban a enterrar a Jesús.

Te decía que este evangelio que ya habíamos leído en la pasión según San Juan, nos ayuda a entender el protagonista del evangelio de hoy. Imaginémonos a esos hombres que descuelgan el Cuerpo de Jesús, una experiencia muy dura, una experiencia difícil, una experiencia que enfría el alma, una experiencia que te quita la paz.

Pero después enseguida lo vemos a Jesús en brazos de la Madre, luego en brazos de Nicodemo, luego también en brazos de José Arimatea y entendemos muchas cosas más, porque esos hombres son los que van a llevar el Cuerpo al sepulcro, hay algunas mujeres efectivamente, que seguramente habían ido a buscar un poco de agua, habían ido limpiar el Cuerpo, habían llevado trapos.

MIRRA Y ÁLOE

Nicodemo

Pero Nicodemo, el personaje que tenemos hoy también el evangelio, trae una mixtura de mirra y áloe, ya lo hemos repetido antes, quiere cubrir el Cuerpo de Jesús, quiere buscar que Jesús en el lugar de la sepultura esté bien preparado. 

Es un piadoso deseo, es un piadoso cuidado, pero hay un detalle que no pasa desapercibido; fíjate Nicodemo había llevado cien libras, me parece buenísimo porque el número 100 es un gran número, pero cada libra eran 320 g y el bueno de Nicodemo había llevado 32 kg de mirra y áloe o sea 32 kg de perfume para embalsamar el Cuerpo de Jesús.

AMAR SIN MEDIDA

Imagínate que vas al supermercado o vas a una tienda y compras 32 kg de perfume, una barbaridad, una locura, pero recordemos también que en realidad la pasión fue esa locura, fue ese amor total de Dios, ese exceso o esa sobreabundancia de amor.

Y de hecho amar se trata de eso, de amar sin medida de darnos por completo y como Nicodemo, era un hombre práctico, sabía moverse en la vida, había conocido a Jesús, quería darle todo y mucho más; no hacía falta tanto, mira, hacía falta eso y mucho más.

NO HACÍA FALTA

Todo el mundo sabe que para embalsamar un cuerpo no hacía falta tanto y menos quizá ahora, o menos porque no hay tiempo, o menos porque se venía también es el cierre de la tumba, pero en realidad ese hombre era tan resolutivo que dijo, vamos a hacerlo bien, quiero darme más, quiero amar sin medida.

Y de eso se trata también este rato oración, de querer amar a Jesús sin medida, no hacía falta que se burlen de Jesús, no hacía falta que lo flagelaran, no hacía falta que sea coronado de espinas, no hacía falta que hacer en el suelo, no hacía falta que camine hasta el Calvario, tampoco hacía falta que le clavaran clavos, tampoco hacía falta que lo insultaran, pero sin embargo, Jesús nos amó hasta el extremo y este hombre Nicodemo quiso embalsamar con esas 100 libras de mirra y áloe, un montón.

No hacía falta tanto, mira nos lo dice hoy más claramente también el evangelio, porque Jesús quiere hablar con él y le hace entender también ligeramente un poco lo que era el cielo.

¿QUÉ NOS ESPERA?

El Señor es perfectamente consciente de que Nicodemo no entiende gran cosa del cielo y quizá también te lo dice a vos, pero en el fondo también nos podríamos preguntar cada uno de nosotros: ¿entendemos lo que es el cielo? ¿entendemos lo que es la muerte? 

Que el Señor que también nos haga entender porque si efectivamente Nicodemo lo entendió, fue por eso que llevó esos kilos de mirra y áloe, dice bueno es un montón sí es que él había entendido todo.

JESÚS HABLÓ DEL CIELO CON NICODEMO

Jesús hablando con él de esa necesidad de renacer, esa necesidad de buscar también ese cielo para siempre, es lo que entendió también él y por eso también quiso llevar esos perfumes, quiso llevar esos detalles de amor, porque había hablado de cielo con el Señor, ¿Cómo sería? ¿sí llegaría? fíjate Nicodemo no escatima en ningún perfume, quiere que Jesús hable con él de ese momento y compartan también esa experiencia.

