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Católica, ecuatoriana, madre de 3, Comunicadora Social - Marketing

3 min

La Conversión de San Pablo en 2026

Cuando Jesús Cambia el Rumbo de Tu Vida

Un día que cambia la historia

El 25 de enero recordamos algo extraordinario: un hombre orgulloso, seguro de sí mismo y convencido de tener toda la razón… fue derrumbado por la verdad del Amor.

Saulo perseguía cristianos. Jesús lo derribó, lo cegó, lo llamó por su nombre y lo transformó en Pablo, el apóstol más audaz de la historia.

Pero esta fecha no es solo memoria. Es una invitación: Si Jesús pudo transformar a Saulo… también puede transformar todo aquello que en mí parece imposible.

Si Pablo viviera en el 2026… ¿qué haría?

Tal vez: No montaría caballo, sino una moto eléctrica o tomaría un bus.
En lugar de cartas escritas en pergamino, enviaría reels, podcasts y mensajes directos.
En vez de visitar sinagogas remotas, evangelizaría en  WhatsApp, TikTok, Instagram, cafeterías, y buses llenos en hora pico.

Pero su mensaje sería el mismo:

Cristo vive. Cristo salva. Cristo cambia vidas.

Y quizás muchos no le creerían al inicio:

  • “¿Cómo que ese antes perseguía cristianos?”
  • “¿No era súper orgulloso?”
  • “¿Quién se cree para hablar de Dios?”

Y Pablo respondería como ayer:

“No anuncio mis fuerzas.
Anuncio a Cristo que me encontró cuando yo estaba perdido”.

La Conversión de San Pablo en 2026

¿Y qué tiene que ver Pablo con mi vida?

Mucho más de lo que pensamos.

Todos tenemos “Saulos” dentro:

  • Orgullo que quiere tener la razón
  • La voz interna que grita más fuerte cuando estamos lejos de Dios
  • Ganas de protagonismo
  • Reacciones impulsivas que luego duelen
  • Sensibilidad después de una discusión o caída

Y también tenemos momentos como Pablo en el suelo:

  • Días donde sentimos oscuridad y llanto sin explicación
  • Agotamiento emocional después de una pelea
  • Sensación de que nada sale bien
  • Corazón cansado que solo quiere esconderse

Cuando la vida pesa: lágrimas, dopamina y gracia

Después de una discusión fuerte o una herida emocional,  es normal sentir tristeza, cansancio o hipersensibilidad.  El cuerpo baja su energía, las emociones se descontrolan un poquito. Pero esa fragilidad puede ser el lugar perfecto para escuchar a Dios.

Porque cuando ya no quedan fuerzas para pelear,  cuando la boca quiere hablar pero el corazón dice “silencio”, cuando preferimos desaparecer…

Jesús se acerca y en el recogimiento nos dice:

“No tienes que demostrar nada. Solo déjame ser tu fuerza.”

La Conversión de San Pablo en 2026

El antídoto de Pablo: estar con Jesús

Pablo aprendió tres cosas que tú estás viviendo también:

✔ 1. Guardar silencio

No todo merece respuesta.
La humildad abre puertas que la soberbia cierra.

✔ 2. Retirarse para orar

No desaparecer por orgullo,
sino esconderse en Jesús para descansar.

El Santísimo se vuelve refugio:

  • Entrar con el corazón revuelto
  • Hablarle como a un amigo
  • Dejar que Él ordene lo que pesa dentro

✔ 3. Volver al apostolado

Pablo cayó… pero siguió.
Tú también puedes : estudiar, leer, formarte
Evangelizar es actitud, coherencia y sonrisa (sí, hasta cuando cuesta).

¿Cómo sería mi conversión hoy?

No necesitamos ver un rayo del cielo.  La conversión también ocurre cuando:

  • Callo en lugar de herir
  • Reconozco que me equivoqué
  • Pido perdón o acepto perdones que me cuestan
  • Vuelvo a misa aunque esté seca el alma
  • Pongo a Jesús primero

Me dejo transformar poquito a poquito.

Convertirse no es hacer todo perfecto. Es dejar que Jesús haga algo nuevo en mí cada día.

La Conversión de San Pablo en 2026

Un desafío para este 25 de enero

Pregúntale a Jesús en oración:

“¿En qué área quieres convertir mi corazón hoy?”

Quizás la respuesta será:

  • Más silencio
  • Más paciencia
  • Menos protagonismo
  • Más escucha
  • Más confianza

O tal vez simplemente:

“Quédate conmigo. Yo haré el resto.”

De Saulo a Pablo, y de yo a quien Dios sueña

La conversión de Pablo no terminó en Damasco. Comenzó ahí.

Tu historia también puede comenzar hoy, en medio del cansancio, la sensibilidad, las lágrimas y el deseo profundo de cambiar.

Porque Jesús no busca perfectos. Busca disponibles.

Y cuando le abrimos la puerta aunque sea un poquito, Él, igual que con Pablo,
transforma heridas en misión, batallas internas en sabiduría, y lágrimas en testimonio.


Escrito por

Susana Campoverde

Católica, ecuatoriana, madre de 3, Comunicadora Social - Marketing

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COMENTARIOS

  1. Excelente comparación de épocas, de forma sencilla, profunda y práctica que invita a no sólo compartirla sino vivirla

  2. Diana Cifuentes dice:

    Excelente comparación de épocas, de forma sencilla, profunda y práctica que invita a no sólo compartirla sino vivirla

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