“Muchos enfermos se acercaban a Jesús”
Como nos narra el evangelio de hoy. El cristiano tiene que ser ese polo de atracción para los enfermos de este siglo. Me pregunto si los pecadores, los desesperados, los angustiados por la vida o los comidos por las preocupaciones encuentran en el cristiano el mismo bálsamo de consuelo que encontraban los galileos en Jesús. Preguntate vos también ahora en este rato de oración.
Lo decía Jesús,
“Todo es posible para el que cree”, pero a veces nos falta creer en Él. Y le pedimos ahora también que ayude nuestra incredulidad. Decía san Agustín, “Si falta fe, perece la oración porque ¿quién pide lo que no cree? Creamos pues para poder orar. Oremos para que no desfallezca la fe con la que oramos. La fe hace manar la oración y ésta, una vez que ha brotado, alcanza la firmeza en la fe”.
TODO ES POSIBLE PARA EL QUE CREE
Te pedimos Señor que aumentes nuestra fe. Como esas figuras del evangelio que muestran una gran fe. El ciego Bartimeo, la hemorroisa o la mujer cananea, tienen conciencia de que sólo Jesús puede salvarlos. Son humildes, reconocen con sinceridad su propia limitación y se dirigen a Cristo llenos de confianza.
“Si al menos pudiese tocar el manto y quedaría sana”, dice la hemorroisa. Nosotros también nos acercamos así a tocar al menos el manto. Si nos falta fe le pedimos también como hacía Bartimeo, “Señor quiero ver” Quiero ver también ahora al comienzo de este año, quiero ver también como aquellos enfermos que se acercaban a Jesús.
“Terminada la travesía, cuenta el evangelio, llegaron a Genesaret y atracaron. Apenas desembarcaron, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca. Cuando se enteraba la gente de que estaba Jesús ahí, le llevaban a los enfermos en camillas. Imaginate vos la cantidad de camillas que puede haber en la zona. Todas, estaban todas ahí. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaban, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto. Y los que lo tocaban se curaban”.
LOS QUE LO TOCABAN SE CURABAN
“Los que lo tocaban se curaban” La fe exige conocer a Cristo, saber a quién queremos tocar. Y también ahora, a comienzo de año, es importante nuestra formación. ¿Cómo nos formamos también seriamente para conocer a Cristo? Para tocar sus vestidos, para tocar aquel que Dios mandó al mundo, al Hijo Unigénito. “Si Dios está con nosotros, ¿Quién contra nosotros?” decía san Pablo. O el Salmo 28 “El Señor es nuestra luz y nuestra salvación ¿A quién vamos a temer?”.
Seguimos en el camino, al comienzo de este año, y es importante que conozcamos al Señor para acompañarlo en el camino. Tendremos dificultades pero tenemos que andar a su ritmo. Como decía san Josemaría “Con obras, con sinceridad, buscando sacar aquello que nos estorba, arrancando aquel vicio que quizá tenemos que arrancamos el año y nos sigue atacando”.
No debe extrañarnos que también haya muchos que no crean y que no quieren acercarse a Jesús pero los cristianos estamos llamados a ser polos de atracción, ayudar con nuestra formación, ayudar con nuestra oración, ayudar con nuestro ejemplo, con nuestra fe a que también otros conozcan a Cristo, que también otros se acerquen a buscarlo a Él.
POLOS DE ATRACCIÓN
Y de eso se trata el apostolado, de mostrar la belleza de nuestra fe, de hablar a otros de Dios con nuestras obras, no con cosas artificiales o cosas forzadas, sino también mostrar a Cristo en nuestra vida. El hecho de que la gente se acercase a Jesús no es simplemente que era alguien raro, al contrario, veían el poder de Jesús, lo respetaban y sabían que podían curarse.
Si de verdad creen en que vos también estás cerca de Jesús, es importante que te acerques a Él. Es importante que lo busques también a Él. Cómo la gente también te busca como amigo, cómo también acude a vos para pedirte algún consejo espiritual. Al igual que vos también pedís en la dirección espiritual un consejo o que te den algo para leer o algo para formarte. Conveniente de la necesidad que también tenemos todos de enderezar lo que se ha torcido.