La eternidad es otra cosa, la escena de gracia, el momento en el cual el amor se renueva, crece cada día, por siempre para siempre y ese amor grande, ese amor pleno, esa paz perpetua, esa amistad sobrenatural, solemne, plena y total se dará en el momento final de nuestra muerte.

¿CÓMO NOS PREPARAMOS?

Cielo

Por eso también nosotros podemos pensar, ¿Cómo nos preparamos?

Me acuerdo una vez un chico que rezaba de rodillas, el primer banco de la iglesia cuando terminó la catequesis, pero ese día estaba delante del Sagrario y le fueron a tocar el hombro y vieron que llevaba mucho tiempo ahí, entonces el sacerdote se acercó extrañado al ver a ese chiquito, de tan solo 8 años, que rezaba y rezaba mucho entonces le preguntó en voz baja, ¿que rezaba? y el chiquito le dijo en voz baja que no quería decírselo, tenía un poco de vergüenza, pero el cura insistió y le dijo: pido a Dios ir al cielo.

Y el sacerdote muy perplejo le dijo: nada más y él le dijo, el chiquito, bueno sí, ir al cielo yo y toda mi familia, nada más.

Y uno dice bueno, es que el cielo es para siempre, el cielo es esa adoración con el Señor y por eso también queremos vivirla como pasó también con el caso de este Nicodemo, él quería preparar a Jesús para ese momento, él tenía esa amistad completa con Jesús y por eso también quería prepararse.

¿CÓMO ESTÁ TU DISPOSICIÓN PARA LLEGAR AL CIELO?

¿Cómo es tu preparación? ¿Cómo está tu disposición? ¿Cómo es tu querer llegar al cielo?

Santo Tomás de Aquino, cuentan también, el que había escrito tantísimo sobre filosofía, sobre teología, que tuvo una ocasión en la cual vió a Dios al momento de celebrar la santa misa y después de eso quiso quemar todas sus obras, lo frenaron, menos mal, si no nos hubiéramos quedado sin la Suma Teológica y hay tantas cosas más.

APROVECHEMOS ESTA PASCUA

Vos, ¿Querés prepararte para el cielo? Aprovechemos esta Pascua, como decía un amigo, la Pascua le gana a la cuaresma, son 50 días contra 40 días y ese gran amor como decía San Josemaría, nos espera en el cielo.

Esta Pascua podemos prepararnos muy bien para ir al cielo, un lugar donde no habrá traiciones, no habrá engaños, todo será amor, todo será belleza, todo será grandeza, toda la ciencia, sin empalagos, que nos saciará sin saciar.

Como te decía, amar sin medida, de eso se trata también ahora querer amar a Dios para llegar al cielo y ser felices para siempre, alcanzar la Gloria del cielo y también cada uno puede descubrir en su propia vida, porque lo mejor está por venir, la esperanza nos tiene que llevar a luchar interiormente, a no bajar la guardia, a no dejarnos caer, a poner ese amor en lo que Dios nos pide y amar también sin admitir el desánimo, porque ahora habrá dificultades, habrá tentaciones, habrá problemas y Dios es nuestra fortaleza.

Vamos a pedirle al Señor también ahora en este rato de oración, que sea Él que nos dé la fortaleza, que sea Él que nos ayude a librar también nuestras batallas, a fomentar esa esperanza de buscar ese buen término, alcanzar el cielo para siempre.

Porque como dice san Pablo, quien comenzó en ustedes la buena obra la llevará a feliz término.

EL MEJOR MUNDO DEPENDE DE TÍ

Te pedimos Señor, se lo pedimos a Nuestra Madre, que nos dé esa generosidad para amar sin medida, porque no venimos en el mejor de los mundos, el mejor mundo depende de vos.

Vivamos con esa esperanza también lo que Dios nos pide a cada uno y se lo pedimos a Santa María y nos dé esa esperanza, como también Nuestra Madre Santa María, Madre de la Pascua, nunca nos dejará sin esperanza.

 

 


Citas Utilizadas

1 Jn 1-5, 2,2

Salmo 102

Mt 11, 25-30

Reflexiones

¡Señor, quiero llegar al cielo con toda mi familia!

 

Predicado por:

P. Juan Manuel

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