PRIVACIONES VOLUNTARIAS
Hoy, la Liturgia del Viernes después de Ceniza nos presenta un brevísimo Evangelio. Son tan solo dos versículos, pero que nos pueden servir y nos servirán como punto de partida para esta reflexión, para este rato de oración.
«Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le dijeron: ¿Por qué tus discípulos no ayunan como lo hacemos nosotros y los fariseos? Jesús le respondió:—¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado y entonces ayunarán».
Breves palabras pero que nos hacen entrar en el fondo, en el sentido de la cuaresma, en el sentido de ese ayuno, de esas privaciones voluntarias como lo llama el prefacio de la Santa Misa de cuaresma que escucharemos constantemente estos días, esas privaciones voluntarias.
¿Qué significa el ayuno? ¿Por qué ayunamos? ¿Por qué cuando el esposo está con ellos, le dice Jesús, no pueden ayunar y sin embargo después sí que tendrán ese impulso o esa motivación para ayunar? No podemos ayunar cuando el esposo está con nosotros, cuando el esposo está, hay que hacer fiesta, dice Jesús.
Es lo que nos sucede por ejemplo cuando recibimos la Eucaristía, en ese momento estamos con Jesús físicamente, lo comemos, hacemos lo contrario al ayuno, comemos la Eucaristía. Y entonces el Señor se hace presente en nuestros corazones y nos dice, ahora no hay que ayunar sino que hay que recibirme, hay que disfrutar.
Pero sin embargo habrá después momentos en el que no me tendrás físicamente presente en tu corazón, siempre está con nosotros el Señor en nuestra alma en gracia, cuando hemos hecho una buena confesión, cuando recibimos con frecuencia al Señor, el Señor se queda en nuestros corazones, pero físicamente sólo está cuando comulgamos.
EL NUEVO ESPOSO
Entonces, en esos momentos en que ya no está físicamente con nosotros tendremos ese impulso para el ayuno, para preparar nuestro corazón para estar con Él.
Y ahora en la Cuaresma, no es que en otro momento no se puede ayunar, de hecho está muy recomendado, sino que en la Cuaresma, es ese momento en el que se nos impulsa más al ayuno, porque es un modo de prepararnos para recibir de nuevo el Esposo que resucitará, que Jesús padecerá, morirá y luego resucitará.
Podemos preguntarnos en este tiempo de Cuaresma, ¿cómo podemos aprovechar bien ese ayuno? Y en concreto, ¿qué cosas concretas podemos hacer para ayunar y preparar nuestro corazón para ese tiempo tan importante?
Pensaba hablar de tres cosas concretas, que son al menos dos de ellas, las que nos recomienda el Papa en el mensaje de la Cuaresma de este año 2026.
En primer lugar el ayuno de las comidas, es ese ayuno tradicional cuando uno se imagina el ayuno, uno se imagina no comer algo rico y está muy bien. De hecho, a veces todas las noches hacemos ayuno, y cuando termina la noche y nos levantamos, quizá uno hace alguna cosa en la mañana, pero después toma su desayuno y así uno termina el ayuno.
Bueno, el ayuno de las comidas es ese primer ayuno importante. Y quizá podamos pensar qué le puedo ofrecer al Señor, alguna cosa que me guste que no comeré durante estos días de Cuaresma. Pero no simplemente porque no voy a comer eso que me gusta (no sé algún dulce, algún refresco, alguna Coca-Cola, quizás alguna cosa así como más especial) sino darle ese sentido, voy a preparar mi corazón.
DISCERNIR Y ORIENTAR
Pero el Papa también habla de otro sentido,
“de que el hambre o el apetito que nos produce no comer algo”, dice el Papa, “sirve para discernir y orientar los apetitos para mantener despierta el hambre y la sed de justicia sustrayéndola de la resignación educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo”.
Esa hambre o esa pequeña renuncia que hacemos, nos abre el corazón hacia los demás. Y en ese sentido, tendremos que ir identificando cómo hacer esos sacrificios, pero también con flexibilidad diciendo no habrá un momento en los que no lo haremos.
Por ejemplo, pienso en que una persona puede decir ya durante la cuaresma, no voy a tomar café, pero si hay un momento en el que mi falta de café me da sueño y no me permite hacer cosas por los demás, quizás en ese momento dice, ya será necesario tomarlo. Es con flexibilidad, sabiendo que lo importante es hacer sacrificios, cosas que sirvan a los demás, que ayuden a los demás.
En segundo lugar, un ayuno que el Papa León no habla, pero que si lo recomendaba mucho en ocasiones el Papa Francisco, es el ayuno de las pantallas. No es fácil hoy en día ayunar de las pantallas, ayunar de las redes sociales. Ayunar de noticias, ayunar de entretención de juegos…
Y es un ayuno que nos puede servir mucho, hoy sobre todo porque nos abre, como decía el Papa hablando de las cosas de la comida, pero aquí nos ayuda a abrir el corazón a preocuparnos de los demás. A tener la mente puesta en lo que de verdad es importante.
LAS PALABRAS HIRIENTES
Hoy se habla mucho de ‘detox digital’, de personas que dicen durante una temporada, durante un tiempo dejar las redes sociales para hacer detox. No para desintoxicarnos en la cuaresma -el fin no es hacer detox- pero sí que también nos puede ayudar mucho estar un tiempo más alejado. Quizá no reducirlo a cero, pero sí un poquito más alejado, dejar tiempos de pantalla para poder unirnos más al Señor y a los demás.
Y en tercer lugar, un ayuno que nos propone el Papa en su mensaje de cuaresma, como más explícitamente que es el ayuno de las palabras, sobre todo de las palabras críticas.
Cuando leía este mensaje, me acordaba de un consejo que daba san Josemaría que es,
‘si no vas a alabar, calla’.
Si no puedes alabar, calla. Y es lo que nos propone el Papa. Quiero leer un párrafo, que pienso que nos puede ayudar.
Dice el Papa:
“Por eso me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo.
Empecemos a desarmar el lenguaje renunciando a las palabras siguientes al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse de las calumnias.
Esforzamos en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y de paz”.
PREPARAR ESA VENIDA
Pienso que este último consejo del Papa, es muy importante y que lo podemos poner en práctica o podemos luchar por ponerlo en práctica. Porque muchas veces nos será difícil.
Para terminar este rato de oración, queremos pedirle a la Virgen que nos ayude a vivir este ayuno, preparando la venida del esposo, como serían esas cuaresmas de la Virgen.
Es el momento en el que ha preparado el corazón para la Pasión, la Muerte y la Resurrección de su Hijo.
Madre nuestra, ayúdanos a nosotros a prepararnos como tú te preparaste con ese ayuno de comidas. Es el ayuno de cosas que nos podrían distraer y el ayuno de las palabras hirientes, de las palabras que pueden afectar al prójimo.
Santa María maestra del sacrificio escondido y silencioso, ruega por nosotros.




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