Y en el siglo de hoy también hace falta enderezar muchas cosas. Y es bonito también acercarnos a la confesión o a la dirección espiritual para que también nos enderecen, para que también en este nuevo año que empezamos tengamos ese propósito de conocer a Jesús, de conocer su gracia, de tener la seguridad de participar de la misión de Cristo. “Esa es la victoria que vence al mundo”, decía san Juan. Y es también nuestra fe la que vence al mundo.
¿CÓMO ES NUESTRA FE?
¿Cómo es nuestra fe en Jesucristo? ¿Buscamos al Señor que hace milagros de verdad y que no está abreviada su mano? como decía también Isaías. El cielo, Dios, quiere que también nosotros sigamos adelante aunque a veces se pongan problemas. Ahora en este momento he grabado esta meditación para prepararme para un campamento que tengo con jóvenes en el sur de Argentina, en la Patagonia.
Y uno ve todo ese paisaje hermoso y ve la creación del universo, ve cómo Dios ha hecho tantas cosas bonitas y sin embargo a veces nos quedamos en la basura o nos quedamos dando vuelta a nosotros mismos. Dios ha creado el universo para cada uno de nosotros, pero es importante que sepamos ser humildes y reconocer que somos hijos de Dios.
Si nos quedamos en la desesperanza, si nos quedamos en la falta de fe, es verdad que a veces nos quedamos como un cero simplemente, pero nos animaba san Josemaría a ver que Dios, de ese cero, hace una cifra inconmensurable. Dios hace mucho más que un cero, que somos nosotros. Dios también quiere ayudarnos a descubrir quiénes somos. Y también descubrir que somos instrumentos en sus manos, que queremos ser polos de atracción.
ESTAR MÁS CERCA DE JESÚS
Y si queremos ser polos de atracción, atraeremos a mucha gente después a Cristo, no para quedarnos con esas personas. Fíjate, cuando Jesús cura a los enfermos, tampoco les pide dinero, tampoco le pide cosas para quedarse con eso. No, creemos porque amamos, decía el Cardenal Newman. Vamos a pedirle también al Señor que nos ayude a ser conscientes de esa gran fe que espera de cada uno de nosotros. Y creer es vivir de fe. Creer es querer robustecer nuestra fe. Formarnos para tener esa fe grande. Pidamos más fe. Encendamos nuestra fe.
Ahora en estos tiempos también, donde en la Patagonia muchos de los bosques están muy secos, se han producido grandes incendios y lamentablemente esas riquezas turísticas o esas riquezas de creación que Dios ha hecho se están quemando y falta agua porque efectivamente en estos momentos llueve poco. Pero si incendiamos con esa lluvia, es mejor dicho, si mojamos con ese calor, con ese calor de fe, también podremos encender la fe de muchas más personas.
Vamos a pedirle al Señor que también sepamos ser ese polo de atracción para encender, para mostrar a otros, rezando mucho y pidiendo muchas oraciones, también por este campamento que estamos realizando. Pero rezar siempre también con esa fe que nos ayuda a estar más cerca del Señor. ¿Queremos acompañar a Jesús que cura? Bueno, acerquemos a la gente a Jesús.
FE FIRME Y FUERTE
Él no solamente predica, sino que también practica. Él quiere curar a la gente ¿Vos crees de verdad? ¿Le pedís a Dios que también te ayude a creer más, a ser hombres y mujeres de fe? Se lo pedimos a la Virgen, Ella que también es Maestra de fe, Madre de Dios y Madre nuestra. “Bienaventurada tú, porque has creído, porque se han cumplido las cosas que Dios ha anunciado”.
Se lo pedimos a María, que también nos encuentre en este camino de este año, con esa fe grande, vigorosa, esa fe que quiere profundizar y que quiere formarse para mostrar a otros a Cristo. Que quieren ser polo de atracción, que quieren ser también conscientes de que el cristiano debe atraer a Cristo porque Él primero es polo de atracción.
“Apenas desembarcaron lo reconocieron”. Ojalá apenas te vean, reconozcan a un buen cristiano, a una buena cristiana. Ojalá la gente también pueda interesarse por Cristo al ver también tus palabras, al ver tu ejemplo. Se lo pedimos a Santa María.






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